
En México celebramos la vida recordando a nuestros muertos, aprendemos a ser mejores personas y cuidarnos en comunidad. Es por ello que este 1o. de noviembre recordamos Ángel, un niño con discapacidad que denunció junto a otros adolescentes los malos tratos que sufrían en el albergue del DIF Capullos, en Nuevo León. En lugar de protección, las autoridades amenazaron que "tendrían consecuencias", unos meses después Ángel fue asesinado bajo custodia de las autoridades que tenían el deber legal de garantizar su seguridad. Ocultaron evidencias, cremaron su cuerpo y mintieron sobre los motivos de su muerte; hoy sabemos que no fue un accidente: la Comisión de Derechos Humanos de Nuevo León lo documentó como un "crimen de Estado" resultado de la violencia institucional, la negligencia y la impunidad de quien se siente cuestionado en su poder.
A tres años, la justicia sigue sin llegar. Solo hay una persona detenida: Francisco “N”. Pero otros altos funcionarios implicados en su muerte siguen protegidos por el poder, como Miguel Ángel “N”, actual diputado federal, y Mauricio Miguel “N”, ambos amparados. Mientras tanto, el gobernador Samuel García, la actual directora del DIF Gloria Bazán y el Congreso local guardan silencio.
La familia y las amistades de Ángel no han recibido justicia ni reparación. Su derecho a la verdad ha sido negado. Las niñas, niños y adolescentes que aún viven en centros del DIF Nuevo León continúan expuestos a situaciones similares. La impunidad no solo duele: es garantía de repetición.
Este 1º de noviembre, alzamos la voz por Ángel y por todas las infancias bajo tutela institucional. Porque su vida importaba. Porque ningún niño más debe morir bajo cuidado del Estado.
📢 Exigimos verdad, justicia y sanción para todos los responsables. Hagamos memoria, no olvidemos.
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