Implementar nueva política ferroviaria para Chile

Implementar nueva política ferroviaria para Chile

La causa

La Política Nacional Ferroviaria define la orientación estratégica del Estado de Chile para el desarrollo del sistema ferroviario en el largo plazo (al año 2050). Su finalidad es establecer un marco estratégico que corrija los actuales y evidentes desequilibrios estructurales, oriente y coordine la acción del Estado para recuperar, desarrollar y consolidar el sistema ferroviario nacional como infraestructura crítica, promoviendo una movilidad y logística integral, sostenible, y resiliente, que contribuyan al desarrollo económico, la cohesión territorial, la competitividad del país y el bienestar de la población.

Chile presenta un rezago importante en el desarrollo ferroviario en comparación con otros modos de transporte como carreteras, aeropuertos y puertos. Aunque el país tiene una posición media en competitividad global, muestra debilidades en infraestructura, con baja inversión en ferrocarriles: solo un 4% del total de lo que se invierte en infraestructura y un 0,06% del PIB, muy por debajo de estándares de países OCDE.

Se estima que Chile necesita invertir cerca del 6,5% del PIB en infraestructura, destinando una parte significativa a recuperar el sistema ferroviario. Sin embargo, en las últimas décadas los esfuerzos han sido limitados, desarticulados y sin una institucionalidad sólida que permita una planificación de largo plazo. Esto, junto con el declive histórico del tren desde mediados del siglo XX (destacándose la crisis profunda de 1979 y la agresiva racionalización en la década del 2000) ha impedido su recuperación como actor relevante.

El desequilibrio en la inversión ha generado una fuerte dependencia del transporte carretero, con efectos negativos como congestión, mayores costos, accidentes y contaminación. En contraste, el ferrocarril se presenta como una alternativa eficiente, segura y sostenible, con alto potencial para mejorar la movilidad y competitividad del país.

Chile enfrenta una transición demográfica hacia una población envejecida, más urbana y con mayor ingreso. Existen ya pronósticos que indican que la población podría disminuir hacia 2070, mientras crece la demanda por vivienda, servicios urbanos y transporte accesible de alta capacidad. Por otro lado, el país se encamina a ser una economía de altos ingresos, con mayor consumo, movilidad y expansión del comercio. La tendencia de un territorio cada vez más urbanizado (hoy más del 88%) y con una fuerte concentración en la Región Metropolitana es evidente, lo que significa enormes desafíos para la descentralización. Otro de los grandes desafíos a futuro tiene que ver con la gestión de residuos y su logística. 

En términos económicos, Chile proyecta consolidar su rol como potencia exportadora en minería, agroindustria, acuicultura y energías limpias (como el hidrógeno verde), lo que incrementará significativamente la demanda por transporte de carga. Se suma además el turismo como sector clave, impulsando la movilidad interregional.

En síntesis, estas tendencias generan:

·       Mayor movilidad urbana, suburbana e interurbana de pasajeros.

·       Mayor demanda logística y de transporte de carga a gran escala (industrial, minería, forestal, agroindustria, acuicultura y energía) incluyendo residuos, cargas pesadas, peligrosas y refrigeradas.

·       Necesidad de sistemas multimodales eficientes.

Todo esto refuerza la necesidad de contar con soluciones de movilidad de alta capacidad, seguros y sostenibles como el ferrocarril.





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La causa

La Política Nacional Ferroviaria define la orientación estratégica del Estado de Chile para el desarrollo del sistema ferroviario en el largo plazo (al año 2050). Su finalidad es establecer un marco estratégico que corrija los actuales y evidentes desequilibrios estructurales, oriente y coordine la acción del Estado para recuperar, desarrollar y consolidar el sistema ferroviario nacional como infraestructura crítica, promoviendo una movilidad y logística integral, sostenible, y resiliente, que contribuyan al desarrollo económico, la cohesión territorial, la competitividad del país y el bienestar de la población.

Chile presenta un rezago importante en el desarrollo ferroviario en comparación con otros modos de transporte como carreteras, aeropuertos y puertos. Aunque el país tiene una posición media en competitividad global, muestra debilidades en infraestructura, con baja inversión en ferrocarriles: solo un 4% del total de lo que se invierte en infraestructura y un 0,06% del PIB, muy por debajo de estándares de países OCDE.

Se estima que Chile necesita invertir cerca del 6,5% del PIB en infraestructura, destinando una parte significativa a recuperar el sistema ferroviario. Sin embargo, en las últimas décadas los esfuerzos han sido limitados, desarticulados y sin una institucionalidad sólida que permita una planificación de largo plazo. Esto, junto con el declive histórico del tren desde mediados del siglo XX (destacándose la crisis profunda de 1979 y la agresiva racionalización en la década del 2000) ha impedido su recuperación como actor relevante.

El desequilibrio en la inversión ha generado una fuerte dependencia del transporte carretero, con efectos negativos como congestión, mayores costos, accidentes y contaminación. En contraste, el ferrocarril se presenta como una alternativa eficiente, segura y sostenible, con alto potencial para mejorar la movilidad y competitividad del país.

Chile enfrenta una transición demográfica hacia una población envejecida, más urbana y con mayor ingreso. Existen ya pronósticos que indican que la población podría disminuir hacia 2070, mientras crece la demanda por vivienda, servicios urbanos y transporte accesible de alta capacidad. Por otro lado, el país se encamina a ser una economía de altos ingresos, con mayor consumo, movilidad y expansión del comercio. La tendencia de un territorio cada vez más urbanizado (hoy más del 88%) y con una fuerte concentración en la Región Metropolitana es evidente, lo que significa enormes desafíos para la descentralización. Otro de los grandes desafíos a futuro tiene que ver con la gestión de residuos y su logística. 

En términos económicos, Chile proyecta consolidar su rol como potencia exportadora en minería, agroindustria, acuicultura y energías limpias (como el hidrógeno verde), lo que incrementará significativamente la demanda por transporte de carga. Se suma además el turismo como sector clave, impulsando la movilidad interregional.

En síntesis, estas tendencias generan:

·       Mayor movilidad urbana, suburbana e interurbana de pasajeros.

·       Mayor demanda logística y de transporte de carga a gran escala (industrial, minería, forestal, agroindustria, acuicultura y energía) incluyendo residuos, cargas pesadas, peligrosas y refrigeradas.

·       Necesidad de sistemas multimodales eficientes.

Todo esto refuerza la necesidad de contar con soluciones de movilidad de alta capacidad, seguros y sostenibles como el ferrocarril.





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Petición creada en 8 de mayo de 2026