La Nación Comcáac (Seri) de Sonora, un pueblo sin agua.

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La nación comcáac en el desierto de Sonora, un pueblo sin agua

La nación comcác / seri, un pueblo del desierto y el mar, que pide agua para poder vivir bien. 

En la costa central, entre el desierto de Sonora y el Golfo de California se encuentra la nación comcáac / seri, un pueblo indígena, de origen hokan, cuyo idioma es único, se trata de alrededor de mil personas que viven en dos comunidades; han sido reconocidos nacional e internacionalmente por sus saberes y conocimientos tanto del mar, como del desierto, asociados a su cosmovisión y conocimiento astronómico. Recientemente el Gobierno de la República otorgó el Premio Nacional de las Artes y Tradiciones Populares a Francisco (Chapo) Barnett, Haco Cama (Chamán) miembro y maestro tradicional de la comunidad; años antes, en la década de 1990 otro importante personaje de esta valerosa nación, don José Astorga Encinas, creador de la escultura de palo fierro, obtuvo también este mismo reconocimiento. A nivel ecológico han desarrollado programas de manejo cinegético y han obtenido reconocimiento por sus programas de manejo, como el de la protección de las tortugas marinas.  Se trata de un pueblo indígena que también es motivo de atracción y promoción turística y cultural de distintos niveles de gobierno municipal, estatal y federal, quienes promueven proyectos ecoturísticos donde las comunidades comcáac son el personaje central. A pesar de todo eso, tienen que vivir sin agua en el desierto, por la falta de interés y atención en este grave problema que afecta a estas comunidades y familias entre ancianos y ancianas, adultos, jóvenes y niños, pescadores, artesanos, ecólogos, familias extensas que comparten conocimientos y tradiciones de gran belleza y profundidad. Los nombres de los grupos seris originales son los siguientes: 1. Xica hacataj quitoj, los que se alimentan de carne de tiburón, gente de San Esteban; 2. Xnamotat, los que viven al sur, en San Carlos, Guaymas y Tastiota; 3. Cail hitic´tamoc, los hombres del valle, que vivían entre Tastiota y Bahía de Kino; 4. Heno comcáac, los que viven en el monte, vivían en el centro de la Isla del Tiburón; 5. Tepocaj, vivían entre Puerto Libertad y Puerto Peñasco; 6. Tosni hox hanoquipilc, los que se alimentan de aves marinas, como patos o pelícanos, vivían en la isla de San Esteban.[1] Todos estos grupos llegaron a Sonora a través del mar, por lo cual su cultura y tradiciones son muy diferentes a los de los otros pueblos de la región. Al momento de la llegada de los españoles su territorio histórico se extendía desde la región de Guaymas, hacia el sur, colindando con el territorio yaqui, hasta las inmediaciones de Caborca, hacia el norte, en la frontera del territorio o’odham, hacia el este llegaban hasta las inmediaciones de Ures y el desemboque de los ríos San Miiguel y de Sonora en lo que actualmente es Hermosillo. En distintas ocasiones los comcáac a través de sus autoridades han hablado de frente al gobierno, planteando su única necesidad según lo han relatado antiguos miembros de su consejo de ancianos de esta manera han dicho:

Nosotros los comcáac pedimos agua al gobierno y nos dieron pangas; Les pedimos agua y nos dieron ejidos y cooperativas pesqueras, Les pedimos agua y nos hicieron casas sin agua y sin luz, Les pedimos agua y nos trajeron la electricidad, Pero nosotros sólo les hemos pedido agua y no nos la han traído…

Esto es una muestra del desfavorable contraste en el reconocimiento y respeto a esta sociedad de origen ancestral, que en la época contemporánea sigue viviendo prácticamente de la caza, la pesca y la recolección, pero de una manera contemporánea, innovando en programas de manejo y conservación ecológica; mostrando un extenso conocimiento de uso y aprovechamiento diverso de los recursos naturales, con aportes nutricionales, y medicinales entre otros. Sólo han solicitado que se les resuelva el problema del agua y en cambio han recibido programas y proyectos que no han solicitado, casas que no son aptas para las condiciones de su territorio; equipos o instalaciones de mala calidad que dan servicio apenas un poco tiempo y después quedan en el abandono. Contrasta el hecho de que a pesar de ello, tengan que vivir sin agua, o acceder a este recurso de maneras muy poco saludables, debido a la falta de interés y compromiso real de las autoridades responsables; mientras en la región agrícola de la costa de Hermosillo, campos y empresas privadas cuentan con disponibilidad de agua, las comunidades indígenas originarias de la región carecen de este vital elemento. En distintas épocas de este proceso de sedentarización iniciado en el siglo XX, han dependido de pozos que no reciben el manejo adecuado; de pipas y contenedores que transporten agua a su territorio, sin que se pueda controlar siempre el origen y manejo de dicha agua. En ciertos períodos se han utilizado contenedores de asbesto o contenedores plásticos donde se han transportado sustancias químicas (y donde se especificaba en inglés que no debían ser utilizados para consumo humano), para tener agua de uso cotidiano en casa. Las familias que cuentan con vehículo deben salir a buscar agua a Bahía de Kino o Puerto Libertad con frecuencia. En la década de 1970, cuando el gobierno construyó las casas, con todos sus servicios, incluso se construyeron grandes tinacos que nunca fueron utilizados, porque no se adquirió o no se instaló el equipo adecuado. Desde entonces de tiempo en tiempo reciben agua en pipas, ya se cuenta en muchas casas con tinacos; también hacen acto de presencia vendedores de agua en garrafón, lo que soluciona en parte el problema de agua para el consumo, pero no para el baño diario, lavado de ropa, o cuidado de plantas y árboles. Bahía de Kino, a 28 kilómetros de Punta Chueca, es un poblado pesquero y turístico, con una infraestructura hotelera y servicio de agua potable suficiente, pertenece al municipio de Hermosillo y desde ahí se envía agua hacia Punta Chueca, pero el servicio es irregular y no es suficiente para la demanda de uso cotidiano de las familias comcáac. Se han establecido plantas desalinizadoras, pero el servicio es irregular y no es constante. En el caso de Desemboque, ésta pertenece al municipio de Pitiquito, mucho más pequeño y con menos recursos que el de Hermosillo, además que la región comcáac está muy distante de la cabecera municipal. Esto provoca que las comunidades comcáac reciban una respuesta y atención diferenciada, dependiendo del municipio al que pertenezcan. Puerto Libertad y los desarrollos turísticos y recreacionales de esta región también cuentan con disponibilidad de agua, mientras que la comunidad indígena depende de un pozo cuyo servicio no es regular. Los comcáac, históricamente conocidos como seris, nombre impuesto por los españoles, a través de los siglos ha sabido vivir de la caza, la recolección y la pesca, destacando el hecho de que por siglos han navegado en las aguas del también llamado Mar de Cortés. En el siglo XXI la nación comcáac sigue conservando un gran conocimiento acerca de la variedad de recursos disponibles para su existencia tanto en el mar, como en el desierto; representan un valioso ejemplo de sabiduría y capacidad de vivir en este territorio. Debido a la escasez del agua debían desarrollar una gran movilidad, recorriendo su extenso territorio tradicional, para acceder al recurso del agua en ciertos sitios, permitiendo que otros se renovarán, por efecto de las lluvias de temporal. Hoy en día y por muchas décadas, debido a la reducción de gran parte de su territorio y su asentamiento permanente en dos localidades Axöl Ihöm (El Desemboque, Mpio. de Pitiquito) y Socaiix (Punta Chueca, Mpio. de Hermosillo), el problema de escasez de agua es un problema muy serio y que sin embargo nunca ha sido resuelto de manera correcta, para dotarles de agua a las dos comunidades. Como descendientes de los habitantes y conocedores originarios de este territorio, como miembros de una nación indígena, como sonorenses y mexicanos, los comcáac tienen todo el derecho de contar de manera fresca y transparente del vital líquido del agua, para seguir viviendo en el desierto, el cual cuidan y conocen de una manera muy importante. Consideramos que se merecen el que se haga un estudio serio y un plan de dotación y distribución de agua potable y para consumo humano a los miembros de la nación comcáac, quienes representan la sabiduría, el respeto y la conservación de la naturaleza, patrimonio cultural del mar y el desierto.  

  [1] Arturo Morales Blanco Las constelaciones comcáac.



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