Carta abierta de profesionales y estudiantes de psicología a Ángela María Robledo

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Profesionales y estudiantes de psicología de Colombia apoyamos a Ángela María Robledo y expresamos nuestras expectativas en materia de política social en el gobierno de la Colombia Humana.

 

Colombia, junio 11 de 2018.

 

Carta abierta de profesionales y estudiantes de psicología a ÁNGELA MARÍA ROBLEDO

 

Estimada colega.

 

La psicología en Colombia no se ha caracterizado por ser especialmente activa en política, aunque hay muchas personas de nuestra disciplina que desarrollan trabajos con compromiso social. Nuestro gremio aún tiene una fuerte necesidad de aprender de política y a leer este país desde allí. Tú has sido una pionera en esta tarea, a tal punto que estás muy cerca de llegar a Vicepresidenta de la República y este no es un hecho menor, no solo porque serías la primera mujer y feminista en un cargo de tal nivel e importancia, sino porque además eres una psicóloga que ha sabido desde su profesión poner la política al servicio de las personas y no al revés. Es decir, personificas un hito en la historia de nuestra democracia.

Con un grupo de colegas y de estudiantes de psicología, nos hemos unido para escribir esta carta abierta para expresarte nuestro respaldo, pero también para poner algunos puntos, construidos colectivamente a partir de diversas inquietudes y experiencias de quienes contribuyeron a este texto y de los que, somos conscientes, no agotan lo que como gremio podríamos señalar.

Consideramos que el gobierno de la Colombia Humana debe ser un gobierno con un alto compromiso con lo social, y en tal sentido, esperamos un cambio profundo en la agenda pública y que ya no prime la visión que plantea que lo social es “una carga para la nación, que pone en riesgo la sostenibilidad económica”. Ese tipo de visión, con la que el país está tan familiarizado es terriblemente perversa, pues pone de relieve que la economía del país no es un medio para lograr el bienestar de toda la sociedad, sino que es un fin en sí misma.

Tú, que desde el Senado diste luchas que han sido fundamentales en esta línea, sabes con certeza que la deuda social es inmensa, pero queremos hacer hincapié en tres puntos que nos resultan particularmente importantes:

1. La atención y recuperación psicosocial de las víctimas y del país luego de tantos años de guerra. Esperamos que en un gobierno de la Colombia Humana no solo se cumplirá con lo pactado en el Acuerdo de Paz, sino que se emprenderá la tarea pendiente de abordar la problemática de la salud mental de este país. Muchas de las personas que hoy firmamos esta carta llevamos años dedicadas a trabajar con víctimas, y aunque reconocemos que el país cuenta con una política pública que, con sus aciertos y desaciertos, es un importante avance en la reparación, vemos con preocupación que los aspectos relacionados con el trauma y la recuperación psicosocial han sido puestos en una lógica individualista y tecnocrática que poco logra en esta materia. Esperamos que la atención a las víctimas reconozca y apoye el funcionamiento de las capacidades que tienen ellas desde sus propios recursos y saberes y se las involucre como agentes de su propio proceso. Que rompa con la lógica individualista en la que el Estado asume (de manera inviable por demás) la reparación de cada persona y dinamice procesos colectivos que posibiliten, en la misma lógica de lo pactado en el Acuerdo, procesos de reubicación y reparación colectiva (similar a lo que se adelanta con los Sujetos Colectivos) que permita un aflorar de la solidaridad, la organización comunitaria y la reconciliación para el fortalecimiento de la democracia desde las bases. Pero para ello es necesario también cambiar la historia del país escindido en el que quienes habitan la ciudad no se enteran ni conmueven con lo que pasa con la Colombia rural que es la que ha sufrido los rigores de la guerra. Necesitamos un país que se reconozca unido en su diversidad y por ello la urgencia de una propuesta de trabajo sobre la salud mental que avance hacia la construcción de convivencia y reconciliación que una a toda la sociedad. De alguna manera, toda la población ha sido afectada por el trauma psicosocial y ello puede verse en la polarización actual y la falta de respaldo social al proceso de paz, hay un enorme sector de la población no se siente incluida ni representada en los logros que trae terminación del conflicto armado.

2. La atención a los problemas de las infancias y juventudes. Tenemos certeza de ser una sociedad muy excluyente, así lo representan algunos indicadores como el índice GINI, pero es también completamente palpable en el día a día en todos los rincones del país, siendo muy doloroso ver lo que acontece con nuestros niños, niñas y jóvenes; esperamos por tanto que se diseñen políticas públicas en las que se supere la retórica de la “importancia de las nuevas generaciones”, y se haga tangible que son ciudadanos y ciudadanas con plenos derechos. Tendrás en tus manos la posibilidad de hacer del tema de la primera infancia un asunto prioritario en la agenda de Estado. Por ello consideramos que es vital revisar el modelo de tercerización de los recursos y de estandarización del modelo de atención, que desconoce y atropella la cosmovisión y prácticas de muchas comunidades en el cuidado y crianza de niños y niñas; además de que ha demostrado ser fuente de corrupción. Urge, en nuestro criterio, que el Sistema Nacional de Bienestar Familiar sea repensado de tal forma que la salud y la oferta de atención en salud mental con enfoque diferencial y atención integral sea centrada en niños niñas y jóvenes; y que se logre que las instituciones educativas sean un verdadero espacio para superar las inequidades ocasionadas por la marginación y la violencia. Es necesario revisar y fortalecer la función de comisarías y defensorías de familia y sus roles, para que cuenten con los recursos necesarios para esa tarea, pero, sobre todo, para que transformen su visión de la “familia tradicional” que resulta excluyente y perpetúa múltiples expresiones de violencia. Esperamos igualmente, que las personas, profesionales y de las comunidades, que se dedican a estas labores de cuidado gocen de los mismos derechos laborales que el resto de la población colombiana, que puedan desarrollar su trabajo con condiciones dignas y de calidad. En síntesis, deseamos y esperamos que se cambie la visión asistencialista del cuidado de niños y niñas, y que en relación con los y las jóvenes cese la estigmatización, que se les respeten sus derechos, se les brinden verdaderas oportunidades y que cambie la lógica que privilegia que para acceder a ellos se requiere ser excepcional o contar con recursos económicos para pagar por un mínimo de bienestar. En este tema hay dos puntos sobre los que queremos llamar la atención en particular: el primero, apoyamos la idea de educación pública, gratuita y de calidad hasta el nivel superior; y la segunda, esperamos una revisión de la política criminal, exclusivamente punitiva, que en cambio de entender y transformar las condiciones en las que se gesta la delincuencia criminaliza a más temprana edad.

3. El empleo y el trabajo digno. Luego de varios años de implementación de políticas de flexibilización laboral vemos que arroja resultados nefastos para millones de personas en Colombia, esperamos se revise de manera integral la política de empleo, sin poner en riesgo la competitividad y estabilidad económica de las empresas y el país. En general, queremos que en Colombia se ofrezcan condiciones laborales y empleo digno a toda la población; que existan condiciones laborales que posibiliten y garanticen el bienestar y la calidad de vida a través de estabilidad laboral y respeto por los derechos de las personas trabajadoras, entre ellos el de sindicalizarse tan necesario para la democracia. Que aumente la formalidad del empleo y los contratos a término indefinido para reducir a su mínima y necesaria expresión la modalidad de contratos por prestación de servicios, que golpea especialmente a profesionales como los de la psicología que ven en este tipo de contratación su única posibilidad de supervivencia. Finalmente, acorde con tu talante propositivo y conciliador, nos parece muy necesario tender puentes con el empresariado para que se comprometan a fondo con la construcción de paz y reconciliación y que a través de programas promovidos, incentivados y acompañados por el gobierno desarrollen contrataciones y proyectos con quienes entregaron las armas en aras de una verdadera reintegración y reconciliación.

 

En síntesis, necesitamos una Colombia diferente, una Colombia Humana, en la que se respete el Estado Social de Derecho tal y como está plasmado en nuestra Constitución, que ha sido un escudo que ha impedido la avanzada de inescrupulosos e indolentes; esperamos de ti y del gobierno de la Colombia Humana la concreción de una visión en la que la política cumpla su papel axiológico fundamental que es el de la inclusión y el respeto por el Otro. Consideramos que como psicóloga has hecho política con un sentido humano que propende por la construcción del bienestar común, eres una tejedora que siempre tiende puentes para el acercamiento, la conversación y el acuerdo. Por ello, la Colombia Humana debe ser una en la que los derechos fundamentales estén por encima de todo, donde exista libertad para debatir y oponerse, como lo exige una democracia fuerte; una Colombia donde prime la educación, la cultura, la investigación, una Colombia donde los campesinos puedan vivir dignamente; en fin, una Colombia próspera social y económicamente; una Colombia reconciliada.

 

Con aprecio y admiración, profesionales y estudiantes de psicología de Colombia.

 

 

 



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