
En México, cada 30 de abril celebramos a niñas y niños con fiestas, regalos y mensajes de alegría. Pero hay un pequeño que no podrá celebrar: Ángel Moreno. Era un niño de 14 años con discapacidad. Hoy sabemos que no murió por “causas naturales”: fue víctima de un crimen de Estado dentro de instalaciones del DIF Nuevo León. Su vida fue apagada donde el Estado debía cuidarlo.
Lo más doloroso es que, a pesar del tiempo transcurrido, la justicia no llega. Sus agresores siguen impunes, protegidos por una red de protección política del más alto nivel que ha sostenido el encubrimiento y ha bloqueado la rendición de cuentas. Mientras en DIF Nuevo León se reparten globos y dulces, la familia y las amistades de Ángel sigue esperando lo mínimo: justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición para que ninguna niña, niño o adolescente bajo tutela estatal vuelva a vivir lo que él vivió.
Hoy, celebrar a la niñez también implica no guardar silencio. Ángel debería estar aquí. Exigimos #JusticiaParaÁngel y el fin de la impunidad en el #DIFCapullos.