SALVEMOS EL AMAZONAS

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La Amazonia está desapareciendo. Es el bosque primario más grande del planeta y ya ha perdido el 18% de su superficie, y su destrucción continúa. Su extensión hace que sea un elemento clave en la dinámica global del clima y del régimen hídrico. Sin embargo, Brasil, país en el que se encuentra la mayor parte de la Amazonia, ocupa la cuarta posición entre los países más contaminantes por las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la deforestación. La Amazonia es clave en la lucha contra el cambio climático. 

Las mayores amenazas de la Amazonia son la expansión de la frontera agrícola para el cultivo de soja y la ganadería, frontera agrícola que está precedida por la explotación forestal depredadora y muy frecuentemente ilegal. Recientemente, los planes del gobierno de Brasil de construir decenas de grandes presas para aprovechamiento hidroeléctrico en los ríos de la Amazonia supone una nueva amenaza para este importante ecosistema.

Y, aunque nos parezca un tema lejano, España es parte del problema. Nuestro país es uno de los mayores importadores de madera amazónica, que en ocasiones está asociada con la destrucción de la Amazonia y con la violación de derechos humanos y el trabajo esclavo. Somos los cuartos importadores de maderas como el ipé, destinadas a tarimas y construcción exterior como puestes y pasarelas. También a España llegan productos vinculados a la deforestación amazónica, como los piensos procedentes de la soja o la carne y cuero procedentes de las expansiones ganaderas.

¿Qué soluciones hay?
Por parte de gobiernos y empresas:
Se deben establecer moratorias para nuevos proyectos de explotación (agrícola, forestal, minera, hidráulica, etc.) e infraestructuras en regiones con bosques primarios y ecosistemas de gran valor ambiental.
Se ha de priorizar la protección de los ecosistemas forestales que tienen una alta capacidad de almacenamiento de carbono, una valiosa biodiversidad y que son beneficiosos para los pueblos indígenas y las comunidades locales.
Las administraciones deben diseñar mecanismos para garantizar que los recursos procedentes de los bosques no estén asociados a la destrucción de los mismos y a la violación de derechos humanos de las comunidades que los habitan.
Por parte de la sociedad:
No comprar productos relacionados con la deforestación, para aliviar la presión sobre los bosques primarios del planeta.