Dejar morir es el eufemismo de matar


Dejar morir es el eufemismo de matar
El problema
Vivir el día a día en esta sociedad es demasiado duro para personas que, como yo, se preocupan de lo verdaderamente importante, VIVIR. VIVIR no es tan sencillo como algunos creen; no se trata de respirar, alimentarse o reproducirse; se trata de ser alguien para alguien, se trata de que alguien sepa quién eres, se trata de importarle a alguien y de que alguien luche por ti. Entre todos esos "alguien" debemos incluir a los animales; no sólo a nuestras mascotas, a todos los animales. El gran problema de que una gran parte de la sociedad trate a los animales como seres inferiores es la educación; no olvidemos los humanos que, sobre todo, somos animales; otro problema, es la ley, ley débil, laxa, ley que no se cumple y no se hace cumplir. Cada verano cuando vuelvo a mi hogar, tengo que ver como muchos animales, en su mayoría perros, han sido abandonados por sus dueños porque ya no son útiles; mi alma se encoje con cada una de las vidas destrozadas de estos admirables animales. Respeto a todos aquellos que prefieren no compartir su paso en la tierra con los animales, pero les pido respeto, les pido tolerancia, les pido clemencia; ellos, los animales, demuestran tener esos valores frente a los demás animales; ellos, los animales, se han adaptado a las distintas formas de vida de los humanos, sus semejantes, porque todos somos animales y formamos parte de la misma historia. Son razones tan sencillas como la de que TODOS SOMOS IGUALES. Por ello, necesitamos leyes que protejan a todos los seres vivos que habitamos este planeta, porque ninguno de nosotros somos imprescindibles para que la naturaleza siga su camino, ninguno de nosotros es más importante que el otro. Por estos y otros miles motivos más me dirijo al Congreso de los Diputados, para que desarrolle una ley de protección y sobre los derechos de los "otros" animales que se ajuste a las exigencias de una sociedad cada vez más concienciada de la importancia de todos los seres vivos, de todos los animales. No es suficiente interponer sanciones económicas que, muchas veces, no son atendidas; queremos más; queremos acabar con la venta de animales en tiendas, donde no hace falta ni que des tu nombre, simplemente has de pagar el precio al que el animal está en venta; queremos acabar con esos crueles actos de tortura a los que unos pocos llaman tradición, porque en realidad, son sólo unos pocos, unos pocos que hacen mucho ruido y se autoconvencen de algo en que, si piensan un poco en ello, no están de acuerdo, pero su ignorancia le lleva a concluir en que esos deplorables actos son cultura; queremos acabar con la caza como deporte o pasatiempo; es cierto que el ser humano está en la cima de la cadena alimenticia y es lícito que cace unas pocas piezas para alimentarse, pero ¿es lícito que cace y que esas piezas acaben en la basura? La naturaleza tiene infinitas formas de autorregularse, pero la muerte por diversión no es una de ellas.
Os pido a todos aquellos que os consideréis parte de la tierra, parte del mundo, parte de la naturaleza, que os unáis a esta causa para hacer del mundo, de la sociedad (en la que también viven los "animales") un lugar del que estemos orgullosos de formar parte.
Firma esta petición y haz del mundo un lugar del que todos los animales seamos miembros y seamos tan importantes como los demás. Uno de los pacifistas más importantes de la historia dijo en una ocasión: "Puede saberse cómo es una sociedad observando la manera en la que trata a sus animales"; no dejemos que la nuestra siga siendo una manzana podrida.
Unámonos por una sociedad justa, en la que todos seamos iguales; en la que la ley nos proteja a todos, porque todos formamos parte de esa sociedad.
Firma esta petición para pedirle al Congreso de los Diputados que atienda las preocupaciones de los ciudadanos a los que representan y, que de una vez por todas, se impliquen y empaticen con el pueblo, pueblo al que legalmente dan voz, aunque ellos no quieran aceptarlo.
Pedimos una ley justa, dura, aplicable y que se aplique rigurosamente, sin excepciones, sin lugar a distintas interpretaciones, una ley verdadera que defienda a todos los animales y que acredite que esos "animales" son tan importantes como los otros, como los humanos, como nosotros.
Firmar por la paz entre todos los seres vivos de nuestro planeta es la utopía que persigo en mi vida; sé que las probabilidades de que esto ocurra son ínfimas, casi inapreciables, pero ¿por qué? EDUCACIÓN.

El problema
Vivir el día a día en esta sociedad es demasiado duro para personas que, como yo, se preocupan de lo verdaderamente importante, VIVIR. VIVIR no es tan sencillo como algunos creen; no se trata de respirar, alimentarse o reproducirse; se trata de ser alguien para alguien, se trata de que alguien sepa quién eres, se trata de importarle a alguien y de que alguien luche por ti. Entre todos esos "alguien" debemos incluir a los animales; no sólo a nuestras mascotas, a todos los animales. El gran problema de que una gran parte de la sociedad trate a los animales como seres inferiores es la educación; no olvidemos los humanos que, sobre todo, somos animales; otro problema, es la ley, ley débil, laxa, ley que no se cumple y no se hace cumplir. Cada verano cuando vuelvo a mi hogar, tengo que ver como muchos animales, en su mayoría perros, han sido abandonados por sus dueños porque ya no son útiles; mi alma se encoje con cada una de las vidas destrozadas de estos admirables animales. Respeto a todos aquellos que prefieren no compartir su paso en la tierra con los animales, pero les pido respeto, les pido tolerancia, les pido clemencia; ellos, los animales, demuestran tener esos valores frente a los demás animales; ellos, los animales, se han adaptado a las distintas formas de vida de los humanos, sus semejantes, porque todos somos animales y formamos parte de la misma historia. Son razones tan sencillas como la de que TODOS SOMOS IGUALES. Por ello, necesitamos leyes que protejan a todos los seres vivos que habitamos este planeta, porque ninguno de nosotros somos imprescindibles para que la naturaleza siga su camino, ninguno de nosotros es más importante que el otro. Por estos y otros miles motivos más me dirijo al Congreso de los Diputados, para que desarrolle una ley de protección y sobre los derechos de los "otros" animales que se ajuste a las exigencias de una sociedad cada vez más concienciada de la importancia de todos los seres vivos, de todos los animales. No es suficiente interponer sanciones económicas que, muchas veces, no son atendidas; queremos más; queremos acabar con la venta de animales en tiendas, donde no hace falta ni que des tu nombre, simplemente has de pagar el precio al que el animal está en venta; queremos acabar con esos crueles actos de tortura a los que unos pocos llaman tradición, porque en realidad, son sólo unos pocos, unos pocos que hacen mucho ruido y se autoconvencen de algo en que, si piensan un poco en ello, no están de acuerdo, pero su ignorancia le lleva a concluir en que esos deplorables actos son cultura; queremos acabar con la caza como deporte o pasatiempo; es cierto que el ser humano está en la cima de la cadena alimenticia y es lícito que cace unas pocas piezas para alimentarse, pero ¿es lícito que cace y que esas piezas acaben en la basura? La naturaleza tiene infinitas formas de autorregularse, pero la muerte por diversión no es una de ellas.
Os pido a todos aquellos que os consideréis parte de la tierra, parte del mundo, parte de la naturaleza, que os unáis a esta causa para hacer del mundo, de la sociedad (en la que también viven los "animales") un lugar del que estemos orgullosos de formar parte.
Firma esta petición y haz del mundo un lugar del que todos los animales seamos miembros y seamos tan importantes como los demás. Uno de los pacifistas más importantes de la historia dijo en una ocasión: "Puede saberse cómo es una sociedad observando la manera en la que trata a sus animales"; no dejemos que la nuestra siga siendo una manzana podrida.
Unámonos por una sociedad justa, en la que todos seamos iguales; en la que la ley nos proteja a todos, porque todos formamos parte de esa sociedad.
Firma esta petición para pedirle al Congreso de los Diputados que atienda las preocupaciones de los ciudadanos a los que representan y, que de una vez por todas, se impliquen y empaticen con el pueblo, pueblo al que legalmente dan voz, aunque ellos no quieran aceptarlo.
Pedimos una ley justa, dura, aplicable y que se aplique rigurosamente, sin excepciones, sin lugar a distintas interpretaciones, una ley verdadera que defienda a todos los animales y que acredite que esos "animales" son tan importantes como los otros, como los humanos, como nosotros.
Firmar por la paz entre todos los seres vivos de nuestro planeta es la utopía que persigo en mi vida; sé que las probabilidades de que esto ocurra son ínfimas, casi inapreciables, pero ¿por qué? EDUCACIÓN.

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Petición creada en 11 de diciembre de 2016