

El futbol es del pueblo, no de un club privado: el Congreso proteja el ascenso y descenso.
La causa
En julio de 2026 la Liga MX, a través de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), borró de su reglamento el ascenso y el descenso. Con esa firma convirtió al futbol de primera división en un club cerrado: los equipos de la Liga de Expansión ya no tienen forma de subir, por más partidos que ganen, por más afición que llenen y por más que lo merezcan en la cancha.
Piénsalo un momento. Un joven de Morelia, de Zacatecas, de Cancún o de Guadalajara puede jugar toda su vida en Expansión y nunca tener la oportunidad de llegar a lo más alto, no porque no dé el nivel, sino porque un grupo de dueños decidió cerrar la puerta con llave. Eso no es deporte. El deporte se trata de que el que gana, sube; y el que pierde, baja. Así de simple, así de justo.
La FMF se defiende diciendo que esto es "un asunto entre privados" y que el gobierno no tiene por qué meterse. Ahí es donde no estamos de acuerdo. El futbol en México no es un negocio cualquiera: es parte de nuestra cultura, mueve a millones de familias cada fin de semana, se juega en estadios que muchas veces se construyeron o mantienen con dinero público, y llena de orgullo a un país entero cuando juega la Selección. Un deporte con ese peso social no puede tratarse como si fuera una tienda privada. Es de interés público, y el interés público sí le corresponde defenderlo al Congreso.
Cinco clubes —Leones Negros, Atlético Morelia, Mineros de Zacatecas, Atlético La Paz y Cancún FC— ya llevaron el caso al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Pero la solución no puede depender solo de un tribunal en Suiza. La Cámara de Diputados ya reconoció el problema y su Comisión de Deporte ha citado a las partes a dialogar. Es momento de que ese diálogo se convierta en algo firme.
Por eso pedimos a los diputados y diputadas de México:
Que se legisle para garantizar la libre competencia deportiva, reconociendo el ascenso y el descenso como un derecho de los clubes a competir por llegar a la máxima categoría, con reglas y requisitos claros e iguales para todos.
Que se establezca una fecha cierta de regreso del ascenso y descenso, con un mecanismo de apoyo para los clubes que suban, para que ningún equipo quede fuera por simple falta de recursos.
Que se condicionen los privilegios de representar a México. Si una federación privada se niega a respetar la libre competencia, entonces no debería gozar de los beneficios de representar al país: el uso oficial de los símbolos patrios, el respaldo, los recursos y el reconocimiento del gobierno federal a través de la CONADE. Quien quiera funcionar como un club cerrado de particulares, que lo haga como particular, no en nombre de todos los mexicanos.
No pedimos que el gobierno tome el control del futbol. Pedimos que la ley proteja a los aficionados, a los jugadores y a los clubes de siempre frente a una decisión que solo beneficia a unos cuantos dueños.
Si crees que el futbol mexicano debe estar abierto para todos los que se lo ganen en la cancha, firma y comparte esta petición. Cuando seamos suficientes, los legisladores tendrán que escucharnos.
El balón es de todos. Que la cancha también lo sea.

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La causa
En julio de 2026 la Liga MX, a través de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), borró de su reglamento el ascenso y el descenso. Con esa firma convirtió al futbol de primera división en un club cerrado: los equipos de la Liga de Expansión ya no tienen forma de subir, por más partidos que ganen, por más afición que llenen y por más que lo merezcan en la cancha.
Piénsalo un momento. Un joven de Morelia, de Zacatecas, de Cancún o de Guadalajara puede jugar toda su vida en Expansión y nunca tener la oportunidad de llegar a lo más alto, no porque no dé el nivel, sino porque un grupo de dueños decidió cerrar la puerta con llave. Eso no es deporte. El deporte se trata de que el que gana, sube; y el que pierde, baja. Así de simple, así de justo.
La FMF se defiende diciendo que esto es "un asunto entre privados" y que el gobierno no tiene por qué meterse. Ahí es donde no estamos de acuerdo. El futbol en México no es un negocio cualquiera: es parte de nuestra cultura, mueve a millones de familias cada fin de semana, se juega en estadios que muchas veces se construyeron o mantienen con dinero público, y llena de orgullo a un país entero cuando juega la Selección. Un deporte con ese peso social no puede tratarse como si fuera una tienda privada. Es de interés público, y el interés público sí le corresponde defenderlo al Congreso.
Cinco clubes —Leones Negros, Atlético Morelia, Mineros de Zacatecas, Atlético La Paz y Cancún FC— ya llevaron el caso al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Pero la solución no puede depender solo de un tribunal en Suiza. La Cámara de Diputados ya reconoció el problema y su Comisión de Deporte ha citado a las partes a dialogar. Es momento de que ese diálogo se convierta en algo firme.
Por eso pedimos a los diputados y diputadas de México:
Que se legisle para garantizar la libre competencia deportiva, reconociendo el ascenso y el descenso como un derecho de los clubes a competir por llegar a la máxima categoría, con reglas y requisitos claros e iguales para todos.
Que se establezca una fecha cierta de regreso del ascenso y descenso, con un mecanismo de apoyo para los clubes que suban, para que ningún equipo quede fuera por simple falta de recursos.
Que se condicionen los privilegios de representar a México. Si una federación privada se niega a respetar la libre competencia, entonces no debería gozar de los beneficios de representar al país: el uso oficial de los símbolos patrios, el respaldo, los recursos y el reconocimiento del gobierno federal a través de la CONADE. Quien quiera funcionar como un club cerrado de particulares, que lo haga como particular, no en nombre de todos los mexicanos.
No pedimos que el gobierno tome el control del futbol. Pedimos que la ley proteja a los aficionados, a los jugadores y a los clubes de siempre frente a una decisión que solo beneficia a unos cuantos dueños.
Si crees que el futbol mexicano debe estar abierto para todos los que se lo ganen en la cancha, firma y comparte esta petición. Cuando seamos suficientes, los legisladores tendrán que escucharnos.
El balón es de todos. Que la cancha también lo sea.

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Petición creada en 17 de agosto de 2026