guillermo orozcoMexico, Mexico
23 Sept 2025

Yo crecí mirando el mar de Cozumel. Aprendí a nadar en sus playas públicas, buceé por primera vez entre los corales del arrecife Villa Blanca y descubrí que bajo esas aguas vive un mundo tan frágil como hermoso. Por eso, cuando nos dijeron que querían construir un cuarto muelle de cruceros justo frente a ese arrecife, supe que no podía quedarme callado.

El proyecto prometía progreso: más barcos, más turistas, más comercio. Pero yo veía otra cosa: pilotes de acero hiriendo el fondo marino, corales destruidos, peces desplazados y la última playa pública convertida en un espacio privatizado. ¿De qué sirve hablar de desarrollo si lo primero que sacrificamos es aquello que da vida a nuestra isla?

No fui el único que pensó así. Poco a poco nos fuimos encontrando: vecinos, pescadores, buzos, ambientalistas, jóvenes que se organizaban en redes sociales y abuelos que recordaban cómo era la isla antes de tanta construcción. Unidos levantamos una voz clara: sin arrecife no hay Cozumel, sin playas no hay comunidad.

No fue fácil. Hubo presiones, hubo quienes intentaron minimizarnos. Pero nuestra resistencia creció, hasta que la fuerza de la sociedad civil se hizo imposible de ignorar. Primero logramos que el proyecto entrara en pausa; después, en septiembre de 2025, la Semarnat revocó el permiso ambiental. Ese día lloramos de alegría: comprobamos que nuestra lucha no era en vano.

Y nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de la gente. Más de 174,360 personas firmaron la petición en Change.org y más de 10mil firmas físicas de la comunidad local cozumeleña, se sumaron a esta causa. Cada firma fue un grito de solidaridad, de exigencia, un recordatorio de que no estábamos solos, y una prueba de que la ciudadanía, unida, puede cambiar la historia.

Hoy puedo decir con orgullo: defendimos a Cozumel. Y esta historia no es solo nuestra, es también un recordatorio de que la ciudadanía organizada tiene poder. El mar no tiene voz, pero nosotros sí. Y cuando hablamos juntos, podemos protegerlo. Gracias a cada persona que firmó y creyó en esta causa: Cozumel sigue vivo gracias a ustedes.

Atentamente, 

Guillermo y CIMAC A.C.

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