A las empresas de telefonía móvil para que mejoren el servicio y respeten el límite de potencia de máxima de 1 mW/m2 sugerido por la Conferencia de Salzburgo.

La causa

Queridas personas: Estamos sometidos a niveles de potencia de radiaciones electromagnéticas que afectan nuestra salud y el medioambiente. Y a pesar de eso, los celulares no funcionan correctamente.
En Argentina, el límite de potencia máxima permitida fue establecido a partir de unos estudios realizados, muy buenos y serios, por científicos locales. Estos se resumen en dos manuales: “Manual de estándares de seguridad para exposición a radiofrecuencias comprendidas entre 100 KHz y 300 GHz” y “Radiación de radiofrecuencias: consideraciones biofísicas, biomédicas y criterios para el establecimiento de estándares de exposición” Volúmenes I y II."
Los estudios realizados comprenden los períodos 1972/1987, por lo tanto son anteriores al ingreso del primer celular en el país.
Además, los científicos dejan en estos mismos libros una serie de dudas, y sugieren estudios futuros en ciertos campos. Transcribo esa parte:
“No obstante el progreso alcanzado en los últimos años, aún es necesario realizar nuevas investigaciones sobre efectos biológicos de la radiación de RF-MO para lograr una mayor comprensión dé los mecanismos de interacción y de las consecuencias para la salud humana. Es conveniente efectuar un enfoque interdisciplinario y formular en forma definida y competente los interrogantes más importantes. Es necesario realizar más estudios sobre las siguientes áreas en particular:
1. Efectos biológicos y psicológicos de exposiciones crónicas de nivel bajo (menor que 10 mW/cm2) en los sistemas neuroendócrino y nervioso. Esto debería incluir la evaluación del estrés térmico de largo plazo producido por calentamiento rápido y no uniforme de varias partes del cuerpo, aún a niveles relativamente bajos.
2. Determinación del valor de los datos de animales para predecir la respuesta humana.
3. Estudios de la permeabilidad de la barrera sangre - cerebro.
4. Interacción de campos de RF-MO con membranas incluyendo efectos de frecuencia modulada.
5. Efectos de la exposición en los componentes de la sangre, teniendo en cuenta las contradicciones en resultados informados (por ejemplo, linfocitos)
6. Efectos de la exposición a radiación de ondas milimétricas.
7. Dosimetría de exposiciones en campo cercano y de radiación múltiple.
8. Métodos de medición e instrumentación para mediciones en materiales biológicos in vivo durante la exposición, especialmente con el fin de obtener datos de dosimetría esenciales.”
Pues la mayoría de esos estudios sugeridos fueron realizados en diferentes partes del mundo, Y confirman los temores que los motivaron.
Esto implica, queridas personas, que nuestra legislación (casi nula) en el tema, autoriza límites de potencia que nos dañan. Y no ha sido corregida a pesar de haber quedado obsoleta.
De todos modos, en Argentina, las empresas no utilizan toda la potencia permitida. Un informe del OPDS (Organismo regulados de la Provincia de Buenos Aires) de septiembre de 2011, confirma que de las más de 4000 mediciones que realizó el organismo desde 2006 en diversos partidos de la Provincia de Bs. As. se han verificado en muchas de ellas niveles de orden de magnitud similar a los recomendados por la Conferencia Internacional de Salzburgo.
Sin embargo, la gran oferta de nuevos servicios que las empresas de comunicaciones en Argentina nos presentan continuamente, y la consecuente demanda, ha logrado un crecimiento desordenado, lo que deriva en colocación de antenas sin criterio planificado. Por consecuencia se aumentan las potencias para intentar cubrir los servicios, las comunicaciones pierden calidad y se impiden entre sí.
Las empresas han ofrecido más cantidad de servicios de los que podían atender y ahora nos dicen que el Gobierno no les permite utilizar la cantidad de frecuencias que necesitan, y que ese es el problema.
Pero si el Gobierno les permite o no ampliarse, no nos compete a los usuarios. Si nos venden un servicio, este debe funcionar tal lo ofrecen, pues lo cobran.
Si no lo pueden prestar, pues no deberían venderlo.
En síntesis, cada vez estamos más sometidos a mayores potencias de radiaciones electromagnéticas que no se controlan, y si se hiciera, responden a parámetros obsoletos que son insuficientes para proteger la salud. Además las personas que habitan en un radio cercano al emplazamiento de una o más antenas se encuentran expuestas a una potencia mucho mayor.
Ante este panorama, es necesario que se modifiquen los límites de potencia, e invocando el Principio de Precaución incluido en la Legislación argentina a través de la Ley Nacional de Medioambiente, no puede ser otro el parámetro que el menor, y este es el sugerido en la Conferencia Internacional de Salzburgo (1 miliwatt sobre metro cuadrado para telefonía móvil).
Ya vimos, según el informe del OPDS, que al menos hasta el 2011, muchas antenas funcionaban en estos valores, por lo tanto pueden tomarse las medidas para que todas lo hagan. Si hoy, el crecimiento desordenado de cantidad de antenas motivado por una oferta que no pueden atender, no permite esos valores, no es nuestro problema.
Sabemos que puede funcionar. Pues que las empresas hagan las inversiones necesarias.

 

Esta petición consiguió 78 firmas

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Queridas personas: Estamos sometidos a niveles de potencia de radiaciones electromagnéticas que afectan nuestra salud y el medioambiente. Y a pesar de eso, los celulares no funcionan correctamente.
En Argentina, el límite de potencia máxima permitida fue establecido a partir de unos estudios realizados, muy buenos y serios, por científicos locales. Estos se resumen en dos manuales: “Manual de estándares de seguridad para exposición a radiofrecuencias comprendidas entre 100 KHz y 300 GHz” y “Radiación de radiofrecuencias: consideraciones biofísicas, biomédicas y criterios para el establecimiento de estándares de exposición” Volúmenes I y II."
Los estudios realizados comprenden los períodos 1972/1987, por lo tanto son anteriores al ingreso del primer celular en el país.
Además, los científicos dejan en estos mismos libros una serie de dudas, y sugieren estudios futuros en ciertos campos. Transcribo esa parte:
“No obstante el progreso alcanzado en los últimos años, aún es necesario realizar nuevas investigaciones sobre efectos biológicos de la radiación de RF-MO para lograr una mayor comprensión dé los mecanismos de interacción y de las consecuencias para la salud humana. Es conveniente efectuar un enfoque interdisciplinario y formular en forma definida y competente los interrogantes más importantes. Es necesario realizar más estudios sobre las siguientes áreas en particular:
1. Efectos biológicos y psicológicos de exposiciones crónicas de nivel bajo (menor que 10 mW/cm2) en los sistemas neuroendócrino y nervioso. Esto debería incluir la evaluación del estrés térmico de largo plazo producido por calentamiento rápido y no uniforme de varias partes del cuerpo, aún a niveles relativamente bajos.
2. Determinación del valor de los datos de animales para predecir la respuesta humana.
3. Estudios de la permeabilidad de la barrera sangre - cerebro.
4. Interacción de campos de RF-MO con membranas incluyendo efectos de frecuencia modulada.
5. Efectos de la exposición en los componentes de la sangre, teniendo en cuenta las contradicciones en resultados informados (por ejemplo, linfocitos)
6. Efectos de la exposición a radiación de ondas milimétricas.
7. Dosimetría de exposiciones en campo cercano y de radiación múltiple.
8. Métodos de medición e instrumentación para mediciones en materiales biológicos in vivo durante la exposición, especialmente con el fin de obtener datos de dosimetría esenciales.”
Pues la mayoría de esos estudios sugeridos fueron realizados en diferentes partes del mundo, Y confirman los temores que los motivaron.
Esto implica, queridas personas, que nuestra legislación (casi nula) en el tema, autoriza límites de potencia que nos dañan. Y no ha sido corregida a pesar de haber quedado obsoleta.
De todos modos, en Argentina, las empresas no utilizan toda la potencia permitida. Un informe del OPDS (Organismo regulados de la Provincia de Buenos Aires) de septiembre de 2011, confirma que de las más de 4000 mediciones que realizó el organismo desde 2006 en diversos partidos de la Provincia de Bs. As. se han verificado en muchas de ellas niveles de orden de magnitud similar a los recomendados por la Conferencia Internacional de Salzburgo.
Sin embargo, la gran oferta de nuevos servicios que las empresas de comunicaciones en Argentina nos presentan continuamente, y la consecuente demanda, ha logrado un crecimiento desordenado, lo que deriva en colocación de antenas sin criterio planificado. Por consecuencia se aumentan las potencias para intentar cubrir los servicios, las comunicaciones pierden calidad y se impiden entre sí.
Las empresas han ofrecido más cantidad de servicios de los que podían atender y ahora nos dicen que el Gobierno no les permite utilizar la cantidad de frecuencias que necesitan, y que ese es el problema.
Pero si el Gobierno les permite o no ampliarse, no nos compete a los usuarios. Si nos venden un servicio, este debe funcionar tal lo ofrecen, pues lo cobran.
Si no lo pueden prestar, pues no deberían venderlo.
En síntesis, cada vez estamos más sometidos a mayores potencias de radiaciones electromagnéticas que no se controlan, y si se hiciera, responden a parámetros obsoletos que son insuficientes para proteger la salud. Además las personas que habitan en un radio cercano al emplazamiento de una o más antenas se encuentran expuestas a una potencia mucho mayor.
Ante este panorama, es necesario que se modifiquen los límites de potencia, e invocando el Principio de Precaución incluido en la Legislación argentina a través de la Ley Nacional de Medioambiente, no puede ser otro el parámetro que el menor, y este es el sugerido en la Conferencia Internacional de Salzburgo (1 miliwatt sobre metro cuadrado para telefonía móvil).
Ya vimos, según el informe del OPDS, que al menos hasta el 2011, muchas antenas funcionaban en estos valores, por lo tanto pueden tomarse las medidas para que todas lo hagan. Si hoy, el crecimiento desordenado de cantidad de antenas motivado por una oferta que no pueden atender, no permite esos valores, no es nuestro problema.
Sabemos que puede funcionar. Pues que las empresas hagan las inversiones necesarias.

 

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Petición creada en 15 de noviembre de 2013