Exigir a los dirigentes de Qatar profundos cambios con relación al respeto a los Derechos Humanos

Exigir a los dirigentes de Qatar profundos cambios con relación al respeto a los Derechos Humanos

El problema

El Campeonato de Mundo de Fútbol del año 2022 se celebrará en Qatar. Pero Qatar no es un país, es un emirato, “propiedad privada” de una pocas familias que ostentan un poder casi absoluto. No tiene ni firmados ni ratificados prácticamente ninguno de los instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos, ni sobre derechos de la mujeres – que son “invisibles”  social y políticamente -, ni de los niños, ni contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni sobre la protección de los derechos de los trabajadores migratorios y de sus familiares, ni sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. Un emirato donde continúa vigente el sistema kafala, que permite a los jefes controlar los pasaportes y los visados de los obreros que trabajan allí y prohíbe cualquier asociación sindical.

Dadas las extremas temperaturas de los meses de verano, las Federaciones Internacionales de Fútbol han aceptado celebrar el Campeonato de 2022 en los meses de noviembre y diciembre lo que obliga a modificar de forma drástica los calendarios deportivos de todas las competiciones de futbol no sólo nacionales, también europeas e internacionales, pero parece que los petrodólares pueden más que la sensatez y la coherencia. ¿Dónde está ese juego limpio que tanto predican los dirigentes y jugadores? ¿Qué quieren decirnos con esas campañas contra la violencia de género o con esa frase que figura en la página Web de la Asociación de Futbolistas Españoles y que dice: Protege nuestro deporte se honesto?

Aceptar esta situación sin hacer nada supone, no sólo aceptar por omisión la existencia de un régimen que claramente viola los más elementales valores democráticos y principios de justicia social, también aceptar que el dinero puede comprar cualquiera de los logros sociales que tanto nos ha costado conseguir. Por todo ello debemos, no pedir como recientemente hizo el señor Platini, Presidente de la Federación Europea de Fútbol, al Emir de Qatar, que por cierto ha contratado a su hijo, sino exigir de forma firme y contundente que deben producirse en el emirato importantes cambios sociales y laborales que puedan ser demostrados y contrastados antes de la fecha de comienzo de campeonato y si no fuera así denegar la celebración del mismo en el territorio qatarí. Presidente, Directivos, futbolistas y poderes públicos tiene una gran responsabilidad en todo esto, pero también los ciudadanos porque intentarlo supondría una vergonzosa colaboración y una complicidad silenciosa con un régimen social y político, a todas luces inhumano. Si esto cambios no se producen, no veré ni un solo minuto de dicho acontecimiento porque no me sentiré representado por nuestra selección de fútbol. No estarán allí en mi nombre.

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El problema

El Campeonato de Mundo de Fútbol del año 2022 se celebrará en Qatar. Pero Qatar no es un país, es un emirato, “propiedad privada” de una pocas familias que ostentan un poder casi absoluto. No tiene ni firmados ni ratificados prácticamente ninguno de los instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos, ni sobre derechos de la mujeres – que son “invisibles”  social y políticamente -, ni de los niños, ni contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni sobre la protección de los derechos de los trabajadores migratorios y de sus familiares, ni sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. Un emirato donde continúa vigente el sistema kafala, que permite a los jefes controlar los pasaportes y los visados de los obreros que trabajan allí y prohíbe cualquier asociación sindical.

Dadas las extremas temperaturas de los meses de verano, las Federaciones Internacionales de Fútbol han aceptado celebrar el Campeonato de 2022 en los meses de noviembre y diciembre lo que obliga a modificar de forma drástica los calendarios deportivos de todas las competiciones de futbol no sólo nacionales, también europeas e internacionales, pero parece que los petrodólares pueden más que la sensatez y la coherencia. ¿Dónde está ese juego limpio que tanto predican los dirigentes y jugadores? ¿Qué quieren decirnos con esas campañas contra la violencia de género o con esa frase que figura en la página Web de la Asociación de Futbolistas Españoles y que dice: Protege nuestro deporte se honesto?

Aceptar esta situación sin hacer nada supone, no sólo aceptar por omisión la existencia de un régimen que claramente viola los más elementales valores democráticos y principios de justicia social, también aceptar que el dinero puede comprar cualquiera de los logros sociales que tanto nos ha costado conseguir. Por todo ello debemos, no pedir como recientemente hizo el señor Platini, Presidente de la Federación Europea de Fútbol, al Emir de Qatar, que por cierto ha contratado a su hijo, sino exigir de forma firme y contundente que deben producirse en el emirato importantes cambios sociales y laborales que puedan ser demostrados y contrastados antes de la fecha de comienzo de campeonato y si no fuera así denegar la celebración del mismo en el territorio qatarí. Presidente, Directivos, futbolistas y poderes públicos tiene una gran responsabilidad en todo esto, pero también los ciudadanos porque intentarlo supondría una vergonzosa colaboración y una complicidad silenciosa con un régimen social y político, a todas luces inhumano. Si esto cambios no se producen, no veré ni un solo minuto de dicho acontecimiento porque no me sentiré representado por nuestra selección de fútbol. No estarán allí en mi nombre.

Los destinatarios de la petición

Federación Española de Fútbol y
Federación Española de Fútbol y
Asociacion De Futbolistas Españoles
Asociacion De Futbolistas Españoles

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Petición creada en 9 de abril de 2015