

Hace unos días, vivimos un momento muy incómodo en el Ayuntamiento de Avilés. He necesitado varios días para poder escribir esta actualización, porque es realmente duro, decepcionante y frustrante que el Ayuntamiento de la ciudad que te vio nacer, ningunée al padre de tu hijo y, por ende, el sufrimiento de un niño de 10 años.
Vox Avilés, había propuesto el nombramiento de Miguel como hijo predilecto de la ciudad, con el fin de que el reconocimiento nos ayudase a tener mayor repercusión. Pese a que la mayoría de concejales, salvo dos, votaron a favor de la urgencia; luego fueron todo trabas. Se habló más de las fosas de la Guerra Civil española que de Miguel y los motivos de nuestra petición, las circunstancias de su muerte, etc.
Se nos quiso infantilizar diciendo que, sin embargo, tanto la alcaldesa como PP y PSOE en general nos daban todo su apoyo (simbólico, porque aquí no llamó nadie), pero la alcaldesa es receptora de estas firmas y ni nos había llamado, ni nos dio el pésame, ni nos ha contactado hasta la fecha.
Al final, yo, Eva Álvarez, me levanté junto a mi familia para irme de semejante ignominia. Y yo, Eva Álvarez, dice antes de salir por la puerta que no me diesen lecciones de fosas comunes, que eso ya lo había vivido en la familia de mi abuelo que sólo quedó él vivo y ahora se repetía la historia; y que ojalá nunca lo vivieran en sus propias carnes como lo estaba viviendo mi hijo.
Un avilesino de 10 años, ninguneado por el ayuntamiento de su ciudad.