La Unión Europea pide que la sociedad participe en la política ambiental


El Jefe del Servicio de Vida Silvestre. De la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural de la Generalitat Valenciana, Juan Jiménez, publicó en la primavera de 2018 el artículo “Gestionar la biodiversidad: el papel de la Administración en la conservación de la naturaleza” (Mètode, revista de difusión de la investigación. Número 97), en el que reflexiona sobre la necesidad de cambiar el enfoque aplicado por la Administración pública:
“La conservación sigue siendo, mayoritariamente, cosa de la Administración; se continúa así una tradición estatalista que se remonta a principios del siglo XX y que fue particularmente exitosa en situaciones predemocráticas. Una vez construido un fuerte aparato legal, los nuevos funcionarios de la conservación (los biólogos) pueden ejercer un control estatal sobre los recursos naturales que recuerda al de sus predecesores (los ingenieros de montes), en lo que parecería un cambio de sombreros sin afectar a la prevalencia del sector público.
En el momento actual, y más aún en el porvenir, la Administración encuentra dificultades para continuar en la senda seguida hasta ahora, debido a serias limitaciones en sus capacidades económicas, técnicas, legislativas y políticas. (…) Respecto a las económicas, el despegue de las políticas ambientales estuvo acompañado de crecientes partidas presupuestarias, que llegaron a su máximo con el inicio de la crisis económica de 2008 (véase Figura) para luego disminuir en mayor grado que otras políticas públicas consideradas más prioritarias. (…)
La mayor participación de la sociedad en las políticas medioambientales es una propuesta lanzada por la Unión Europea con la Convención de Aarhus de 1998. Desde entonces, y especialmente azuzadas por la crisis económica y las necesidades de ajuste presupuestario de los gobiernos, aumentan las voces que proponen un cambio cultural en el que la población intervenga más en los asuntos tradicionalmente considerados como estatales. Como señaló en 2010 el entonces primer ministro británico, David Cameron, en su propuesta de Big Society: “Un gran cambio cultural en el que la gente [...] ya no recurre siempre a funcionarios, autoridades locales o al gobierno central para solucionar sus problemas, sino que se sienten lo suficientemente poderosos y libres para ayudarse a sí mismos y a sus comunidades."
(Quien desee el texto completo de este artículo de Juan Jimenez, puede solicitar el PDF a benigno.varillas@gmail.com).
Texto de la gráfica adjunta:
Evolución de los presupuestos generales de la Generalitat Valenciana, descontando el pago de la deuda (eje izquierdo, barras azules), y de los destinados a conservación del medio natural (eje derecho, línea roja) en millones de euros en precios corrientes (sin corrección por inflación). La crisis económica de 2008 supuso un punto de inflexión en el presupuesto destinado al medio ambiente.
Fuente: Presupuestos de la Generalitat Valenciana