Los ANTIMONUMENTOS se quedan. Defendamos nuestra memoria.

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México, 30 de mayo de 2019
 
AL GOBIERNO FEDERAL,
AL GOBIERNO DE LA CIUDAD DE MÉXICO,
A LA COMISIÓN DE MONUMENTOS Y OBRAS ARTÍSTICAS EN ESPACIOS PÚBLICOS,
AL PUEBLO EN GENERAL:
 
Bajo el título “Autorizan Antimonumentos en la capital” con una foto del Antimonumento +43 con el crédito de Yazmín Ortega Cortés , se informa en el pie de foto publicado en la sección Capital del periódico La Jornadael 30 de mayo de 2019, que la Comisión de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos “autorizó la permanencia” de los Antimonumentos +43, dedicado a los normalistas de Ayotzinapa y a todxs los detenidos-desaparecidos; del ABC49, dedicado a los niños y niñas de la Guardería ABC fallecidos en un incendio el 5 de junio de 2009 y del 65+, dedicado a los mineros sepultados en Pasta de Conchos desde 2006, todos ubicados en Avenida Reforma. Enseguida informan que se “planteó reubicar” los dedicados al Movimiento Estudiantil de 1968, instalado en el zócalo de la Ciudad de México y la emplazada contra los feminicidios en Av. Juárez, frente al Palacio de Bellas Artes.
 
Frente a este anuncio, las comunidades directamente agraviadas, los ciudadanos y ciudadanas mexicanas involucradas en estas acciones y las comisiones de instalación de los 5 antimonumentos y antimonumenta, precisamos:
 
1. La colocación de antimonumentos constituye una acción de protesta colectiva frente a agravios sociales impunes y por la exigencia de verdad y justicia en todos y cada uno de los acontecimientos que simbolizan. Son acciones por la memoria que se erigen como acontecimientos visuales urbanos para no olvidar.
 
2. Su instalación es producto de la coordinación de esfuerzos y empeños de un amplio número de personas agraviadas. No hay autorías ni responsables directos, son patrimonio de una colectividad en lucha que los asume como huellas y lugares de memoria.
 
3. En pleno ejercicio de nuestros derechos como ciudadanos y ciudadanas activos, decidimos ocupar y construir el espacio público, propiedad de todos y todas, para nuestras demandas y exigencias políticas.
 
4. Cada instalación ha constituido una acción colectiva ejemplar sin perjuicio de nadie y de nada: desde la elección de los sitios, el cuidado estructural y material, hasta su constante cuidado y mantenimiento al margen del gobierno de la Ciudad de México.
 
5. Los Antimonumentos y la Antimonumenta constituyen ya una ruta por la memoria que significa agravios y problemáticas vigentes, no son hechos del pasado para recordar o conmemorar, de ahí su denominación y pertinencia.
 
6. En lugar de pensar en reubicar antimonumentos, ¿por qué no se ocupan de resolver los casos que los fundan, de acabar con la impunidad y de que exista justicia? Toda la fuerza y todas las instituciones del Estado debieran ocuparse de eso. 
 
Por todo lo anterior, reiteramos nuestro derecho a la memoria, ésta no se autoriza ni se reubica. Manifestamos que no requerimos la “autorización” de comisión alguna del gobierno federal y/o de la Ciudad de México. Exigimos el respeto irrestricto y sin condiciones a nuestras señales de memoria viva. No permitiremos ni el retiro ni la reubicación de nuestros 5 Antimonumentos y Antimonumenta.
 
 
 
¡NI PERDÓN NI OLVIDO!
¡CASTIGO A LOS RESPONSABLES!
MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA