

El parador es de propiedad privada, desde 1993 está tapiado y en un estado de abandono lamentable.
A partir de 1970 los sucesivos inquilinos lo han ido degradando al ampliar en forma rudimentaria y caótica, sin cuidar la calidad espacial del edificio, ni sus materiales.
Una obra que por su singularidad merecería recuperar su valor para que vuelva a formar parte -en condiciones dignas- del acervo arquitectónico y cultural argentino y que no se corra el riesgo posible de su demolición. (7)
No está protegido ni figura dentro del listado de bienes patrimoniales de la ciudad de Mar del Plata ya que para ser incluido en dicho listado, se debe analizar si posee los valores históricos, arquitectónicos y ambientales, simbólicos y sociales, como menciona el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios ICOMOS y la UNESCO.
Uno de los informes realizado por el Arq. Enrique Madia -de la Consultoría García Madia & Asociados, dedicada a la preservación del patrimonio histórico en Latinoamérica– dice: “Los requisitos(para ser incluido en el listado de bienes patrimoniales) son: que la construcción sea producto de un arquitecto de reconocimiento mundial, en este caso Breuer y Catalano; que pertenezca a un movimiento arquitectónico de trascendencia, aquí se trata del movimiento moderno; y por último, que tenga innovaciones tecnológicas, como el uso del hormigón armado con grandes voladizos y de aventanamientos corridos, entre otros”. (8)