Apoyo al antiguo personal de Clínica Capote

Apoyo al antiguo personal de Clínica Capote

El problema

 

“El Juzgado dio la clínica a 42 empleados para venderla pero tras 12 años seguimos sin cobrar” los ex trabajadores de la clínica 
se muestran desilusionados por que el Cabildo no comprara el inmueble y se haya planteado adquirir otro de oficinas de 12 plantas

 En Capote, todo iba bien hasta que la clínica entró en quiebra. Ocurrió a finales de la década pasada. Al final, más de 40 trabajadores de este centro, ganaron en demanda judicial la propiedad de la clínica como pago para recibir su liquidación, pero con tan mala suerte que once años después el inmueble no ha tenido un comprador. 

Para los trabajadores ha sido muy duro,Impagos, juicio y sentencia… sin dinero
La vía judicial acabó con sentencia a favor de los trabajadores, que se han visto con una clínica en venta todos estos años, en que ha habido algún posible comprador pero finalmente no se ha cerrado con éxito la operación.

La desesperación cunde en los trabajadores que aún  esperan una solución, aunque todos han tenido que buscarse la vida en nuevos empleos o prejubilarse.

El Cabildo busca un geriátrico… pero este no le interesa
Los antiguos trabajadores de Clínica Capote se enteraron con sorpresa de la polémica que hubo a principios de año en el Cabildo de Tenerife por la pretensión de su Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS)  de adquirir un edificio de oficinas de 12 plantas en Cabo Llanos, propiedad de la familia el empresario Antonio Plasencia y no entienden por qué el AISS no adquiere esta clínica, que ya tuvo ese uso como geriátrico y se encuentra junto a las ramblas de Santa Cruz de Tenerife. La realidad es que el presidente del Cabildo, Carlos Alonso, defendió con su grupo político casi en solitario la compra a dedo del inmueble en Cabo Llanos, por valor de 23 millones de euros más otros 6 de inversión , para adecuarlo al uso de residencia sociosanitaria de mayores, con 160 plazas previstas.

Como  es sabido, ante la polémica suscitada, CC optó por dar marcha atrás a esta operación de compraventa para permitir que se presentaran otras ofertas en busca de un edificio de esas características, con el apoyo del PP, un método que deja la vía a que la familia de Plasencia pueda optar a ser finalmente el adjudicatario.

Alonso indicó a mediados de enero que el Cabildo había buscado edificios y no había encontrado ninguno distinto al de Cabo Llanos, y mencionó en rueda de prensa que se descartó la clínica Capote “porque solo tenía capacidad para 100 plazas y una inversión muy elevada para adaptar el edificio”.

Una clínica ,que  llegó a tener quirófanos para cirugías ambulantes y pequeña cirugía, con unidad de cuidados intensivos, tiene una enorme cocina, una azotea con terraza, habitaciones con baños dentro, montacamillas, garaje… en fin, hasta su cierre estaba en condiciones, por lo que consideran que con su compra por parte del Cabildo la ciudad tendría más recursos sociosanitarios y además 42 trabajadores verían acabado tanto sufrimiento a la espera de que surja un comprador”.

Hoy es un edificio clausurado, la sombra de lo que fue en su día, cuando llegó a ser la clínica privada más antigua de Canarias, hasta su cierre en 2007.

 

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Trabajadores Clínica CapoteCreador de la petición
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El problema

 

“El Juzgado dio la clínica a 42 empleados para venderla pero tras 12 años seguimos sin cobrar” los ex trabajadores de la clínica 
se muestran desilusionados por que el Cabildo no comprara el inmueble y se haya planteado adquirir otro de oficinas de 12 plantas

 En Capote, todo iba bien hasta que la clínica entró en quiebra. Ocurrió a finales de la década pasada. Al final, más de 40 trabajadores de este centro, ganaron en demanda judicial la propiedad de la clínica como pago para recibir su liquidación, pero con tan mala suerte que once años después el inmueble no ha tenido un comprador. 

Para los trabajadores ha sido muy duro,Impagos, juicio y sentencia… sin dinero
La vía judicial acabó con sentencia a favor de los trabajadores, que se han visto con una clínica en venta todos estos años, en que ha habido algún posible comprador pero finalmente no se ha cerrado con éxito la operación.

La desesperación cunde en los trabajadores que aún  esperan una solución, aunque todos han tenido que buscarse la vida en nuevos empleos o prejubilarse.

El Cabildo busca un geriátrico… pero este no le interesa
Los antiguos trabajadores de Clínica Capote se enteraron con sorpresa de la polémica que hubo a principios de año en el Cabildo de Tenerife por la pretensión de su Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS)  de adquirir un edificio de oficinas de 12 plantas en Cabo Llanos, propiedad de la familia el empresario Antonio Plasencia y no entienden por qué el AISS no adquiere esta clínica, que ya tuvo ese uso como geriátrico y se encuentra junto a las ramblas de Santa Cruz de Tenerife. La realidad es que el presidente del Cabildo, Carlos Alonso, defendió con su grupo político casi en solitario la compra a dedo del inmueble en Cabo Llanos, por valor de 23 millones de euros más otros 6 de inversión , para adecuarlo al uso de residencia sociosanitaria de mayores, con 160 plazas previstas.

Como  es sabido, ante la polémica suscitada, CC optó por dar marcha atrás a esta operación de compraventa para permitir que se presentaran otras ofertas en busca de un edificio de esas características, con el apoyo del PP, un método que deja la vía a que la familia de Plasencia pueda optar a ser finalmente el adjudicatario.

Alonso indicó a mediados de enero que el Cabildo había buscado edificios y no había encontrado ninguno distinto al de Cabo Llanos, y mencionó en rueda de prensa que se descartó la clínica Capote “porque solo tenía capacidad para 100 plazas y una inversión muy elevada para adaptar el edificio”.

Una clínica ,que  llegó a tener quirófanos para cirugías ambulantes y pequeña cirugía, con unidad de cuidados intensivos, tiene una enorme cocina, una azotea con terraza, habitaciones con baños dentro, montacamillas, garaje… en fin, hasta su cierre estaba en condiciones, por lo que consideran que con su compra por parte del Cabildo la ciudad tendría más recursos sociosanitarios y además 42 trabajadores verían acabado tanto sufrimiento a la espera de que surja un comprador”.

Hoy es un edificio clausurado, la sombra de lo que fue en su día, cuando llegó a ser la clínica privada más antigua de Canarias, hasta su cierre en 2007.

 

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Los destinatarios de la petición

El cabildo de Tenerife
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Petición creada en 19 de abril de 2019