

Cuando estás gravemente enfermo y no tienes apoyo familiar, todo se rompe.
En mi caso no existe ese soporte mínimo. Llega un punto en el que ya no puedes valerte por ti mismo: no puedes cuidarte, no puedes cocinar, no puedes desplazarte sin ambulancia. La desnutrición y la debilidad te dejan sin fuerzas.
Pierdes el trabajo.
Pierdes los ahorros.
Pierdes tu vida.
Y te quedas solo frente a la enfermedad y frente a un sistema que no responde.
Mis órganos están empezando a fallar: problemas digestivos muy graves, afectación pancreática, problemas renales, dolor constante y una desnutrición que avanza. La poca comida que consigo no funciona bien en mi cuerpo y el riesgo es real.
Lo llevo diciendo mucho tiempo.
No se me escucha.
El diagnóstico no es correcto y, por más que lo explico, no sirve de nada.
Y aquí está la pregunta que nadie quiere escuchar:
¿qué más tengo que hacer para que me hagan caso?
Cuando pedir auxilio por todas las vías no sirve, ¿qué esperan de una persona así?
Estoy llegando a pensar en quitarme la vida, y lo digo para que se entienda la gravedad, no porque quiera morir.
No quiero morir.
Quiero dejar de sufrir.
Quiero un diagnóstico y una oportunidad real de vivir.
Gracias a las personas que, con un corazón enorme, me están sosteniendo en redes. Sin vosotros no estaría en pie.
Pero esto tiene que cambiar antes de que sea demasiado tarde.