Dª María Seguí, directora de la DGT: No a los nuevos y ridículos límites rebajados de velocidad

El problema

La labor de la DGT debe ser la de garantizar la seguridad en el tráfico, ordenarlo correctamente para aumentar su fluidez, mantener en buen uso las vías de circulación y, como el resto de administraciones, servir al contribuyente eficaz y eficientemente, es decir, cumplir sus objetivos al menor coste posible.
Reducir la velocidad a los previstos ridículos niveles aumentará la contaminación, provocará atascos interminables, se perderán millones de horas de trabajo por los retrasos, agudizará la crisis del sector automovilístico, pues pocos comprarán coche para circular a esas velocidades y aumentará el nivel de estrés del conductor, al estar todo el mundo, casi todo el tiempo, fuera de la ley, esperando a ver cuándo se es cazado y sancionado.
Los límites de velocidad se han de adecuar según aspectos relacionados con la seguridad real del tráfico y encaminados a mejorar su fluidez, no a hacerlos incumplibles para poder sancionar, que es lo que realmente se esconde siempre tras estas medidas. Prohíban circular y se acabarán todos los accidentes de tráfico. ¿Verdad?
Los vehículos y carreteras actuales permiten velocidades "adecuadas" superiores a los límites vigentes que, además ahora, se pretenden reducir. En ciudad, un límite de 20 ó 30 km/h es absurdo e incumplible. En carreteras, un límite de 50 ó 70 km/h, carece de sentido como norma. En autovías y autopistas, un límite de 120 ó 130 km/h, está claramente desfasado. La prueba evidente es que nadie respeta los límites en todo momento. Es imposible. Ustedes lo saben, pero sus intenciones sólo se encaminan a criminalizar al conductor que circula con sentido común, sea cual sea el límite legal, pues casi nunca es el adecuado, y a recaudar más vía sanción. Educan a la gente en someterse voluntariamente a normas injustas e ineficaces, buscando excluir socialmente al que no se deja manipular.
Dejen ya de saquear el bolsillo de los españoles y cumplan con sus obligaciones, que para eso les pagamos el sueldo. Arreglen las carreteras y calles, señalicen correctamente las vías y no utilicen a la Guardia Civil en contra del ciudadano, convirtiéndola en lo contrario de lo que siempre ha sido, una ayuda y un auxilio al conductor.

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El problema

La labor de la DGT debe ser la de garantizar la seguridad en el tráfico, ordenarlo correctamente para aumentar su fluidez, mantener en buen uso las vías de circulación y, como el resto de administraciones, servir al contribuyente eficaz y eficientemente, es decir, cumplir sus objetivos al menor coste posible.
Reducir la velocidad a los previstos ridículos niveles aumentará la contaminación, provocará atascos interminables, se perderán millones de horas de trabajo por los retrasos, agudizará la crisis del sector automovilístico, pues pocos comprarán coche para circular a esas velocidades y aumentará el nivel de estrés del conductor, al estar todo el mundo, casi todo el tiempo, fuera de la ley, esperando a ver cuándo se es cazado y sancionado.
Los límites de velocidad se han de adecuar según aspectos relacionados con la seguridad real del tráfico y encaminados a mejorar su fluidez, no a hacerlos incumplibles para poder sancionar, que es lo que realmente se esconde siempre tras estas medidas. Prohíban circular y se acabarán todos los accidentes de tráfico. ¿Verdad?
Los vehículos y carreteras actuales permiten velocidades "adecuadas" superiores a los límites vigentes que, además ahora, se pretenden reducir. En ciudad, un límite de 20 ó 30 km/h es absurdo e incumplible. En carreteras, un límite de 50 ó 70 km/h, carece de sentido como norma. En autovías y autopistas, un límite de 120 ó 130 km/h, está claramente desfasado. La prueba evidente es que nadie respeta los límites en todo momento. Es imposible. Ustedes lo saben, pero sus intenciones sólo se encaminan a criminalizar al conductor que circula con sentido común, sea cual sea el límite legal, pues casi nunca es el adecuado, y a recaudar más vía sanción. Educan a la gente en someterse voluntariamente a normas injustas e ineficaces, buscando excluir socialmente al que no se deja manipular.
Dejen ya de saquear el bolsillo de los españoles y cumplan con sus obligaciones, que para eso les pagamos el sueldo. Arreglen las carreteras y calles, señalicen correctamente las vías y no utilicen a la Guardia Civil en contra del ciudadano, convirtiéndola en lo contrario de lo que siempre ha sido, una ayuda y un auxilio al conductor.

Los destinatarios de la petición

Dª María Seguí, directora de la DGT
Dª María Seguí, directora de la DGT

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Petición creada en 10 de abril de 2013