Petition updateEliminar el trámite de fé de vida para jubilacionesUna crónica de un día de trámite ¿A vos también te enfurece?
Cristian WillimanArgentina
4 Apr 2022

A veces la furia parece la única respuesta al maltrato burocratizado.

No es una justificación, es un pensamiento. Una descarga de ira que te inunda el cuerpo y parece una respuesta natural a la "sordera" o indiferencia de reglas sinsentido.

Mirá, dejame contarte lo sucedido y después me gustaría leer tu opinión.

La historia comienza así. El miércoles fui al registro civil a certificar el certificado médico que indica que mi madre tiene problemas de movilidad para hacer la fe de vida.

Es decir, fui a entregar un papel para que me den otro papel que dice que el papel que lleve está bien y pertenece a una persona viva pero con problemas de salud.

Lo que no esperaba era que al llegar a la ventanilla, la funcionaria me dijera con su mejor cara de culo: "no, esto ahora se hace martes y jueves. Hoy estamos muy complicados. Además, tenes que sacar turno online".

Esto fue un miércoles. Yo sentí que un fuego me quemada el pecho. Creo que luego de la primera oración, quedé aturdido por una descarga de pensamientos y emociones que logré cortar para preguntarle:

-"Disculpa, ¿Dónde comunicaron esto? Antes no era así. Ya vine varias veces y era imprimir un papelito nada más".

La empleada casi sin mirarme me dijo: -"no, no se comunicó. Pero como volvieron con la fé de vida de un día para el otro tenemos esa orden".

Yo no podía creerlo. Le expliqué que el certificado era para ese día, que si vencía tenia que volver a hacerlo, que mi mamá no iba a poder cobrar su jubilación. Que el sistema para pedir turno no funcionaba...

Intente lograr alguna pisca de empatía en una imperturbable señora. Supongo que habría tenido mejor suerte sacando jugo a las piedras.

Así que me fui. Antes de salir le pregunté si creía que en el banco me aceptarían el certificado médico sin el certificado del registro. Con una mueca de costado en la cara me dijo: "no te van a dar ni bola".

Salí con una contractura en la nuca y la bronca enrojeciendo mi cara.
No sabía que hacer. Si volver al registro al día siguiente o irme igual hasta el banco dispuesto a hacer algo de justicia.

Decidí ir al banco.

Al llegar al Supervielle de Pacheco me encontré con la escena clásica. Una larga cola de jubilados esperando afuera.

Me acerqué al de seguridad que con cara de pocos amigos regulaba el ingreso al banco.

"-Disculpá. ¿Esta fila es para la fé de vida?".
- "Sí. ¿Tenes que poner el dedo?" Me pregunta.
- No. Tengo que presentar este papel. ¿Tengo que ir por mostrador? Pregunto por las dudas.
- "Ah. Creo que sí. Hacé esta fila." Me responde.

Ante la duda, le digo, ya previendo una larga espera. ¿Estás seguro que puedo hacer el trámite? Me dice: - "si, si no no le diría lo mismo a la gente de la fila."

Trague saliva y fui a la cola. Algo me decía que esto se complicaba.

Había cuatro filas. La única que no avanzaba era la de los que estábamos para ser atendidos por un comercial del banco.

Estuve una hora en la cola. Vi decenas de personas mayores con dificultades para moverse. Acompañadas por algún familiar, con andadores, sillas de rueda, con frio... esperando.

Hablé con varios. Escuché los problemas que tenían. Sentí su resignación. No entraré en detalle para no desviarme de esta crónica. Pero solo diré que no es posible ser indiferente a esas situaciones.

Finalmente me toca entrar al banco. Creí que ya sería atendido, pero no. En el lobby tenía que sacar un número. Me tocó el 27 y tenia unos 18 números delante mío.

La ironía es que regulaban la entrada por protocolo covid, para que hubiera distancia, pero tenían a los abuelos todos amontonados tomando frio en la puerta. ¿Lógico, no?

Pasó una hora más. En el tablero aparece mi número y el box al que debo ir. El ritmo de los empleados es pausado. Hay solo tres atendiendo para decenas de personas.

Antes, mientras esperaba, repasaba mis argumentos y la conversación posible que tendría. Casi que podía adivinar cada respuesta que me darían, y que minutos después confirmaría.

Ya sabía que el comercial no me ayudaría mucho. Así que tenia decido hablar con el gerente. Dejar una nota. Hacer alguna protesta. Atarme a una silla. No sé, algo que pusiera en evidencia el sinsentido de esta burocracia.

En la fila había estado hablando con una señora que también estaba molesta con este trato y me recordó la noticia de esa mujer que había roto toda una oficina porque le faltaba un papel. Estaba claro que en algún rincón de la mente todos tenemos un "día de furia" reprimido.

Ya sentado en el box templé mis emociones y con el tono más amable y firme posible expliqué que tenía que hacer la "supervivencia". Relate el problema en el registro y pedí que consideraran habilitar la cuenta.

Alejandra, la empleada del banco fue super amable. Parecía comprender, pero... obviamente eran reglas del banco.

Me explicó la diferencia entre fé de vida suave y fé de vida fuerte. Sí, así como lees. Te explico:

La "suave" se hace todos los meses llevando el DNI del jubilado y el DNI del apoderado y pasando por el cajero.

La "fuerte" se hace cada tres meses llevando el certificado del registro civil que no me quisieron hacer más documentos de identidad.

¡Ah! Por supuesto, todo esto apenas uno o dos días antes de la fecha de cobro.

Yo creo que te piden menos trámites para entrar a la NASA. Pero bueno, ironías aparte, decidí exponer mi causa.

Así que luego de contarle a la ejecutiva lo complicado de hacer esto cada mes considerando que mi madre esta en un hogar, etc. etc. Le pedí hablar con la gerente.

Sentí que me entendía y no podía hacer nada. Así que accedió de buena gana a buscar a la gerente.

Una chica joven vino a hablar conmigo. Se presentó como Flavia. Repetí toda la canción de nuevo. Me escuchó y me repitió lo que ya me habían dicho.

Que esas eran las reglas del banco. Que para hacerlo más fácil estaba la aplicación. Que esto y que aquello.

Le dije que la App estaba bien para algunos jubilados que tiene autonomía, que viven con su familia y manejan tecnología. No para abuelos enfermos, internados, en hogares y que no tienen teléfonos con apps.

Intenté que tomara conciencia de todas esas situaciones excepcionales y el problema que significa tanto trámite, incluso para los familiares. Ella no se sorprendió. Lo sabía. Lo sabia porque lo ve todos los días.... pero ella no hacía nada. Quizás porque esto era política del banco.

Mi pedido era simple. Yo soy el apoderado de mi madre, soy el responsable legal para estos trámites: dame un papel donde yo doy fe que daré de baja la cuenta cuando mi madre muera y en caso de no hacerlo puedan demandarme.

Decime -le pedí- ¿a quién tengo que dirigirme formalmente? ¿Quién toma estas decisiones? ¿Qué otra opción pueden ofrecer desde el banco a las situaciones complejas?

Me dijo que iba a ver que podía hacer. Que la llamara después del 18 de abril. Que iba a ver si podía darme una alternativa. Me dio su tarjeta. Le agradecí su atención y le dije que la vendría a ver al mes siguiente.

Agotado, después de comenzar el trámite a las 9 de la mañana, miré el reloj y eran casi las 2 de la tarde. Había perdido casi todo el día de trabajo en este trámite.

Al menos había conseguido que este mes habilitaran la cuenta y la promesa de una posible alternativa. Algo es algo.

Sé que tendré que insistir para que este pedido de eliminar o modificar la "fé de vida" llegue más arriba.

Sé que cada banco tiene políticas distintas, y cada jubilado dificultades diferentes.

El problema es que la burocracia no puede obstaculizar el acceso a un derecho como es el cobro de la jubilación.

Es por eso que juntamos firmas para pedir al ANSES que tome medidas. Que contemple estas historias.

Ante un trato que me parece injusto siento la furia arder dentro mío, pero la estoy usando para sostener encendido el reclamo.

Me gustaría leer que opinas de todo esto y pedirte si me acompañas con una firma y compartiendo el link. Gracias.

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