“En el curso de los últimos años, por parte del Defensor del Pueblo ha sido objeto de especial seguimiento las circunstancias de las personas afectadas por fibromialgia (FM), fatiga crónica (FC) y sensibilidad química múltiple (SQM), en atención a las serias dificultades existentes para la objetivación del diagnóstico y adecuación del tratamiento de estas enfermedades, así como para el reconocimiento de incapacidades laborales derivadas de las mismas.
En el año 2006, esta institución se dirigió al Ministerio de Sanidad y Política Social, destacando, entre otros extremos, el problema de salud que representaban estas enfermedades, tanto por su prevalencia y morbilidad, como por la inexistencia de criterios comunes sobre su diagnóstico y tratamiento, y la necesidad de realizar un estudio epidemiológico de las mismas y de promover guías de buena práctica clínica y líneas específicas de investigación.
También se solicitó información al entonces Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, sobre la viabilidad de que se promoviera, en coordinación en su caso con la Administración sanitaria, la elaboración de protocolos de evaluación de las incapacidades que pudieran sufrir las personas afectadas, y se procediera a su difusión e información a los profesionales responsables de los dictámenes de incapacidad. De igual modo, se solicitaron datos a las distintas Comunidades Autónomas, por los que se pudo constatar que la situación era variable y dispar con relación a la existencia de protocolos específicos de actuación en los respectivos ámbitos territoriales.
El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales señaló entonces que procedería a la elaboración de dichos protocolos, una vez que el Ministerio de Sanidad y Consumo finalizara los estudios pertinentes, lo que permitiría disponer de herramientas eficaces para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. La Administración sanitaria concluyó los proyectos de investigación en el año 2007.
En 2008 se requirió nueva información al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, sobre las previsiones de elaboración y difusión entre los profesionales sanitarios de un documento de consenso para el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades. Para ello, se constituyó un grupo de trabajo de facultativos expertos en la materia, a fin de elaborar el referido documento con base en la mejor evidencia científica disponible, y como instrumento de mejora de la calidad y equidad en la atención de estas patologías en el Sistema Nacional de Salud.
Asumiendo el planteamiento de esta institución, finalmente en el año 2010 el Instituto Nacional de la Seguridad Social comunicó la elaboración, publicación y difusión del “Protocolo de Actuación para Médicos del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Fibromialgia, Fatiga Crónica y Sensibilidad Química Múltiple”, de indudable utilidad para la valoración de la situación y del menoscabo laboral de los pacientes afectados por las tres patologías a las que resulta de aplicación.
En el año 2014 esta institución remitió un nuevo escrito al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), a fin de tener conocimiento de diversas cuestiones relacionadas con estas enfermedades, tales como, contactos que pudieran haberse llevado a cabo con asociaciones representantes del colectivo de personas afectadas por estas dolencias; información sobre últimos estudios o proyectos de investigación que pudieran haberse realizado en esta materia; y posible actualización del protocolo de evaluación de incapacidades aplicable a estas patologías.
Dicho Instituto señaló en su respuesta el interés de los documentos científico-técnicos elaborados por el Ministerio de Sanidad sobre fibromialgia de los años 2003 con su actualización del año 2011, en cuya elaboración han participado un amplio grupo de especialistas significativos de nuestro país, y donde figuran diferentes asociaciones de afectados tanto de fibromialgia como de fatiga crónica. Asimismo destacó el Documento de Consenso sobre Sensibilidad Química Múltiple del año 2011 editado, igual que el anterior, por el Ministerio de Sanidad.
El INSS pone de manifiesto que los referidos documentos, además de ofrecer orientaciones para la valoración de la incapacidad, describen exhaustivamente la enfermedad, definen el problema, recogen los criterios y los test diagnósticos, los factores pronósticos y los criterios terapéuticos, todo ello basado en la actual evidencia científica. En su criterio, el Protocolo de 2010 desarrollado para la actuación de médicos del INSS respecto de la fibromialgia y la fatiga crónica, con el que suelen discrepar las personas afectadas, responde de forma adecuada a las necesidades detectadas en cuanto a la valoración de impacto social y laboral.
Recuerda la Seguridad Social, además de que el protocolo médico no ha perdido su vigencia, que para las prestaciones por incapacidad permanente se realiza una valoración individualizada y específica para cada trabajador, como determina la legislación vigente, por un órgano colegiado (Equipo de Valoración de Incapacidades) en el que intervienen como vocales, entre otros, un médico inspector del Servicio Autonómico de Salud, o del INGESA, un facultativo médico, perteneciente al personal del INSS, y un inspector de Trabajo y Seguridad Social.
Se reitera desde la Administración de Seguridad Social, tanto en lo que se refiere a la incapacidad temporal como a la permanente, que las enfermedades, en general, no son invalidantes por sí mismas. Lo que determina la incapacidad es la valoración del menoscabo laboral que en el caso individual y concreto producen.
En cuanto a la petición de datos que relacionen incapacidad permanente y los correspondientes diagnósticos médicos, no han sido facilitados a esta institución, aunque al parecer se están acometiendo en la actualidad nuevos desarrollos informáticos para registrar las diferentes patologías causantes de prestaciones de incapacidad permanente.
De todas estas actuaciones se ha dado cuenta en los informes anuales del Defensor del Pueblo ante las Cortes Generales, en los que se ha destacado la necesidad de seguir avanzando en la investigación, transferencia de conocimientos y práctica profesional basada en la evidencia científica, para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de las reseñadas enfermedades.”