Por una gestión científica de las poblaciones de lobo ibérico en todo el estado español

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El lobo ibérico (Canis lupus signatus) es una subespecie endémica de la península ibérica, cuya área histórica de distribución se extendía por la mayor parte de España y Portugal. Actualmente, sus poblaciones comienzan a recuperarse y se está produciendo una tímida expansión al sur del Duero.

Sin embargo, la gestión de estas poblaciones no se está llevando a cabo desde un punto de vista científico y racional, sino que se encuentran fuertemente politizadas y no siguen ningún criterio avalado por estudios científicos.

El lobo es un depredador apical, un superdepredador que se encuentra en los niveles más altos de la cadena trófica. Además, tienen un papel fundamental en los ecosistemas ibéricos, regulando de forma natural las poblaciones de grandes herbívoros silvestres, que de otro modo crecen descontroladas, ocasionando importantes daños en la vegetación, así como convirtiéndose en reservorios de enfermedades como la tuberculosis, que posteriormente se transmite al ganado, produciendo importantes daños económicos en la cabaña ganadera.

Una característica de los depredadores apicales, ampliamente demostrada y apoyada por la comunidad científica, es que autorregulan y autolimitan sus poblaciones, pues siempre dependen de la disponibilidad del territorio y de la densidad de presas. Esto, por sí mismo, es condición suficiente para asegurar que los controles poblaciones  en esta especie emblemática y amenazada, realizados mediante la eliminación de un cupo anual de animales, son totalmente innecesarios. Y, sin embargo, ésta es la práctica habitual en muchas comunidades autónomas donde el lobo presenta mayor densidad de población.

Pero estos controles no son solamente ineficaces sino que incluso pueden tener efectos perjudiciales sobre la ganadería. Diversos estudios han demostrado que la eliminación de individuos de una manada no sólo no reduce el número de ataques, sino que los incrementa, puesto que el abatimiento de individuos desestructura la manada, impidiendo que ésta pueda cazar animales silvestres, por lo que se ve abocada a atacar a ganado que se encuentra desprotegido. Además, la pérdida de un ejemplar reproductor conduce a la desaparición de dicha manada en más del 70% de los casos, lo que puede tener un impacto importante en la capacidad de dichos individuos de atacar a presas silvestres.

A pesar de que los organismos y administraciones competentes disponen de todos estos datos, y de que la comunidad científica ha dejado clara la total ineficacia de estos mecanismos de control letal de las poblaciones de lobo ibérico, su gestión continúa realizándose en base a criterios meramente políticos, tratando de paliar una alarma social infundada y alimentada por los medios de comunicación.

Mientras que continúen las campañas de control poblacional, el conflicto entre el lobo y el hombre seguirá vigente y continuará creando una creciente fricción social. Existen otras muchas alternativas que permiten la reducción del número de ataques al ganado, como son el empleo de mastines, la estabulación del ganado por la noche, el uso de pastores eléctricos y una vuelta a los usos tradiciones en el pastoreo, que ya en el pasado permitieron una convivencia entre el hombre y el lobo.

Por ello, queremos hacer llegar esta petición a los gobiernos de las distintas comunidades autónomas, para acabar con esa innecesaria práctica del control poblacional de una especie protegida y que, en las ocasiones en las que sea necesaria la eliminación de individuos, se rija por criterios estrictamente científicos y no políticos.



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