

El 9 de mayo pasado, Daniela Vilar, Ministra de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, anunció un proyecto de ley que reviste gran trascendencia. Este proyecto busca declarar de utilidad pública y sujeto a expropiación a las 358 hectáreas de la Reserva Natural y Provincial Santa Catalina, que están bajo la administración de la Universidad Nacional de La Plata, (la totalidad de la reserva son 720 hectáreas). El proyecto fue presentado por Federico Otermín, Presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, bajo el expediente N° D 1939 23-24.
En paralelo, el 10 de mayo, el Municipio de Lomas de Zamora presentó una medida cautelar con el objetivo de suspender el proceso de licitación. Esta solicitud fue admitida, estableciéndose un plazo de 90 días para resolver el asunto de fondo. Aunque la UNLP intentó impugnar la medida alcanzada en primera instancia, sus argumentos fueron rechazados, y la medida cautelar quedó firme en segunda instancia el 10 de julio.
Los jueces determinaron que, conforme a la ley 14.294/11, que designa a Santa Catalina como una Reserva Natural Provincial, y la ley 12.704 que la considera un "Paisaje Protegido de Interés Provincial", es preceptivo que la Universidad Nacional de La Plata, presente un estudio de impacto ambiental elaborado por una autoridad competente antes de proceder con la venta.
No permaneceremos pasivos mientras esperamos que la UNLP entregue el estudio de impacto ambiental. Urge que la cámara baja de la legislatura se reúna y considere el proyecto de expropiación para devolver Santa Catalina al ámbito estatal.
De igual manera, remarcamos la importancia de articular los mecanismos necesarios para que la empresa privada Covelia se retire del sector del humedal. ¡El 100% de la reserva, sus 720 hectáreas, deben regresar a ser de los bonaerenses!
Es imperativo que movilicemos a la legislatura cuando llegue el momento, y ejerzamos la presión necesaria para que los legisladores atiendan nuestras inquietudes y demandas.
Sigamos difundiendo esta campaña de recolección de firmas, evidenciando que somos muchos, y no sumisos, los que deseamos preservar la Reserva Natural Santa Catalina en beneficio de la sociedad y de las generaciones futuras.
¡Santa Catalina no se vende, se defiende!