Eva Alvarez RoderoAvilés, España
9 sept 2026

Hoy se cumplen 15 meses desde que Miguel Carmona Menéndez murió en Ucrania.

 

15 meses.

 

Murió el 10 de junio de 2025, a las afueras de Ivano-Daryivka, en la región de Donetsk.

 

Y 15 meses después, Miguel sigue allí.

 

Tenemos las coordenadas de la posición en la que perdió la vida. Sabemos dónde está la trinchera. Sabemos que allí quedaron cuatro cuerpos: Miguel, un ucraniano y dos rusos.

 

Pero nosotros seguimos sin poder llevarnos a Miguel a casa.

 

No poder enterrarlo es una herida que no se cierra.

 

Para toda la familia es insoportable. Pero hay alguien para quien resulta especialmente difícil de comprender: su hijo, que hoy tiene 11 años y que todavía no ha podido despedirse de su padre como merece.

 

España sostiene política, económica y financieramente a Ucrania. Y, mientras tanto, las familias españolas de quienes murieron allí no podemos entender que no exista una presión suficiente para conseguir que se cumplan las obligaciones adquiridas y que nuestros muertos puedan regresar a casa.

 

No pedimos privilegios.

 

No pedimos nada que no sea legítimo.

 

Pedimos a Miguel.

 

Pedimos poder enterrarlo.

 

Pedimos que su hijo pueda tener un lugar al que acudir para hablar con su padre, llevarle flores y sentir que, aunque Miguel ya no esté, al menos descansa en casa.

 

Quince meses después, nuestra petición sigue siendo exactamente la misma:

 

**DEVOLVEDNOS A MIGUEL.**

 

No vamos a dejar de pedirlo.

 

No vamos a dejar de recordarlo.

 

Y no vamos a aceptar que el tiempo haga que su ausencia se convierta en silencio.

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