

Detener construcción de planta hidroeléctrica en el río amazonas.


Detener construcción de planta hidroeléctrica en el río amazonas.
The Issue
Es la sentencia de muerte a todos los pueblos cercanos al río, ya que la presa inundará 400.000 hectáreas de bosque. Más de 40.000 indígenas no tendrán donde vivir. La destrucción del hábitat natural, deforestación y la desaparición de multitud de especies es un hecho.
Según el Plan Decenal de Expansión Energética diseñado por el Ejecutivo de Dilma Rousseff, Brasil levantará 15 hidroeléctricas en el Amazonas en nueve años.La faraónica obra de la central de Belo Monte, en el río Xingú, y las de Jirau y Santo Antônio, en el Madeira, representan, por su impacto ambiental y envergadura, los campos de batalla de los ecologistas. Es previsible que en los próximos años surjan nuevos focos de tensión, ya que algunos de estos proyectos se desarrollarán en áreas sensibles de selva virgen y en territorios indígenas en las cuencas de los ríos Tapajós, Teles Pires o Juruena.
La presidenta, Dilma Rousseff, tiene claro que la mejor manera de garantizar el crecimiento económico del país, que en los últimos dos años ha dado señales de debilidad, consiste en acabar con el déficit eléctrico y modernizar infraestructuras de transporte terrestre, marítimo y aéreo. Buena parte de estas prioridades fijadas en el Programa de Aceleración del Crecimiento afectan al Amazonas, la mayor reserva de riqueza natural del país. Por ejemplo, la construcción de 7.500 kilómetros de carreteras y 10.000 kilómetros de líneas férreas, o el trazado de nuevos tendidos eléctricos, requerirá abrir paso en la inexpugnable región selvática.
Según las ONG, al inundar enormes áreas de selva, estas plantas modifican el ecosistema; alteran los caudales, los cauces y los fondos de los ríos impidiendo a veces su navegación y desplazan a las poblaciones que viven en los márgenes y violentan a las comunidades indias que exigen el respeto de sus tierras ancestrales.

The Issue
Es la sentencia de muerte a todos los pueblos cercanos al río, ya que la presa inundará 400.000 hectáreas de bosque. Más de 40.000 indígenas no tendrán donde vivir. La destrucción del hábitat natural, deforestación y la desaparición de multitud de especies es un hecho.
Según el Plan Decenal de Expansión Energética diseñado por el Ejecutivo de Dilma Rousseff, Brasil levantará 15 hidroeléctricas en el Amazonas en nueve años.La faraónica obra de la central de Belo Monte, en el río Xingú, y las de Jirau y Santo Antônio, en el Madeira, representan, por su impacto ambiental y envergadura, los campos de batalla de los ecologistas. Es previsible que en los próximos años surjan nuevos focos de tensión, ya que algunos de estos proyectos se desarrollarán en áreas sensibles de selva virgen y en territorios indígenas en las cuencas de los ríos Tapajós, Teles Pires o Juruena.
La presidenta, Dilma Rousseff, tiene claro que la mejor manera de garantizar el crecimiento económico del país, que en los últimos dos años ha dado señales de debilidad, consiste en acabar con el déficit eléctrico y modernizar infraestructuras de transporte terrestre, marítimo y aéreo. Buena parte de estas prioridades fijadas en el Programa de Aceleración del Crecimiento afectan al Amazonas, la mayor reserva de riqueza natural del país. Por ejemplo, la construcción de 7.500 kilómetros de carreteras y 10.000 kilómetros de líneas férreas, o el trazado de nuevos tendidos eléctricos, requerirá abrir paso en la inexpugnable región selvática.
Según las ONG, al inundar enormes áreas de selva, estas plantas modifican el ecosistema; alteran los caudales, los cauces y los fondos de los ríos impidiendo a veces su navegación y desplazan a las poblaciones que viven en los márgenes y violentan a las comunidades indias que exigen el respeto de sus tierras ancestrales.

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Petition created on April 11, 2013