Hola!!
A pesar de haberle dado seguimiento semanal a este pedido con funcionarios del GCBA, no hubo avances hasta el momento.
Me informaron que el equipo del Ing. Martín Álvarez del Rivero, Director General de Diseño y Planificación de la Movilidad, “había realizado el análisis y, por el momento, la ciclovía no será retirada ya que el colegio cuenta con el programa Sube y Baja. Las condiciones están dadas para su correcta implementación y, de este modo, garantizar el buen desarrollo del ingreso y egreso escolar”.
Ante esta respuesta sin sentido, ayer me presenté —por recomendación de una funcionaria— en la sede de la Comuna 13, donde se abrió el expediente EX-2025-31393652--GCABA-Comuna13.
Además, se inició otro expediente (EX-2025-31395016--GCABA-Comuna13) por el mismo tema, dirigido a la oficina del Sr. Jorge Macri. En ambos casos se adjuntó una carta formal, junto con todos los antecedentes de gestión que esta comunidad de padres viene sosteniendo desde hace más de tres meses.
Allí dejé constancia de la carta entregada en mano a una funcionaria el 24 de abril, de las 970 firmas recabadas, y de por qué consideramos que esta respuesta es inaceptable.
Como no se puede adjuntar archivos, debajo pego la nota que consta en el expediente y fue enviada por mail también a este funcionario en cuestión. (https://buenosaires.gob.ar/infraestructura/subsecretaria-de-planificacion-de-la-movilidad/direccion-general-de-informacion-territorial-de-la-0
Cualquier novedad, subiré actualizaciones.
Saludos.
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Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 29 de Julio de 2025
Ing. Martín Álvarez del Rivero
Dirección General de Diseño y Planificación de la Movilidad – GCBA
CC:
Sr. Pablo José Bereciartua – Ministro de Infraestructura y Movilidad – GCBA
Sra. Florencia Fabiana Scavino – Presidenta de la Junta Comunal N.º 13
Presente
De nuestra mayor consideración:
Nos dirigimos a ustedes en representación de un grupo de padres de la comunidad educativa, con relación a un pedido de vital importancia que venimos gestionando desde hace más de tres meses, sin haber recibido hasta el momento una respuesta concreta ni avances reales.
El 23 de abril, durante una reunión informativa desarrollada en la Unión General Armenia de Beneficencia, con la presencia del Sr. Jorge Macri, entregamos en mano una carta con nuestra propuesta a una funcionaria del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A solicitud de dicha funcionaria (Mariela), iniciamos una recolección de firmas para dar mayor respaldo al planteo. Se adjunta copia de la carta original como Anexo 1.
Como resultado, reunimos 960 firmas de familias de la comunidad educativa, un número significativo en relación con la matrícula del colegio. Se adjunta el listado como Anexo 2.
Durante varias semanas mantuvimos contacto con Mariela, quien el 17 de junio nos indicó que la Sra. Estefanía, de la Comuna 13, se comunicaría con nosotros. El 23 de junio se comunicó. Le compartimos todos los antecedentes: la nota presentada, el intercambio previo y la recolección de firmas. Su respuesta fue que, desde la Comuna, no tenían conocimiento del tema. Nos informó que lo derivaría a la persona responsable de Articulación Ciudadana del Ministerio de Infraestructura, y que probablemente Mariela había gestionado directamente con Tránsito, por lo que la respuesta podría demorar.
Posteriormente, nos indicó que la solicitud sería evaluada y que debíamos esperar una devolución. Sin embargo, al consultar nuevamente el 8 de julio, nos comunicó que aún no habían sido contactados. En ese mismo intercambio, se nos sugirió iniciar el trámite mediante una presentación formal en la sede de la Comuna 13.
El 28 de julio, tras una nueva consulta, se nos informó que, según el análisis realizado, no se prevé la remoción de la ciclovía. Se consideró que el colegio cuenta con el programa Sube y Baja, y que las condiciones estarían dadas para una implementación adecuada que permita garantizar un ingreso y egreso escolar ordenado y seguro.
No nos queda claro cuándo ni cómo se llevó a cabo dicha evaluación, especialmente considerando que nos encontramos en receso invernal, período en el cual el flujo vehicular y peatonal no refleja la dinámica real de una jornada escolar habitual.
Frente a esta respuesta teórica, no podemos dejar de manifestar nuestra profunda preocupación y desconcierto.
¿Cómo puede considerarse siquiera viable —y mucho menos segura— la convivencia entre una ciclovía activa y un programa de ascenso y descenso vehicular escolar?
Por más que se afirme que ambos dispositivos son “compatibles”, lo cierto es que los ciclistas continúan circulando y los niños deben cruzar desde el auto al cordón, en plena línea de tránsito.
Durante los horarios escolares, la ciclovía se transforma en un espacio “compartido”. Pero, ¿cómo puede sostenerse que esto es seguro? Un niño desciende del auto, sube al cordón y puede encontrarse de frente o de atrás con una bicicleta.
¿Qué ocurre si en ese momento circula una bicicleta? ¿Se ha observado esta situación en el lugar y en horario escolar real? ¿Se ha evaluado seriamente el riesgo que implica para el ciclista abrir la puerta de un auto sobre una ciclovía activa para que un menor descienda?
En más de una ocasión, se han producido situaciones de tensión entre ciclistas y familias, llegando incluso a agresiones verbales y daños menores a vehículos. Lo que debería ser una rutina tranquila y segura para los niños, se ha convertido en una escena de conflicto constante.
Nos resulta difícil comprender qué impide que prime el sentido común. Las condiciones actuales ponen en riesgo tanto a los niños como a los ciclistas, y lo hacen a diario.
No se trata de una preocupación abstracta: el riesgo es real y se han evitado accidentes solo gracias a la responsabilidad y compromiso de padres y autoridades escolares.
Invitamos a quienes corresponda a consultar al personal del GCBA que asiste en la salida de las escuelas. Son ellos quienes conocen de cerca la situación. Además, cabe señalar que estos agentes de prevención deben cubrir hasta cuatro establecimientos en simultáneo, lo cual limita enormemente su capacidad de control, más allá de su buena voluntad.
Según entendemos, el área a cargo del Sr. Álvarez del Rivero fue quien evaluó el tema y emitió la respuesta mencionada. Solicitamos, con el mayor respeto, que dicha evaluación sea revisada de forma urgente, incorporando la mirada de todos los actores involucrados. Como familias, estamos plenamente dispuestos a colaborar en este proceso.
Nos permitimos destacar que, según se detalla públicamente, el Ing. Álvarez del Rivero “cuenta con más de 12 años de experiencia en planificación y diseño de proyectos para una movilidad más sustentable y segura, orientada a las personas.”
Justamente por eso, confiamos en su criterio profesional para revisar este pedido desde esa perspectiva: priorizando la seguridad, contemplando el contexto real, y orientando las decisiones hacia las personas, en especial los niños.
La seguridad de los niños no es negociable, y quienes toman estas decisiones asumen la responsabilidad directa de protegerla.
En ciudades donde la seguridad vial escolar es una prioridad, se interrumpen calles, se reduce la velocidad del tránsito y se resguardan debidamente las zonas de ingreso y egreso. Nada de eso está ocurriendo hoy en nuestra comunidad educativa.
Nuestra propuesta es concreta, posible y basada en el sentido común: instalar una valla o señalización visible que indique que la ciclovía se encuentra interrumpida temporalmente durante los horarios escolares críticos.
No solicitamos eliminar la ciclovía, sino interrumpirla durante dos franjas de 30 minutos al día, tal como ya se hace en otros casos por motivos de menor urgencia, como ferias, actos, eventos sociales, actividades deportivas, etc.
Esta medida no solo es viable, sino también práctica, concreta y, por sobre todo, urgente. Además, beneficia a todos: niños, familias, ciclistas y automovilistas.
Por todo lo expuesto, solicitamos con carácter de urgencia:
- Una respuesta formal, clara y concreta sobre este pedido.
- Un contacto directo con quien podamos dar seguimiento al tema.
- En caso de una respuesta negativa, que se expongan los fundamentos por escrito.
Llevamos más de tres meses desde que iniciamos estas gestiones, por lo que entendemos que un plazo de 15 días resulta más que razonable para realizar una evaluación seria y profunda.
De no obtener una respuesta en ese tiempo, nos veremos en la obligación de escalar esta situación a instancias superiores y recurrir a los canales institucionales y mediáticos que permitan visibilizar este reclamo legítimo.
Confiamos en que esta vez el compromiso, la responsabilidad y el sentido común prevalezcan por sobre las soluciones teóricas alejadas de la realidad cotidiana.
Estamos convencidos de que quienes hoy tienen la posibilidad de decidir, también desearían la tranquilidad de saber que sus propios hijos no corren riesgos innecesarios ni evitables al asistir a la escuela.
Por eso, esperamos que no se subestime el peligro, ni se eluda la responsabilidad de proteger a quienes más lo necesitan: nuestros hijos.
Atentamente,