

No al derribo del Patrimonio Industrial de Europa "Averly"
El problema
Averly ha visto nacer y renacer cien veces Zaragoza y, sin embargo, en nuestra tierra, la edad no es suficiente atributo para justificar su supervivencia arquitectónica en la ciudad. En todo caso, el único efecto que la edad puede producir es abandono, y como consecuencia del deterioro producido por el abandono, sensación de estorbo. Pero particularmente en España, sobre todo en nuestra bien querida patria española, todo lo que no puede ser utilizado como generador de amplios beneficios es objeto directo de estorbo. La Torre Nueva lo fue a finales del siglo XIX, acusada de sufrir una falla estructural inexistente que convertía su inclinación natural en un peligro. El Mercado Central sufrió la represión política en los años setenta tras la creación de la actual avenida de Cesaraugusto. Tras el desafortunado caso de los arcos sonoros del entorno de las murallas romanas, que han sido derribados, la vieja fundición Averly se encuentra ahora en una situación complicada, al borde del derribo y con el silencio cómplice de la administración. El patrimonio de Averly está al borde de la desaparición y nadie parece darse cuenta de ello. Sólo lo parece, porque en realidad cualquiera es consciente de ello.
Lo interesante del caso Averly es la pérdida de conciencia del desinterés político. Quienes defienden la integridad de la vieja fundición consideran que la administración, por el hecho de haber sido elegida como administración, tiene la obligación, quizás la intención, de participar en la defensa del escaso patrimonio que conservamos en Aragón. Pero no es así. Averly, con toda su riqueza cultural, es concebida como un estorbo para el progreso de la ciudad, fundamentado en la metodología básica española del ladrillo.
No salimos del asombro al pedir información sobre la catalogación de Averly y encontrar algunas irregularidades, y hacemos estas preguntas.
¿Cómo se explica que no exista informe de arquitecto del Departamento de Cultura en el expediente de declaración de bien cultural?
¿Cómo es posible que solo conste la existencia de un denominado Anexo en el que, por cierto, se habla en todo momento de valoración y coste de reparación del “Conjunto” de Averly y no solo de parte del mismo?
¿No sería lo más ajustado a estas circunstancias que se procediera a una revisión del ámbito de protección del espacio?
Por todo esto, pedimos vuestro apoyo y solidaridad
El problema
Averly ha visto nacer y renacer cien veces Zaragoza y, sin embargo, en nuestra tierra, la edad no es suficiente atributo para justificar su supervivencia arquitectónica en la ciudad. En todo caso, el único efecto que la edad puede producir es abandono, y como consecuencia del deterioro producido por el abandono, sensación de estorbo. Pero particularmente en España, sobre todo en nuestra bien querida patria española, todo lo que no puede ser utilizado como generador de amplios beneficios es objeto directo de estorbo. La Torre Nueva lo fue a finales del siglo XIX, acusada de sufrir una falla estructural inexistente que convertía su inclinación natural en un peligro. El Mercado Central sufrió la represión política en los años setenta tras la creación de la actual avenida de Cesaraugusto. Tras el desafortunado caso de los arcos sonoros del entorno de las murallas romanas, que han sido derribados, la vieja fundición Averly se encuentra ahora en una situación complicada, al borde del derribo y con el silencio cómplice de la administración. El patrimonio de Averly está al borde de la desaparición y nadie parece darse cuenta de ello. Sólo lo parece, porque en realidad cualquiera es consciente de ello.
Lo interesante del caso Averly es la pérdida de conciencia del desinterés político. Quienes defienden la integridad de la vieja fundición consideran que la administración, por el hecho de haber sido elegida como administración, tiene la obligación, quizás la intención, de participar en la defensa del escaso patrimonio que conservamos en Aragón. Pero no es así. Averly, con toda su riqueza cultural, es concebida como un estorbo para el progreso de la ciudad, fundamentado en la metodología básica española del ladrillo.
No salimos del asombro al pedir información sobre la catalogación de Averly y encontrar algunas irregularidades, y hacemos estas preguntas.
¿Cómo se explica que no exista informe de arquitecto del Departamento de Cultura en el expediente de declaración de bien cultural?
¿Cómo es posible que solo conste la existencia de un denominado Anexo en el que, por cierto, se habla en todo momento de valoración y coste de reparación del “Conjunto” de Averly y no solo de parte del mismo?
¿No sería lo más ajustado a estas circunstancias que se procediera a una revisión del ámbito de protección del espacio?
Por todo esto, pedimos vuestro apoyo y solidaridad
Los destinatarios de la petición
Actualizaciones de la petición
Compartir esta petición
Petición creada en 26 de enero de 2016
