Neuigkeit zur PetitionA LA COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
CATWLAC, CATW Internacional, CAP Internacional e Iniciativa para la Equidad y el Desarrollo

CATWLAC Coalition Against Trafficking in Women & GirlsMexico City, Mexico, Mexico
Apr 26, 2017
Sororidad significa luchar por el derecho de las mujeres
a vivir libres de violencia y discriminación
En respuesta al comunicado en la página de la RedTraSex reaccionando a nuestra petición de audiencia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, acogemos la invitación que nos hacen a trabajar conjuntamente para terminar la violencia y discriminación invisible que sufren las mujeres en la prostitución.
Somos sobrevivientes de la industria del sexo y muchas de nosotras todavía sobrevivimos en la prostitución. Hemos sido compradas y vendidas en las calles y en los hoteles, en clubes y en prostíbulos, desde los servicios de acompañamiento hasta las salas de masajes, todo para el placer sexual masculino y de manera casi unánime, para el lucro de terceros o explotadores.
Muchas de quienes firmamos también somos defensoras de los derechos de las mujeres, proveedores de servicios de atención a mujeres y feministas que trabajamos por la abolición de la violencia y la discriminación contra las mujeres.
Nunca hablamos en nombre de otros, sino que hablamos por nosotras mismas y lo hacemos en el contexto de la ley, los derechos de las mujeres y los principios de los derechos humanos. Aunque todo movimiento social que lucha por la justicia se crea por aquellos que sufren directamente las violaciones a sus derechos humanos, esta justicia solo se hace real cuando la sociedad y las instituciones nacionales reconocen que estos derechos son inalienables, indivisibles y universales. Las sobrevivientes y las que sobrevivimos en la prostitución, entendemos el sufrimiento causado por la violencia sexual, la degradación y la deshumanización en manos de los que pagan por sexo, la policía y los explotadores. Sabemos que ninguna ley acabará con el estigma en la prostitución ya que la prostitución es inherentemente estigmatizante, es inherentemente violenta y es una institución dañina que destruye comunidades y vidas.
Es claro que tenemos visiones muy diferentes sobre como dirigirnos a la industria del sexo, pero todas estamos de acuerdo en que acabar con la criminalización de las personas compradas y vendidas en la prostitución debería ser nuestra mayor prioridad. Aunque en algunas jurisdicciones no está prohibido que las mujeres estén en prostitución, en la práctica son criminalizadas por las autoridades y la sociedad. Por lo tanto, les pedimos unirnos en la cruzada para descriminalizar a las personas en la prostitución, pero sin incentivar y legitimar la industria del sexo. Esto se produciría si se sancionan leyes que crean impunidad para aquellos que de forma despiadada explotan a los seres humanos por dinero y placer – proxenetas, propietarios y administradores de prostíbulos y dueños de agencias, así como los hombres que pagan por sexo. Sabemos de los horrores documentados y que estamos presenciando en Alemania y Nueva Zelanda por ejemplo, donde la descriminalización total de la prostitución da poder y control ilimitado a proxenetas, dueños de establecimientos, traficantes, compradores de sexo y misóginos.
Estamos de acuerdo en que la policía no debe detener, asaltar o privar a ninguna mujer de su libertad, por el hecho de ser comprada en el comercio de sexo, razón por la cual pedimos la descriminalización parcial y servicios efectivos para personas prostituidas con estrategias de salida que les ayuden a reconstruir sus vidas.
Las críticas que lanzamos nunca son contra quienes se identifican como personas en prostitución o “trabajadoras sexuales”, sino contra la industria global del sexo que lucra con la cruel explotación de poblaciones marginadas que han llegado a la prostitución por falta de oportunidades para sobrevivir. Criticamos la violencia policial al igual que ustedes. Son críticas contra aquellos que promueven la demanda de la prostitución y compran los cuerpos de las mujeres en violación de sus derechos humanos. Son también críticas frente a los estados y gobernantes elegidos que valoran la industria del sexo más que la vida de las mujeres.
Las sobrevivientes y las que todavía sobrevivimos la prostitución abajo firmantes, en una gran mayoría hemos sido víctimas de trata desde que éramos niñas, y por eso también queremos terminar la trata de niños, niñas y adolescentes. Cuando lleguemos a la adultez traumatizadas física y psicológicamente, nuestros gobiernos y sociedades nos dieron la espalda y borraron nuestros sufrimiento y explotación llamándolo “trabajo consensuado”. Sí, la prostitución es una fuente de ingresos (aunque generalmente son otros los que se benefician de nuestra explotación), pero también es una actividad peligrosa que llevamos a cabo para dar de comer a nuestros hijos e hijas y para sobrevivir en un mundo donde no existen otras opciones.
No compartimos con ustedes la idea de categorizar la prostitución como “trabajo sexual”. La prostitución ni es “sexo”, ni es “trabajo”, ambos derechos fundamentales que los seres humanos buscan ejercer con dignidad y respeto. La prostitución es antiética a estos derechos al ser una de las peores formas de patriarcado, violencia y discriminación basada en genero.
Nuestro trabajo se fundamenta en el derecho internacional y los principios de los derechos humanos. En ese sentido, les pedimos que se unan a nosotras para hacer que los gobiernos cumplan las leyes que han ratificado para obtener los derechos económicos, sociales, culturales y políticos de las mujeres, entre los que se incluyen:
La Declaración Universal de los Derechos Humanos: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos (Art. 1); Derecho a la vida, la libertad y la seguridad (Art. 3) Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas (Art. 4); Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes (Art. 5); Derecho a la igualdad y protección ante cualquier forma de discriminación (Art. 1, 2 y 7), Derecho al trabajo conforme a la dignidad humana (Art. 23).
Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica: Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales (Art. 7.1); Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios (Art. 7.3).
Convenio de 1949 para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, el cual ha sido ratificado por Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Guatemala, Haití, Méjico y Paraguay: Considerando que la prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas para fines de prostitución, son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana y ponen en peligro el bienestar del individuo, de la familia y de la comunidad (Preámbulo); Las Partes se comprometen a castigar a toda persona que, para satisfacer las pasiones de otra: 1) Concertare la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de tal persona; 2) Explotare la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de tal persona (Art. 1).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales: … los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas, la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia humana y de sus derechos iguales e inalienables (Preámbulo); El derecho a trabajar y al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias (art. 6 y 7)
Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW): Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para suprimir todas las formas de trata de mujeres y explotación de la prostitución de la mujer (Art. 6).
Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones contra la Delincuencia Organizada Transnacional: La explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual (Art.3); Los Estados Parte adoptarán medidas o reforzarán las ya existentes, recurriendo en particular a la cooperación bilateral o multilateral, a fin de mitigar factores como la pobreza, el subdesarrollo y la falta de oportunidades equitativas que hacen a las personas, especialmente las mujeres y los niños, vulnerables a la trata (Art. 9.4); Los Estados Parte adoptarán medidas legislativas o de otra índole, tales como medidas educativas, sociales y culturales, o reforzarán las ya existentes, recurriendo en particular a la cooperación bilateral y multilateral, a fin de desalentar la demanda que propicia cualquier forma de explotación conducente a la trata, especialmente de mujeres y niños. (Art. 9.5)
Injusticia e inequidad como el enemigo común
Estamos de acuerdo en que el enemigo común es la injusticia. La injusticia hace que la policía abuse de las mujeres, guía al proxeneta en la explotación de ellas, y le da licencia al tratante para abusar de niños y niñas. También es la injusticia la que hace que la sociedad acepte la compra de mujeres para el sexo como algo culturalmente aceptable y que celebra estructuras patriarcales que definen a las mujeres como ciudadanas de segunda clase. Ningún hombre tiene el derecho de comprar poder, control y acceso sexual a una mujer, así como ningún hombre tiene derecho a golpearla, acosarla sexualmente o violarla. El intercambio de dinero o bienes por esta violencia no es consentimiento bajo los principios de los derechos humanos. De hecho, ningún derecho humano, permite la explotación sexual de otros de forma directa o indirecta.
Nosotras también les invitamos a crear un espacio de respeto en el cual todas las mujeres puedan ejercitar su derecho al trabajo en un ambiente libre de acoso sexual, de violencia sexual o humillación y donde sobrevivir a las fantasías sexuales despreciables de los hombres sobre sus cuerpos no sea el único requisito requerido.
Nuestras sinergias deben enfocarse en la rendición de cuentas legal y política de los gobiernos para la protección de los derechos de las mujeres, y no en promover sinergias entre los gobiernos y la industria del sexo. Si los gobiernos quieren éxito en su lucha contra la trata de personas, deben enfocarse en los hombres que pagan por sexo y en abordar la demanda de la prostitución que es el motor que sostiene la industria del sexo.
La inversión personal y financiera que ustedes hacen para convocar a gobiernos, comisiones de seguimiento a tratados/convenciones de derechos humanos y agencias de Naciones Unidas para legitimar la industria del sexo, debería en cambio dedicarse a la prevención de la prostitución, la educación y el empoderamiento económico de mujeres y niñas.
Finalmente, llamamos a los miembros de la RedTraSex a cuestionar los objetivos de su liderazgo. Ustedes son como nosotras: descendientes de innumerables formas de colonización inhumana, cuyos cuerpos siguen siendo ocupados para obtener ganancias sobre ellos. Desafíen a su liderazgo financiado por agencias internacionales a quienes poco les interesa la equidad de la mujer y por poderosos hombres del norte global que históricamente se han beneficiado y continúan beneficiándose de la dominación sobre mujeres y niñas en Latinoamérica y el Caribe, mujeres y niñas de origen africano o indígena y millones de otras mujeres y niñas desplazadas por la violencia, pobres y tradicionalmente discriminadas del mundo entero.
Sus derechos como mujeres en prostitución son indistinguibles de los derechos de mujeres que no están en la prostitución, los cuales incluyen el derecho a una vida libre de violencia y discriminación. Por favor unan sus voces a las nuestras, para asegurar que la industria del sexo nunca haga parte de la visión de nuestros gobiernos sobre el futuro del planeta.
SI QUIERES APOYARNOS CON TU FIRMA, MANDA TU NOMBRE, ORGANIZACION O ACTIVIDAD Y TU PAÍS A directora@catwlac.org
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