
Si existiesen entornos amables junto a personas pacientes y comprensivas no estaríamos hablando de un hecho tan doloroso y desgraciadamente tan frecuente.
Desde el colegio hasta el hospital, centro día o los parques, cines, teatros o un simple autobús de línea.
La normalización y la inclusión también implica ser amables y pacientes.
Y, pese a que el artículo puede invitar al pesimismo, también puede significar hacer un alto en nuestras conductas aceleradas y caminar más despacio para integrar maś sensaciones, experiencias y aprendizajes de aquellos cuyo mundo es más pequeño, simple....y también vulnerable.
Padres y familias de personas con TEA incluídos porque ni mucho menos estamos exentos de provocar ese estrés postraumático en nuestros hijjos.
Vuelvo a esa frase tan marxista como elocuente en nuestro día a día con el TEA; cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad.