

Es la historia de Anna, contada en primera persona, una mujer maltratada que rechazó una casa de acogida porque no admitieron a su mascota
Hay más casos: Ucanca prefirió irse a una tienda de campaña con Lobo. "Me dijeron que lo llevase a una perrera"
Yo era una mujer joven, alegre y positiva, que se había enamorado de un hombre al que veía a mi lado el resto de mi vida. Hasta que llegaron las palizas, los insultos -«Eres una puta, una cabrona, una subnormal...»- y los chantajes: «El perro va a volar por la ventana», solía amenazarme para achicar aún más mi moral. Podría contar mil cosas que él me hacía, como tirarme repetidas veces por la escalera. O mil más que pondrían la piel de gallina a cualquiera. Pero no quiero dar pena a nadie ni incitar a los morbosos. Esta vez no se trata de hablar sólo de mí sino de una realidad igual de cruel que sigue oculta, invisible a los ojos de la mayoría de jueces, asistentes sociales, médicos, Policía... Quiero hablar de mi gran familia, la que nunca me ha fallado y también ha sufrido, la que ha tirado de mí cuando ya no me quedaba ni una pizca de fuerza. Porque a mis 37 años la única familia que me queda es mi perra Nina.
https://www.elmundo.es/cronica/2017/08/31/59a320afca4741d1138b457c.html