Abolicion de las Corridas de Toros en Chihuahua

La causa

La tortura como espectáculo. Nada repugna tanto al sentido moral como la tortura, el dolor atroz infligido de un modo intencional e innecesario. El hacer de la tortura pública de pacíficos rumiantes un espectáculo de la crueldad, autorizado y presidido por la autoridad gubernativa, es una anomalía moral intolerable. No existe argumento alguno para mantener las corridas de toros. Sí, el toro sí sufre. Tiene un sistema límbico muy parecido al nuestro y segrega los mismos neurotransmisores que nosotros cuando se le causa dolor. No, el llamado toro bravo no es bravo, no es una fiera agresiva, sino un apacible rumiante, más proclive a la huida que al ataque. Dos no pelean si uno no quiere, y el toro nunca quiere pelear. Como la corrida de toros es un simulacro de combate y los toros no quieren combatir, el espectáculo taurino resultaría imposible, a no ser por toda la panoplia de torturas (los golpes previos en riñones y testículos, el doble arpón de la divisa al salir al ruedo, la tremenda garrocha del picador, las banderillas sobre las heridas que manan sangre a borbotones) a las que se somete al pacífico bovino, a fin de irritarlo, lacerarlo y volverlo loco de dolor, a ver si de una vez se decide a pelear. A pesar de los terribles puyazos, con frecuencia el toro se queda quieto y "no cumple" con las expectativas del público.
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Humano Animalista Cd. JuarezCreador de la petición
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La causa

La tortura como espectáculo. Nada repugna tanto al sentido moral como la tortura, el dolor atroz infligido de un modo intencional e innecesario. El hacer de la tortura pública de pacíficos rumiantes un espectáculo de la crueldad, autorizado y presidido por la autoridad gubernativa, es una anomalía moral intolerable. No existe argumento alguno para mantener las corridas de toros. Sí, el toro sí sufre. Tiene un sistema límbico muy parecido al nuestro y segrega los mismos neurotransmisores que nosotros cuando se le causa dolor. No, el llamado toro bravo no es bravo, no es una fiera agresiva, sino un apacible rumiante, más proclive a la huida que al ataque. Dos no pelean si uno no quiere, y el toro nunca quiere pelear. Como la corrida de toros es un simulacro de combate y los toros no quieren combatir, el espectáculo taurino resultaría imposible, a no ser por toda la panoplia de torturas (los golpes previos en riñones y testículos, el doble arpón de la divisa al salir al ruedo, la tremenda garrocha del picador, las banderillas sobre las heridas que manan sangre a borbotones) a las que se somete al pacífico bovino, a fin de irritarlo, lacerarlo y volverlo loco de dolor, a ver si de una vez se decide a pelear. A pesar de los terribles puyazos, con frecuencia el toro se queda quieto y "no cumple" con las expectativas del público.
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Los tomadores de decisiones

Gobernador del Estado de Chihuahua C. Cesar H. Duarte Jaquez
Gobernador del Estado de Chihuahua C. Cesar H. Duarte Jaquez
Gobernador del Estado de Chihuahua
Gobernador del Estado de Chihuahua
Gobernador de Chihuahua Cesar Duarte Jaquez.
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Congreso del Estado de Chihuahua.
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Petición creada en 16 de octubre de 2015