Nuestra conducta alimentaria está influenciada por nuestro entorno: ¡CAMBIA EL MALVENDING!

Nuestra conducta alimentaria está influenciada por nuestro entorno: ¡CAMBIA EL MALVENDING!

El problema

Cada vez más y más gente opta por comer comida real y eliminar los ultraprocesados de su dieta. Sin embargo, cuando entramos en la mayoría de instituciones educativas nos encontramos con una gran cantidad de máquinas de malvending con escasas (o ninguna) opción saludable. En ellas podemos encontrar: Oreos, Kit Kats, galletas Guillon "integrales", barritas "fitness", bollería industrial, M&M´s, Twist, Kinder Bueno, patatas, bebidas azucaradas, etc.


Más allá de lo poco saludable que suponen estos alimentos, el mensaje que transmite es confuso e induce a error. Parece que si lo suministra un centro educativo puede parecer que su consumo es beneficioso e incluso normal dentro de la sociedad. Nada más lejos de la realidad. Los ultraprocesados suponen una perfecta y malévola combinación de harinas refinadas, grasas saturadas, aceites de mala calidad, excesivo aporte de sodio, ingentes cantidades de azúcar... No es necesario que uno sea nutricionista para saber que NO es la mejor comida para los estudiantes que supuestamente han de rendir grandes periodos de tiempo y utilizar su máximo potencial y concentración.


Estamos ante productos con una densidad nutricional baja o nula. Productos que, además de dar lugar a las enfermedades crónicas más populares (cáncer, disbetes tipo 2, obesidad, hipertensión...), promueven la rápida subida de glucemia en sangre y que inducen a la resistencia a la insulina y la leptina, que favorecen la pro-oxidación de las proteínas y que tienen un exceso de sal entre otras muchas contraindicaciones. Lo único positivo que tiene para los centros educativos es su gran rendimiento económico, la duración del producto y su fácil distribución. (Sin tener en cuenta los inconvenientes para la salud de sus estudiantes o los valores que transmite la institución en cuestión).


Además, hay que añadir que varios de los productos mencionados con anterioridad son los principales culpables de la deforestación de Indonesia (24 millones de hectáreas entre 1999 y 2015 según GREENPEACE) y de la muerte de más de 100.000 orangutanes, debido al excesivo consumo y utilización del aceite de palma en sus productos (Kit Kat, Oreo, galletas...), escondido tras 200 nombres distintos.


¿De verdad nadie ha pensado que una fruta puede sustituir perfectamente a estos alimentos? Y además, mejorar la salud de alumnos, animales y de la tierra en sí.
Las frutas tienen una gran cantidad de nutrientes, bajas calorías, son ricas en fitoquímicos y aportan una gran cantidad de polifenoles, tienen un buen aporte de agua que favorece la hidratación y suponen una magnífica fuente de vitaminas y minerales -entre otros beneficios como la fibra y la saciedad que generan-.
Si de verdad queremos situar la salud de nuestra sociedad en el centro de todas las políticas que parten del Ministerio de Sanidad es necesario un cambio sistémico que puede empezar por ese pequeño gesto: la sustitución de las máquinas de malvending en las universidades por máquinas de fruta.

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El problema

Cada vez más y más gente opta por comer comida real y eliminar los ultraprocesados de su dieta. Sin embargo, cuando entramos en la mayoría de instituciones educativas nos encontramos con una gran cantidad de máquinas de malvending con escasas (o ninguna) opción saludable. En ellas podemos encontrar: Oreos, Kit Kats, galletas Guillon "integrales", barritas "fitness", bollería industrial, M&M´s, Twist, Kinder Bueno, patatas, bebidas azucaradas, etc.


Más allá de lo poco saludable que suponen estos alimentos, el mensaje que transmite es confuso e induce a error. Parece que si lo suministra un centro educativo puede parecer que su consumo es beneficioso e incluso normal dentro de la sociedad. Nada más lejos de la realidad. Los ultraprocesados suponen una perfecta y malévola combinación de harinas refinadas, grasas saturadas, aceites de mala calidad, excesivo aporte de sodio, ingentes cantidades de azúcar... No es necesario que uno sea nutricionista para saber que NO es la mejor comida para los estudiantes que supuestamente han de rendir grandes periodos de tiempo y utilizar su máximo potencial y concentración.


Estamos ante productos con una densidad nutricional baja o nula. Productos que, además de dar lugar a las enfermedades crónicas más populares (cáncer, disbetes tipo 2, obesidad, hipertensión...), promueven la rápida subida de glucemia en sangre y que inducen a la resistencia a la insulina y la leptina, que favorecen la pro-oxidación de las proteínas y que tienen un exceso de sal entre otras muchas contraindicaciones. Lo único positivo que tiene para los centros educativos es su gran rendimiento económico, la duración del producto y su fácil distribución. (Sin tener en cuenta los inconvenientes para la salud de sus estudiantes o los valores que transmite la institución en cuestión).


Además, hay que añadir que varios de los productos mencionados con anterioridad son los principales culpables de la deforestación de Indonesia (24 millones de hectáreas entre 1999 y 2015 según GREENPEACE) y de la muerte de más de 100.000 orangutanes, debido al excesivo consumo y utilización del aceite de palma en sus productos (Kit Kat, Oreo, galletas...), escondido tras 200 nombres distintos.


¿De verdad nadie ha pensado que una fruta puede sustituir perfectamente a estos alimentos? Y además, mejorar la salud de alumnos, animales y de la tierra en sí.
Las frutas tienen una gran cantidad de nutrientes, bajas calorías, son ricas en fitoquímicos y aportan una gran cantidad de polifenoles, tienen un buen aporte de agua que favorece la hidratación y suponen una magnífica fuente de vitaminas y minerales -entre otros beneficios como la fibra y la saciedad que generan-.
Si de verdad queremos situar la salud de nuestra sociedad en el centro de todas las políticas que parten del Ministerio de Sanidad es necesario un cambio sistémico que puede empezar por ese pequeño gesto: la sustitución de las máquinas de malvending en las universidades por máquinas de fruta.

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Petición creada en 22 de noviembre de 2018