
Las vacaciones con mis hijos son un soplo de felicidad: momentos compartidos, risas sinceras, juegos interminables. Para nosotros, que vivimos el día a día bajo custodias separadas, estos días juntos son más que especiales, son únicos.
Pero a la vuelta, el reencuentro dará paso a la separación. Mis dos hijos volverán a estar divididos, no por su voluntad, sino porque sus padres no permiten que coincidan durante el tiempo que pasan conmigo. Ni la justicia ni el sentido común parecen contemplar que hay hermanos que se quieren, que se extrañan, y que no podrán crecer juntos.
Que el mundo lo sepa: hay niños a los que se les está negando el derecho a ser hermanos.
De nuevo hoy, te pido tu firma para presentar esta petición al Defensor del Menor y al Ministerio correspondiente.
Gracias.