Remoción de Manuel Bejarano del ICBC por acoso sexual

El problema

Soy Esmeralda Ceballos, madre soltera, maestra, estudiante, actriz, promotora y gestora cultural; y hoy quiero hacer pública la siguiente situación.

Desde hace tiempo, el Lic. Manuel Felipe Bejarano Giacoman, director del Instituto de Cultura de Baja California, se vale de la intimidación, acoso sexual y abuso de poder para mantener a sus colaboradores bajo la premisa del miedo.

Sé con certeza las atrocidades que se viven dentro del Instituto, pues fui testigo y víctima de varias de ellas. El día 30 de abril del año en curso, la Lic. Gloria Esther Machain Valenzuela, Jefa del Departamento de Asuntos Jurídicos y la Lic. Gloria Dueñas Pacheco, me invitaron a firmar mi renuncia por razones que no tenían que ver con mi desempeño laboral ni con asuntos relacionados a Ceart Tijuana; la orden la había girado el Lic. Manuel Felipe Bejarano Giacoman, según las palabras de las arriba mencionadas.

La Lic. Machain, me comunicó que tenían en su poder un video donde mantengo relaciones sexuales con mi exmarido y amenazaron con hacerlo viral si no firmaba mi renuncia, me recordaron a mi hija de cuatro años, y que escribo y doy clases para niños, hicieron énfasis en lo que diría la comunidad cultural si el video circulara por los correos de todos los conocidos; mencionaron también que el Lic. Bejarano lo había visto, y pude confirmarlo horas después, gracias a una llamada que me hizo el Director, donde me especificaba que efectivamente se notaba que no era un video actual, ya que…“sí me veía más joven” y en ese entonces “mi cabello tenía rayitos”…; guardé silencio.

Estoy consciente que ocupar puestos gubernamentales te convierte también en una persona pública que debe comportarse a la altura de la función que desempeña; sin embargo también sé que la razón por la que me despidieron no tenía nada que ver con mis labores como representante de una institución cultural como lo es el Instituto de Cultura de Baja California; ambas licenciadas pusieron mi dignidad sobre la mesa y la desmenuzaron hasta que ya no quedó nada. Todo a solicitud del Licenciado Bejarano. Con este hecho se violentaron mis derechos humanos, mi derecho a proteger mi privacidad y mi cuerpo, con la plena libertad de realizar prácticas íntimas en la privacidad de mi hogar de manera consensuada. 

No estoy de acuerdo en que funcionarios de ningún tipo, utilicen esas herramientas para intimidar y amenazar a los colaboradores de cualquier instancia pública. ¿De qué más son capaces estos seres que están al frente de la cultura y nos representan? Yo no me siento representada, sino al contrario, me siento atropellada por él y sus dos emisarias.

Desde el 8 de marzo del 2013, hasta el 30 de abril del 2015, día que abandoné mi puesto en Ceart Tijuana, mi único objetivo fue el de colaborar para que el espacio se colocara como uno de los nuevos referentes culturales de la ciudad, donde se viera favorecida la población que habita esas periferias y que tanto lo necesita; sin embargo los objetivos de los funcionarios a cargo de las decisiones medulares de la cultura estatal, no son los mismos; ¿esa es la clase de funcionarios que queremos en nuestro estado? ¿Los que se preocupan por ocupar una silla de poder donde puedan acosar y amedrentar a los otros para revalidar su poderío? Más aun, siendo dos mujeres las encargadas de realizar “el trabajo sucio” que no comprenden que ellas mismas están siendo sometidas por un acosador, con tal de no perder el empleo. Eso hace todavía más deplorable la acción.

Expongo la situación con la esperanza de que se tomen las medidas necesarias para que no se repita una situación como ésta y se favorezca el desarrollo cultural del estado, los derechos humanos, laborales, de género y, sobre todo, que Usted conozca el verdadero movimiento y dinámicas que se viven en torno al Instituto de Cultura de Baja California.

Me quedo con la tranquilidad de que no estoy guardando silencio ante esta clase de hechos, así le puedo enseñar a mi hija a que haga lo mismo. Tres meses me llevó atreverme a escribir este documento, ojalá y no pase tanto tiempo para que se puedan tomar cartas en el asunto. ¿Cuál será la respuesta?

Lic. Esmeralda Ceballos
esmeraldaceballos@gmail.com

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El problema

Soy Esmeralda Ceballos, madre soltera, maestra, estudiante, actriz, promotora y gestora cultural; y hoy quiero hacer pública la siguiente situación.

Desde hace tiempo, el Lic. Manuel Felipe Bejarano Giacoman, director del Instituto de Cultura de Baja California, se vale de la intimidación, acoso sexual y abuso de poder para mantener a sus colaboradores bajo la premisa del miedo.

Sé con certeza las atrocidades que se viven dentro del Instituto, pues fui testigo y víctima de varias de ellas. El día 30 de abril del año en curso, la Lic. Gloria Esther Machain Valenzuela, Jefa del Departamento de Asuntos Jurídicos y la Lic. Gloria Dueñas Pacheco, me invitaron a firmar mi renuncia por razones que no tenían que ver con mi desempeño laboral ni con asuntos relacionados a Ceart Tijuana; la orden la había girado el Lic. Manuel Felipe Bejarano Giacoman, según las palabras de las arriba mencionadas.

La Lic. Machain, me comunicó que tenían en su poder un video donde mantengo relaciones sexuales con mi exmarido y amenazaron con hacerlo viral si no firmaba mi renuncia, me recordaron a mi hija de cuatro años, y que escribo y doy clases para niños, hicieron énfasis en lo que diría la comunidad cultural si el video circulara por los correos de todos los conocidos; mencionaron también que el Lic. Bejarano lo había visto, y pude confirmarlo horas después, gracias a una llamada que me hizo el Director, donde me especificaba que efectivamente se notaba que no era un video actual, ya que…“sí me veía más joven” y en ese entonces “mi cabello tenía rayitos”…; guardé silencio.

Estoy consciente que ocupar puestos gubernamentales te convierte también en una persona pública que debe comportarse a la altura de la función que desempeña; sin embargo también sé que la razón por la que me despidieron no tenía nada que ver con mis labores como representante de una institución cultural como lo es el Instituto de Cultura de Baja California; ambas licenciadas pusieron mi dignidad sobre la mesa y la desmenuzaron hasta que ya no quedó nada. Todo a solicitud del Licenciado Bejarano. Con este hecho se violentaron mis derechos humanos, mi derecho a proteger mi privacidad y mi cuerpo, con la plena libertad de realizar prácticas íntimas en la privacidad de mi hogar de manera consensuada. 

No estoy de acuerdo en que funcionarios de ningún tipo, utilicen esas herramientas para intimidar y amenazar a los colaboradores de cualquier instancia pública. ¿De qué más son capaces estos seres que están al frente de la cultura y nos representan? Yo no me siento representada, sino al contrario, me siento atropellada por él y sus dos emisarias.

Desde el 8 de marzo del 2013, hasta el 30 de abril del 2015, día que abandoné mi puesto en Ceart Tijuana, mi único objetivo fue el de colaborar para que el espacio se colocara como uno de los nuevos referentes culturales de la ciudad, donde se viera favorecida la población que habita esas periferias y que tanto lo necesita; sin embargo los objetivos de los funcionarios a cargo de las decisiones medulares de la cultura estatal, no son los mismos; ¿esa es la clase de funcionarios que queremos en nuestro estado? ¿Los que se preocupan por ocupar una silla de poder donde puedan acosar y amedrentar a los otros para revalidar su poderío? Más aun, siendo dos mujeres las encargadas de realizar “el trabajo sucio” que no comprenden que ellas mismas están siendo sometidas por un acosador, con tal de no perder el empleo. Eso hace todavía más deplorable la acción.

Expongo la situación con la esperanza de que se tomen las medidas necesarias para que no se repita una situación como ésta y se favorezca el desarrollo cultural del estado, los derechos humanos, laborales, de género y, sobre todo, que Usted conozca el verdadero movimiento y dinámicas que se viven en torno al Instituto de Cultura de Baja California.

Me quedo con la tranquilidad de que no estoy guardando silencio ante esta clase de hechos, así le puedo enseñar a mi hija a que haga lo mismo. Tres meses me llevó atreverme a escribir este documento, ojalá y no pase tanto tiempo para que se puedan tomar cartas en el asunto. ¿Cuál será la respuesta?

Lic. Esmeralda Ceballos
esmeraldaceballos@gmail.com

Los destinatarios de la petición

Francisco Vega Lamadrid
Francisco Vega Lamadrid
gobernador de Baja California

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Petición creada en 2 de diciembre de 2015