Españoles (y Catalanes) tomemos cartas en el asunto para lograr una solución real.


Españoles (y Catalanes) tomemos cartas en el asunto para lograr una solución real.
El problema
Esta carta va dirigida a todo aquel que se sienta afectado por la situación política actual con respecto a la Independencia Catalana del Estado Español.
Mi intención principal con esta carta es la de aportar mi granito de arena para que todos los ciudadanos y ciudadanas de España (incluyendo por el momento a Cataluña) tomemos manos en el asunto para lograr una solución real. Espero no contaminar demasiado con mis propias ideas y conseguir un texto lo más aséptico posible, de antemano pido disculpas si consideras que no lo he logrado.
No pretendo convencer a nadie de si el Referéndum del 1 de Octubre es ilegal, tampoco de si el pueblo Catalán tiene derecho a la autodeterminación, y mucho menos entrar en las razones por las que hemos llegado a este punto. A estas alturas todo esto es irrelevante. Para bien o para mal estamos en una situación inestable con mucha inercia, volver a encontrar un equilibrio requerirá mucho esfuerzo y tendrá un gran coste en la sociedad. Por tanto solo quiero llamar al sentido común que es lo único que permitirá encontrar una solución pacífica y duradera a este asunto.
No nos engañemos, nos encontramos en un grave conflicto, que inevitablemente tendrá un gran impacto en nuestras vidas, y sea como fuere el resultado, este nos brinda una oportunidad inigualable para reforzar la Democracia. Es por tanto, responsabilidad de todos los Españoles, incluyendo por el momento a los Catalanes, encontrar una solución verdadera y con un coste tolerable para nuestra sociedad.
Llegado este punto, no podemos esperar a que nuestros políticos solucionen el problema. Desde hace mucho que nuestros políticos son meros gestores del corto plazo e intereses particulares, demostrando una carencia flagrante de altura de miras y visión a largo plazo. Se limitan a "apagar fuegos", que en muchas ocasiones ellos mismos han creado - sería discutible si la situación actual es un ejemplo de ello. Los ciudadanos tenemos que ser la solución, hemos de participar activamente, no basta con colgar banderas catalanas o españolas en nuestro balcón. De lo contrario, corremos el riesgo una mayor radicalización de las posiciones con el consiguiente mayor coste, negativo, en todos los aspectos de nuestra sociedad, la de unos y otros.
Como ciudadano Canario, Español, Europeo o del Mundo, escoge la identidad que prefieras porque, de nuevo, es irrelevante, soy capaz de hacer un esfuerzo de empatía y comprender las distintas posiciones. Creo que es importante aclarar que no nos encontramos en un dilema binario, del SI o el NO. Verlo así es sobre-simplificar el problema. El asunto es mucho mas complejo, me arriesgo a resumirlo de la siguiente manera:
1. Contexto legal:
- La legislación española no contempla el derecho de autodeterminación ni la posibilidad de un referéndum.
- En cuanto al derecho internacional, las resoluciones de la ONU contemplan dicho derecho para pueblos coloniales.
2. Opinión de los ciudadanos, tanto españoles como catalanes:
- Abiertos a la posibilidad de la división nacional:
+ A favor de Referéndum sólo para Catalanes:
- Desobedeciendo la legislación actual.
- De manera legal, tras una modificación previa de la legislación.
+ A favor de Referéndum para todos los Españoles.
- Cerrados a la posibilidad de la división nacional.
La justicia emana del pueblo, por tanto la ley tiene que ser algo vivo para adaptarse a las necesidades de la sociedad con el paso del tiempo. Es nuestra decisión si esta ha de modificarse para poder dar una respuesta legítima al problema, y para ello tiene que existir previamente un marco de diálogo abierto en el que quepa el análisis de las posibles soluciones y sus consecuencias. No vale el Sí porque sí, ni el No porque No.
La diversidad de identidades nacionalistas como Canarios, Catalanes, Gallegos y Vascos, junto con las diferencias culturales de otras regiones como Andalucía o Madrid por nombrar solo dos, aportan, indiscutiblemente, complejidad a la solución. Sin embargo, hay ideas básicas que están por encima de las diferencias, como son las libertades, la justicia y la paz.
La independencia o no independencia de Cataluña no está reñida con dichos principios, sin embargo si puede estarlo nuestro comportamiento como individuos o como colectivo. Somos nosotros los que tenemos que analizar las posibilidades y sus consecuencias para determinar la mejor solución. No es una tarea fácil, y por ello deberíamos tratar de huir de argumentos incendiarios, ni abogar a los sentimientos que pueden nublar la razón.
Hemos de ser capaces de dialogar y cooperar en la búsqueda de una solución. No vale con enrocarse cada uno en su postura. La cabezonería no funciona, el inmovilismo de unos y forzar un referendum sin garantías sólo ha empeorado las cosas. Como ciudadanos responsables tenemos que tener claro que esto no es un Madrid-Barsa, ni un PP vs PSOE, ni un Cataluña vs España, no hay buenos ni malos. Esto se trata de convivencia, como hermanos o países vecinos, es indistinto; de que las libertades de unos no opriman las del otro.
La desvinculación catalana no tiene porqué ser algo negativo persé o viceversa. Todo depende de nuestras decisiones. No olvidemos que vivimos en pleno apogeo de la globalización, donde la ciencia y tecnología ponen de manifiesto que las fronteras cada vez tienen menos sentido, mas allá de la necesidad de pertenencia de las personas a un colectivo con el que se identifican. Actuemos de manera coherente y responsable, facilitemos que los españoles se enorgullezcan de pertenecer a España, y los catalanes a Cataluña, nuestra democracia ya es adulta, demostremos que no se comporta de manera infantil.
Espero que esta carta ayude a la concienciación ciudadana para que el día 2 de Octubre y posteriores sean días de dialogo, análisis y acción política ciudadana. Es posiblemente, la opción más lógica para llegar a una solución sostenible sin demasiado estropicio. España y sus pueblos tienen mucho que demostrar en cuanto a calidad democrática, y es hora de estar a la altura de las circunstancias.
Demostremos que la cultura española, con toda su diversidad, es capaz de enfrentarse a los retos de manera civilizada, democrática y justa. Pensemos despacio, para des enquistar la situación.
Demostremos que los Españoles (y Catalanes) no nos merecemos los políticos que tenemos, que nosotros si tenemos altura de miras, que para nosotros el largo plazo y el bien común es lo importante. Que a pesar de nuestras debilidades tenemos fortalezas capaces de aprovechar esta oportunidad para mejorar.
PD: esta carta es aplicable al cambio climático, la pobreza y desigualdades sociales o terrorismo internacional. No es una Utopía pensar que un mundo mejor es posible, pensar que entre todos somos capaces de alcanzarlo.
El problema
Esta carta va dirigida a todo aquel que se sienta afectado por la situación política actual con respecto a la Independencia Catalana del Estado Español.
Mi intención principal con esta carta es la de aportar mi granito de arena para que todos los ciudadanos y ciudadanas de España (incluyendo por el momento a Cataluña) tomemos manos en el asunto para lograr una solución real. Espero no contaminar demasiado con mis propias ideas y conseguir un texto lo más aséptico posible, de antemano pido disculpas si consideras que no lo he logrado.
No pretendo convencer a nadie de si el Referéndum del 1 de Octubre es ilegal, tampoco de si el pueblo Catalán tiene derecho a la autodeterminación, y mucho menos entrar en las razones por las que hemos llegado a este punto. A estas alturas todo esto es irrelevante. Para bien o para mal estamos en una situación inestable con mucha inercia, volver a encontrar un equilibrio requerirá mucho esfuerzo y tendrá un gran coste en la sociedad. Por tanto solo quiero llamar al sentido común que es lo único que permitirá encontrar una solución pacífica y duradera a este asunto.
No nos engañemos, nos encontramos en un grave conflicto, que inevitablemente tendrá un gran impacto en nuestras vidas, y sea como fuere el resultado, este nos brinda una oportunidad inigualable para reforzar la Democracia. Es por tanto, responsabilidad de todos los Españoles, incluyendo por el momento a los Catalanes, encontrar una solución verdadera y con un coste tolerable para nuestra sociedad.
Llegado este punto, no podemos esperar a que nuestros políticos solucionen el problema. Desde hace mucho que nuestros políticos son meros gestores del corto plazo e intereses particulares, demostrando una carencia flagrante de altura de miras y visión a largo plazo. Se limitan a "apagar fuegos", que en muchas ocasiones ellos mismos han creado - sería discutible si la situación actual es un ejemplo de ello. Los ciudadanos tenemos que ser la solución, hemos de participar activamente, no basta con colgar banderas catalanas o españolas en nuestro balcón. De lo contrario, corremos el riesgo una mayor radicalización de las posiciones con el consiguiente mayor coste, negativo, en todos los aspectos de nuestra sociedad, la de unos y otros.
Como ciudadano Canario, Español, Europeo o del Mundo, escoge la identidad que prefieras porque, de nuevo, es irrelevante, soy capaz de hacer un esfuerzo de empatía y comprender las distintas posiciones. Creo que es importante aclarar que no nos encontramos en un dilema binario, del SI o el NO. Verlo así es sobre-simplificar el problema. El asunto es mucho mas complejo, me arriesgo a resumirlo de la siguiente manera:
1. Contexto legal:
- La legislación española no contempla el derecho de autodeterminación ni la posibilidad de un referéndum.
- En cuanto al derecho internacional, las resoluciones de la ONU contemplan dicho derecho para pueblos coloniales.
2. Opinión de los ciudadanos, tanto españoles como catalanes:
- Abiertos a la posibilidad de la división nacional:
+ A favor de Referéndum sólo para Catalanes:
- Desobedeciendo la legislación actual.
- De manera legal, tras una modificación previa de la legislación.
+ A favor de Referéndum para todos los Españoles.
- Cerrados a la posibilidad de la división nacional.
La justicia emana del pueblo, por tanto la ley tiene que ser algo vivo para adaptarse a las necesidades de la sociedad con el paso del tiempo. Es nuestra decisión si esta ha de modificarse para poder dar una respuesta legítima al problema, y para ello tiene que existir previamente un marco de diálogo abierto en el que quepa el análisis de las posibles soluciones y sus consecuencias. No vale el Sí porque sí, ni el No porque No.
La diversidad de identidades nacionalistas como Canarios, Catalanes, Gallegos y Vascos, junto con las diferencias culturales de otras regiones como Andalucía o Madrid por nombrar solo dos, aportan, indiscutiblemente, complejidad a la solución. Sin embargo, hay ideas básicas que están por encima de las diferencias, como son las libertades, la justicia y la paz.
La independencia o no independencia de Cataluña no está reñida con dichos principios, sin embargo si puede estarlo nuestro comportamiento como individuos o como colectivo. Somos nosotros los que tenemos que analizar las posibilidades y sus consecuencias para determinar la mejor solución. No es una tarea fácil, y por ello deberíamos tratar de huir de argumentos incendiarios, ni abogar a los sentimientos que pueden nublar la razón.
Hemos de ser capaces de dialogar y cooperar en la búsqueda de una solución. No vale con enrocarse cada uno en su postura. La cabezonería no funciona, el inmovilismo de unos y forzar un referendum sin garantías sólo ha empeorado las cosas. Como ciudadanos responsables tenemos que tener claro que esto no es un Madrid-Barsa, ni un PP vs PSOE, ni un Cataluña vs España, no hay buenos ni malos. Esto se trata de convivencia, como hermanos o países vecinos, es indistinto; de que las libertades de unos no opriman las del otro.
La desvinculación catalana no tiene porqué ser algo negativo persé o viceversa. Todo depende de nuestras decisiones. No olvidemos que vivimos en pleno apogeo de la globalización, donde la ciencia y tecnología ponen de manifiesto que las fronteras cada vez tienen menos sentido, mas allá de la necesidad de pertenencia de las personas a un colectivo con el que se identifican. Actuemos de manera coherente y responsable, facilitemos que los españoles se enorgullezcan de pertenecer a España, y los catalanes a Cataluña, nuestra democracia ya es adulta, demostremos que no se comporta de manera infantil.
Espero que esta carta ayude a la concienciación ciudadana para que el día 2 de Octubre y posteriores sean días de dialogo, análisis y acción política ciudadana. Es posiblemente, la opción más lógica para llegar a una solución sostenible sin demasiado estropicio. España y sus pueblos tienen mucho que demostrar en cuanto a calidad democrática, y es hora de estar a la altura de las circunstancias.
Demostremos que la cultura española, con toda su diversidad, es capaz de enfrentarse a los retos de manera civilizada, democrática y justa. Pensemos despacio, para des enquistar la situación.
Demostremos que los Españoles (y Catalanes) no nos merecemos los políticos que tenemos, que nosotros si tenemos altura de miras, que para nosotros el largo plazo y el bien común es lo importante. Que a pesar de nuestras debilidades tenemos fortalezas capaces de aprovechar esta oportunidad para mejorar.
PD: esta carta es aplicable al cambio climático, la pobreza y desigualdades sociales o terrorismo internacional. No es una Utopía pensar que un mundo mejor es posible, pensar que entre todos somos capaces de alcanzarlo.
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Petición creada en 1 de octubre de 2017