Petición para reabrir El Zeta La Manga

El problema

Hubo un lugar que fue todo un icono en La Manga del Mar Menor, donde muchas personas se congregaban allí para disfrutar de las tardes de verano, sin embargo hace menos de un año fue demolido y la Manga ha quedado huérfana de locales de ocio veraniegos que despierten verdadero entusiasmo. Esta es una petición para que vuelva este emblemático paraíso llamado el Zeta. Se perdieron sus atardeceres, su música, su alegría. Muchos son sus amantes, que no se rinden, porque guardan muchísimos recuerdos de sus tardes y sus noches en él, soñando con que algún día renazca, como se puede apreciar en esta emotiva carta que fue escrita por uno sus innumerables apasionados:

Querido Zeta.

Durante estos días de primavera es cuando un trozo de mi ser recuerda con mayor anhelo tu compañía. Recuerdo cuando años atrás, un día en el que me encontraba navegando con mi tío por el Mar Menor, durante una entretenida conversación que discurría mientras se vislumbraba un fabuloso atardecer, este me habló por primera vez de El Zeta (de ahora en adelante Z) del que yo antes no había oído hablar, según su descripción se trataba de “un mágico lugar donde podías contemplar el atardecer más bonito de toda la costa murciana, una mezcla de dos lugares ibicencos con dos conceptos diferentes”. Ni harto ni perezoso, decidí acudir al emblemático Z, cuya descripción había captado poderosamente mi atención. Al llegar descubrí que efectivamente el lugar era como había descrito mi querido y sabio tío, pues mezclaba el concepto del café del mar, donde se puede contemplar relajadamente el mejor atardecer ibicenco al borde del mar, con el concepto de borabora, donde se une fiesta y sensación de libertad al borde de la playa. No obstante, el Z tenía un algo diferente del resto, resultando mucho más acogedor. Y es que el Z no es solo un chiringuito o un club de playa, sino que engloba toda una serie de características que conforman lo que viene a ser su esencia. Tuve la suerte de poder apreciar esa genuina esencia durante varios años; contemplé sus maravillosos atardeceres, disfruté de su fabulosa fiesta, saboreé sus deliciosos cócteles de melón, experimenté la sensación de libertad que produce poder estar escuchando su música y su alegría mientras al mismo tiempo tenía la oportunidad de disfrutar de un tranquilo baño, o de una reunión con los amigos, mientras somos acompañados durante el día por el sol que se alza en todo su esplendor o bien mientras nos acompaña la luna, durante la noche, con un tenue resplandor reflejado en la superficie del mar. Todo eso es la esencia del Z, que me atrapa, que me imbuye de sensaciones, que me produce un continuo disfrutar del instante presente, pues me hace olvidar cualquier otro pensamiento que no tenga nada que ver con el vivir en el aquí y en el ahora. Y ya podían y pueden venir personas a proferir desacreditaciones, unos porque no son capaces de entender el verdadero concepto del sitio y otros por ignorancia, sin ni siquiera haber estado allí. Ya pueden desprestigiar mil veces a este mágico sitio porque mi visión de este ni iba a cambiar entonces, ni mucho menos va a cambiar a día de hoy en el que me encuentro escribiendo este mensaje con una seguridad rotunda de lo que para mí representa el Z. Solo queda desear que vuelva a renacer, no importa si es en otro sitio, si es en otro lugar, porque lo importante es que su esencia siga siendo la misma, y su compañía nos haga sumergirnos en el instante presente. Pero si eso no llegase a suceder, debes saber, querido Zeta, que hubo mucha gente que si supimos entender tu concepto y tu esencia, eso quedará reflejado con este texto, y en el corazón de aquellos que siempre te llevaremos en nuestro recuerdo, y es precisamente ese aprecio, ese sentimiento, el que hará que vuelvas a despertar.

Sergio.

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El problema

Hubo un lugar que fue todo un icono en La Manga del Mar Menor, donde muchas personas se congregaban allí para disfrutar de las tardes de verano, sin embargo hace menos de un año fue demolido y la Manga ha quedado huérfana de locales de ocio veraniegos que despierten verdadero entusiasmo. Esta es una petición para que vuelva este emblemático paraíso llamado el Zeta. Se perdieron sus atardeceres, su música, su alegría. Muchos son sus amantes, que no se rinden, porque guardan muchísimos recuerdos de sus tardes y sus noches en él, soñando con que algún día renazca, como se puede apreciar en esta emotiva carta que fue escrita por uno sus innumerables apasionados:

Querido Zeta.

Durante estos días de primavera es cuando un trozo de mi ser recuerda con mayor anhelo tu compañía. Recuerdo cuando años atrás, un día en el que me encontraba navegando con mi tío por el Mar Menor, durante una entretenida conversación que discurría mientras se vislumbraba un fabuloso atardecer, este me habló por primera vez de El Zeta (de ahora en adelante Z) del que yo antes no había oído hablar, según su descripción se trataba de “un mágico lugar donde podías contemplar el atardecer más bonito de toda la costa murciana, una mezcla de dos lugares ibicencos con dos conceptos diferentes”. Ni harto ni perezoso, decidí acudir al emblemático Z, cuya descripción había captado poderosamente mi atención. Al llegar descubrí que efectivamente el lugar era como había descrito mi querido y sabio tío, pues mezclaba el concepto del café del mar, donde se puede contemplar relajadamente el mejor atardecer ibicenco al borde del mar, con el concepto de borabora, donde se une fiesta y sensación de libertad al borde de la playa. No obstante, el Z tenía un algo diferente del resto, resultando mucho más acogedor. Y es que el Z no es solo un chiringuito o un club de playa, sino que engloba toda una serie de características que conforman lo que viene a ser su esencia. Tuve la suerte de poder apreciar esa genuina esencia durante varios años; contemplé sus maravillosos atardeceres, disfruté de su fabulosa fiesta, saboreé sus deliciosos cócteles de melón, experimenté la sensación de libertad que produce poder estar escuchando su música y su alegría mientras al mismo tiempo tenía la oportunidad de disfrutar de un tranquilo baño, o de una reunión con los amigos, mientras somos acompañados durante el día por el sol que se alza en todo su esplendor o bien mientras nos acompaña la luna, durante la noche, con un tenue resplandor reflejado en la superficie del mar. Todo eso es la esencia del Z, que me atrapa, que me imbuye de sensaciones, que me produce un continuo disfrutar del instante presente, pues me hace olvidar cualquier otro pensamiento que no tenga nada que ver con el vivir en el aquí y en el ahora. Y ya podían y pueden venir personas a proferir desacreditaciones, unos porque no son capaces de entender el verdadero concepto del sitio y otros por ignorancia, sin ni siquiera haber estado allí. Ya pueden desprestigiar mil veces a este mágico sitio porque mi visión de este ni iba a cambiar entonces, ni mucho menos va a cambiar a día de hoy en el que me encuentro escribiendo este mensaje con una seguridad rotunda de lo que para mí representa el Z. Solo queda desear que vuelva a renacer, no importa si es en otro sitio, si es en otro lugar, porque lo importante es que su esencia siga siendo la misma, y su compañía nos haga sumergirnos en el instante presente. Pero si eso no llegase a suceder, debes saber, querido Zeta, que hubo mucha gente que si supimos entender tu concepto y tu esencia, eso quedará reflejado con este texto, y en el corazón de aquellos que siempre te llevaremos en nuestro recuerdo, y es precisamente ese aprecio, ese sentimiento, el que hará que vuelvas a despertar.

Sergio.

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Petición creada en 17 de mayo de 2016