
No siempre la vida sigue. A veces sólo pasan los días. Eso es lo que ocurrió cuando murió Luis, en 2017. La vida no siguió pero los días fueron pasando y gracias, entre muchísimas otras razones, al pacto que sellamos, la campaña que él inició por la despenalización de la eutanasia se ha convertido en ley. Sí, ¡por fin!
Por fin llegó el día en el que el Congreso de los Diputados, una vez cumplidos todos los trámites -que son muchos- ha dado la aprobación definitiva a una ley que apoya el 87% de los españoles y que reunió más de un millón de firmas vuestras gracias a Change.org
En nuestro caso han sido casi cuatro años, muy intensos, repletos de ilusión sin hacernos ilusiones, convencidos de la certeza de lo que Víctor Hugo escribió: “la utopía es el porvenir que se esfuerza en nacer”.
Y así, gracias a la fuerza que nos regalaron Luis y tantísimas personas más, que nos dieron la energía que ellos ya no tenían, hemos conseguido que nazca el porvenir. Hemos llegado a conquistar otro derecho, el de poder disponer del final de la propia vida en libertad . Vivir es un derecho, no una obligación, y hoy, el día en que nos hemos vuelto a despertar sonriendo, ese derecho queda certificado, como nuestro pacto, en forma de Ley.
En estos cuatro años me he permitido soñar alguna vez, tímidamente, con cómo sería este día y hoy descubro que no hay palabras, que no bastan éstas para explicar lo que es un alma desbordada, un corazón atravesado por el agradecimiento, que ha dejado de estar infinitamente roto para estar feliz.
En su carta de despedida Luis dictó “cuando lean esta carta yo me habré ido. He pedido a Asun que cuando emprenda el viaje a Nangijala, o como se llame el lugar al que vamos cuando dejamos esta vida, la publiquen.
Simplemente quiero decir que creo que todos venimos al mundo con alguna misión, para desempeñar algún papel y a mí me ha tocado sufrir una enfermedad que me ha llevado a luchar por uno de los derechos más básicos; ahora tengo plena conciencia de que el mínimo exigible a una sociedad desarrollada, civilizada y moderna es el derecho a disponer del final de la propia vida. Ojalá podáis tener esa salida si llegáis a necesitarla. Muchas gracias a todos los que de alguna manera habéis apoyado esta causa, que no sólo es mía sino de cualquier ser humano”.
Hoy ya sí, Luis ¡llegó el día! Ya podemos decir, con una sonrisa que borre las lágrimas, “¡Misión Cumplida! Equipo completo, equipo Comansi”.
¡GRACIAS!