Permitir compatibilizar en Asturias docencia y práctica artística como en toda España .

El problema

Permitir al profesorado de las enseñanzas artísticas compatibilizar el ejercicio de la docencia  con el desarrollo de su profesión a través de su  faceta artística, ya sea como intérpretes o en otros campos, significa  enriquecer directamente a su alumnado  y por tanto elevar la calidad de la enseñanza.

A nadie se le ocurriría pensar que a un cirujano que enseña a operar a sus estudiantes y que quiere seguir en activo, se le negase la posibilidad de ejercer como tal en un quirófano. De esta manera es lógico pensar que a un profesor que ama su profesión, y que antes que profesor es músico, no se le debería negar la posibilidad de estar en un escenario.

Se da la circunstancia de que en otras comunidades, algunas limítrofes incluso con la nuestra, que se rigen por la misma ley de 1985 a la que una y otra vez nos remiten desde la Consejería de Educación y Cultura del Principado de Asturias, están compatibilizando con naturalidad ambas facetas de una misma profesión. Esta situación  deja al profesorado de las enseñanzas artísticas en Asturias en desigualdad, así como a su alumnado.

Es complicado para un profesor enseñar a tocar un instrumento en estas circunstancias. Pongamos como ejemplo a un niño que lleno de ilusión comienza sus estudios, que tal vez quiera convertirse en un gran instrumentista y al que hay que trasmitir unos valores,unas emociones y unas experiencias. No conviene olvidar que la música se hace para otros, no se empieza a estudiar música para no tocar para otros, o para ser profesor. Cómo entonces le decimos  a ese niño que estudie muchísimo para que quizás no pueda tocar en público el día de mañana.  Cómo podemos de esta manera transmitir a esos niños esa pasión por la música, por el instrumento y por la profesión.

Tal vez  por este peligroso camino en el que los músicos o intérpretes no pueden ejercer como tales, las enseñanza artísticas acaben convirtiéndose en una enseñanza de lenguas muertas y los profesores despojados  de cualquier motivación, implicación o pasión se conviertan en teleoperadores que transmiten una información de manera objetiva, aséptica, correcta y normativa.

 

 

Esta petición ha conseguido 759 firmas

El problema

Permitir al profesorado de las enseñanzas artísticas compatibilizar el ejercicio de la docencia  con el desarrollo de su profesión a través de su  faceta artística, ya sea como intérpretes o en otros campos, significa  enriquecer directamente a su alumnado  y por tanto elevar la calidad de la enseñanza.

A nadie se le ocurriría pensar que a un cirujano que enseña a operar a sus estudiantes y que quiere seguir en activo, se le negase la posibilidad de ejercer como tal en un quirófano. De esta manera es lógico pensar que a un profesor que ama su profesión, y que antes que profesor es músico, no se le debería negar la posibilidad de estar en un escenario.

Se da la circunstancia de que en otras comunidades, algunas limítrofes incluso con la nuestra, que se rigen por la misma ley de 1985 a la que una y otra vez nos remiten desde la Consejería de Educación y Cultura del Principado de Asturias, están compatibilizando con naturalidad ambas facetas de una misma profesión. Esta situación  deja al profesorado de las enseñanzas artísticas en Asturias en desigualdad, así como a su alumnado.

Es complicado para un profesor enseñar a tocar un instrumento en estas circunstancias. Pongamos como ejemplo a un niño que lleno de ilusión comienza sus estudios, que tal vez quiera convertirse en un gran instrumentista y al que hay que trasmitir unos valores,unas emociones y unas experiencias. No conviene olvidar que la música se hace para otros, no se empieza a estudiar música para no tocar para otros, o para ser profesor. Cómo entonces le decimos  a ese niño que estudie muchísimo para que quizás no pueda tocar en público el día de mañana.  Cómo podemos de esta manera transmitir a esos niños esa pasión por la música, por el instrumento y por la profesión.

Tal vez  por este peligroso camino en el que los músicos o intérpretes no pueden ejercer como tales, las enseñanza artísticas acaben convirtiéndose en una enseñanza de lenguas muertas y los profesores despojados  de cualquier motivación, implicación o pasión se conviertan en teleoperadores que transmiten una información de manera objetiva, aséptica, correcta y normativa.

 

 

Petición cerrada

Esta petición ha conseguido 759 firmas

Comparte esta petición

Los destinatarios de la petición

D.Javier Fernández Presidente del Principado de Asturias
D.Javier Fernández Presidente del Principado de Asturias
Actualizaciones de la petición

Compartir esta petición

Petición creada en 20 de noviembre de 2016