

Carta abierta al CSU por parte de la comunidad académica - Elección decanatura Medicina
La causa
Medellín, 1/10/2026
Señores Consejo Superior Universitario Universidad de Antioquia
Asunto: Pronunciamiento de la comunidad académica de la Facultad de Medicina ante la elección de decano 2026–2029
Respetados integrantes del Consejo Superior Universitario (CSU):
Quienes suscribimos esta comunicación hacemos parte de la comunidad académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. Nos dirigimos a ustedes con ocasión de la sesión del próximo 6 de octubre, en la que se elegirá al decano para el periodo 2026–2029. Esta elección no es un trámite administrativo más, pues tendrá consecuencias sobre la formación de estudiantes de pregrado y posgrado, el trabajo de profesores y empleados, la investigación, los escenarios de práctica, el bienestar de la comunidad y el rumbo de una de las facultades demedicina más importantes del país.
En días recientes se realizó una consulta interna sobre las dos propuestas de decanatura, en al que participaron estudiantes de los tres programas de pregrado y de los programas de posgrado, docentes de cátedra, ocasionales y vinculados, y egresados de la Facultad. El resultado fue claro: la propuesta del Dr. Pablo Javier Patiño Grajales recibió el respaldo ampliamente mayoritario de quienes participaron, obtuvo 1.341 votos, equivalentes al 81,9 %, frente a 290 votos, equivalentes al 17,7 %, que obtuvo la propuesta del Dr. Jorge Alberto Osorio Ciro, y con un total de 44 votos en blanco. En total se registraron 1.675 votos, según los resultados oficiales publicados en el portal universitario.
Reconocemos que la elección corresponde legalmente al Consejo Superior Universitario y la consulta no pretende sustituir esa competencia ni imponer un resultado. Sí expresa, sin embargo, la opinión de quienes conocen de cerca la vida de la Facultad y serán directamente afectados por las decisiones de la próxima Decanatura. Por eso pedimos que esta manifestación mayoritaria sea considerada como un elemento central de la deliberación.
La propuesta del Dr. Patiño nos parece más cercana a las necesidades actuales de la Facultad por varias razones. Primero, no reduce los problemas de la educación médica a una reforma curricular o a la incorporación de nuevas tecnologías. Reconoce asuntos que hoy afectan directamente a la comunidad: salud mental, bienestar, condiciones de formación de estudiantes y residentes, relaciones de poder, ambientes de aprendizaje, escenarios de práctica, desigualdades territoriales y articulación entre docencia, investigación y servicio. El marco del bien común, junto con la bioética, la responsabilidad social, la educación interprofesional, la formación por competencias y capacidades y la evaluación de los aprendizajes, ofrece una manera amplia de abordar esos desafíos.
Segundo, propone una ruta gradual. Distingue entre proyectos de corto, mediano y largo plazo y reconoce que muchas decisiones dependen de recursos, acuerdos y capacidades institucionales. En una Facultad de esta complejidad, esa cautela es preferible a anunciar transformaciones simultáneas sin mostrar con claridad cómo se financiarán, quién podrá ejecutarlas y cómo se evaluarán.
Tercero, articula dimensiones que a menudo se manejan por separado: pregrado y posgrado, escenarios de práctica, investigación, extensión, ciencia y tecnología, bienestar, gestión académico-administrativa y relación con el Hospital Alma Máter. Esa mirada de conjunto es necesaria para que los cambios en un área no terminen agravando los problemas de otra.
Cuarto, permite dar continuidad a procesos ya iniciados, como la reforma académico-administrativa, la armonización curricular, la política de ciencia, tecnología e innovación y el fortalecimiento de los escenarios de práctica. Esta continuidad, sin embargo, debe estar acompañada de una evaluación crítica de lo realizado y de respuestas más firmes frente a las deudas que persisten en materia de salud mental, violencias basadas en género, maltrato en escenarios clínicos, participación y bienestar.
Reconocemos que la otra propuesta contiene elementos valiosos en gestión, modernización administrativa, indicadores y uso de tecnologías. Nuestra diferencia no es con la innovación ni con la inteligencia artificial en sí mismas, la preocupación radica en que el Centro de Inteligencia aparezca como la respuesta transversal a problemas que no son principalmente tecnológicos. Un sistema puede ordenar información, facilitar trámites o generar alertas pero no puede, por sí solo, comprender ni resolver las causas del maltrato, las relaciones abusivas de poder, la sobrecarga, el miedo a denunciar o el deterioro de los ambientes de aprendizaje. La salud mental, por ejemplo, no es un problema que pueda resolverse mediante algoritmos, requiere acompañamiento profesional, cambios en las condiciones de formación y una autoridad dispuesta a intervenir cuando sea necesario.
Algo similar ocurre con la propuesta de espacios de bienestar. Contar con duchas, vestieres, zonas de descanso, áreas de silencio y espacios deportivos sería positivo y necesario. Pero esas mejoras no resuelven por sí mismas el maltrato, la sobrecarga, las jerarquías abusivas ni las dificultades para denunciar. La infraestructura hace parte del bienestar, pero no lo agota y ese es el énfasis que evidenciamos en los documentos.
Por ello, consideramos que la propuesta del candidato Jorge Osorio no alcanza a expresar con la misma amplitud la dimensión humana, académica, histórica y política de la Facultad. Sus herramientas pueden ser útiles, pero deben estar subordinadas a un diagnóstico integral y a una política clara de cuidado, participación y transformación de las relaciones institucionales que no están expresadas en su propuesta de manera clara.
La Facultad atraviesa un momento de tensión contenida. Hay preocupaciones acumuladas, desacuerdos y expectativas de transformación. En ese contexto, la consulta mostró que la comunidad identifica en una de las propuestas mayores garantías de continuidad, conocimiento institucional y capacidad de respuesta.
Una decisión que se aparte de manera abrupta de esa voluntad podría aumentar la incertidumbre y dificultar la legitimidad de la próxima Decanatura. Por eso pedimos al CSU que ejerza sus competencias teniendo en cuenta las consecuencias académicas, políticas y humanas de su decisión.
La estabilidad institucional exige escuchar las inconformidades, reconocer las expresiones democráticas y tomar decisiones capaces de construir confianza. Elegir a alguien que no cuente con el respaldo mayoritario de la comunidad haría más difícil conducir la Facultad en un momento que exige diálogo y cooperación.
Invitamos al Consejo Superior Universitario a valorar las propuestas desde el carácter público, la autonomía, la pluralidad, la responsabilidad social y la tradición democrática de la Universidad de Antioquia. Las decisiones del Consejo no deberían responder a intereses políticos particulares ni a cálculos de poder ajenos a la misión universitaria. La consejería no es una expresión del poder personal de quienes la ejercen, es una responsabilidad institucional que debe guardar correspondencia con los valores democráticos de la Universidad y con el deber de escuchar a la comunidad.
Por eso solicitamos que el Consejo Superior:
- Considerar expresamente el resultado de la consulta y la participación de los distintos estamentos de la Facultad.
- Comparar las propuestas por su conocimiento de la realidad institucional, su viabilidad y su capacidad de responder a las necesidades académicas, humanas, científicas y sociales de la Facultad de Medicina en este momento histórico.
- Valorar el efecto que tendría sobre la legitimidad y la estabilidad institucional una decisión que desconozca la voluntad mayoritaria expresada en la consulta.
- Poner por delante la misión pública, la autonomía y los valores democráticos de la Universidad.
- Elejir una Decanatura que escuche, rinda cuentas y asuma compromisos verificables frente al bienestar, la salud mental, las violencias basadas en género, el maltrato, la participación y la transparencia.
Con esto, la comunidad académica de la Facultad de Medicina aquí firmante, no pretende reemplazar la deliberación del Consejo Superior, ni reemplazar los resultados de la consulta. Pedimos que esta deliberación incluya la voz de quienes estudian, enseñan, investigan, trabajan y se han formado en la Facultad. Una decisión institucional es más legítima cuando escucha a quienes tendrán que vivir sus consecuencias.
Agradecemos su atención y esperamos que la sesión del 6 de octubre se desarrolle con responsabilidad, transparencia y consideración por la voluntad expresada por la comunidad académica de la Facultad de Medicina.
Atentamente,
Estudiantes de pre y posgrado, docentes de cátedra, ocasionales y vinculados, y egresados. Facultad de Medicina Universidad de Antioquia

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La causa
Medellín, 1/10/2026
Señores Consejo Superior Universitario Universidad de Antioquia
Asunto: Pronunciamiento de la comunidad académica de la Facultad de Medicina ante la elección de decano 2026–2029
Respetados integrantes del Consejo Superior Universitario (CSU):
Quienes suscribimos esta comunicación hacemos parte de la comunidad académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. Nos dirigimos a ustedes con ocasión de la sesión del próximo 6 de octubre, en la que se elegirá al decano para el periodo 2026–2029. Esta elección no es un trámite administrativo más, pues tendrá consecuencias sobre la formación de estudiantes de pregrado y posgrado, el trabajo de profesores y empleados, la investigación, los escenarios de práctica, el bienestar de la comunidad y el rumbo de una de las facultades demedicina más importantes del país.
En días recientes se realizó una consulta interna sobre las dos propuestas de decanatura, en al que participaron estudiantes de los tres programas de pregrado y de los programas de posgrado, docentes de cátedra, ocasionales y vinculados, y egresados de la Facultad. El resultado fue claro: la propuesta del Dr. Pablo Javier Patiño Grajales recibió el respaldo ampliamente mayoritario de quienes participaron, obtuvo 1.341 votos, equivalentes al 81,9 %, frente a 290 votos, equivalentes al 17,7 %, que obtuvo la propuesta del Dr. Jorge Alberto Osorio Ciro, y con un total de 44 votos en blanco. En total se registraron 1.675 votos, según los resultados oficiales publicados en el portal universitario.
Reconocemos que la elección corresponde legalmente al Consejo Superior Universitario y la consulta no pretende sustituir esa competencia ni imponer un resultado. Sí expresa, sin embargo, la opinión de quienes conocen de cerca la vida de la Facultad y serán directamente afectados por las decisiones de la próxima Decanatura. Por eso pedimos que esta manifestación mayoritaria sea considerada como un elemento central de la deliberación.
La propuesta del Dr. Patiño nos parece más cercana a las necesidades actuales de la Facultad por varias razones. Primero, no reduce los problemas de la educación médica a una reforma curricular o a la incorporación de nuevas tecnologías. Reconoce asuntos que hoy afectan directamente a la comunidad: salud mental, bienestar, condiciones de formación de estudiantes y residentes, relaciones de poder, ambientes de aprendizaje, escenarios de práctica, desigualdades territoriales y articulación entre docencia, investigación y servicio. El marco del bien común, junto con la bioética, la responsabilidad social, la educación interprofesional, la formación por competencias y capacidades y la evaluación de los aprendizajes, ofrece una manera amplia de abordar esos desafíos.
Segundo, propone una ruta gradual. Distingue entre proyectos de corto, mediano y largo plazo y reconoce que muchas decisiones dependen de recursos, acuerdos y capacidades institucionales. En una Facultad de esta complejidad, esa cautela es preferible a anunciar transformaciones simultáneas sin mostrar con claridad cómo se financiarán, quién podrá ejecutarlas y cómo se evaluarán.
Tercero, articula dimensiones que a menudo se manejan por separado: pregrado y posgrado, escenarios de práctica, investigación, extensión, ciencia y tecnología, bienestar, gestión académico-administrativa y relación con el Hospital Alma Máter. Esa mirada de conjunto es necesaria para que los cambios en un área no terminen agravando los problemas de otra.
Cuarto, permite dar continuidad a procesos ya iniciados, como la reforma académico-administrativa, la armonización curricular, la política de ciencia, tecnología e innovación y el fortalecimiento de los escenarios de práctica. Esta continuidad, sin embargo, debe estar acompañada de una evaluación crítica de lo realizado y de respuestas más firmes frente a las deudas que persisten en materia de salud mental, violencias basadas en género, maltrato en escenarios clínicos, participación y bienestar.
Reconocemos que la otra propuesta contiene elementos valiosos en gestión, modernización administrativa, indicadores y uso de tecnologías. Nuestra diferencia no es con la innovación ni con la inteligencia artificial en sí mismas, la preocupación radica en que el Centro de Inteligencia aparezca como la respuesta transversal a problemas que no son principalmente tecnológicos. Un sistema puede ordenar información, facilitar trámites o generar alertas pero no puede, por sí solo, comprender ni resolver las causas del maltrato, las relaciones abusivas de poder, la sobrecarga, el miedo a denunciar o el deterioro de los ambientes de aprendizaje. La salud mental, por ejemplo, no es un problema que pueda resolverse mediante algoritmos, requiere acompañamiento profesional, cambios en las condiciones de formación y una autoridad dispuesta a intervenir cuando sea necesario.
Algo similar ocurre con la propuesta de espacios de bienestar. Contar con duchas, vestieres, zonas de descanso, áreas de silencio y espacios deportivos sería positivo y necesario. Pero esas mejoras no resuelven por sí mismas el maltrato, la sobrecarga, las jerarquías abusivas ni las dificultades para denunciar. La infraestructura hace parte del bienestar, pero no lo agota y ese es el énfasis que evidenciamos en los documentos.
Por ello, consideramos que la propuesta del candidato Jorge Osorio no alcanza a expresar con la misma amplitud la dimensión humana, académica, histórica y política de la Facultad. Sus herramientas pueden ser útiles, pero deben estar subordinadas a un diagnóstico integral y a una política clara de cuidado, participación y transformación de las relaciones institucionales que no están expresadas en su propuesta de manera clara.
La Facultad atraviesa un momento de tensión contenida. Hay preocupaciones acumuladas, desacuerdos y expectativas de transformación. En ese contexto, la consulta mostró que la comunidad identifica en una de las propuestas mayores garantías de continuidad, conocimiento institucional y capacidad de respuesta.
Una decisión que se aparte de manera abrupta de esa voluntad podría aumentar la incertidumbre y dificultar la legitimidad de la próxima Decanatura. Por eso pedimos al CSU que ejerza sus competencias teniendo en cuenta las consecuencias académicas, políticas y humanas de su decisión.
La estabilidad institucional exige escuchar las inconformidades, reconocer las expresiones democráticas y tomar decisiones capaces de construir confianza. Elegir a alguien que no cuente con el respaldo mayoritario de la comunidad haría más difícil conducir la Facultad en un momento que exige diálogo y cooperación.
Invitamos al Consejo Superior Universitario a valorar las propuestas desde el carácter público, la autonomía, la pluralidad, la responsabilidad social y la tradición democrática de la Universidad de Antioquia. Las decisiones del Consejo no deberían responder a intereses políticos particulares ni a cálculos de poder ajenos a la misión universitaria. La consejería no es una expresión del poder personal de quienes la ejercen, es una responsabilidad institucional que debe guardar correspondencia con los valores democráticos de la Universidad y con el deber de escuchar a la comunidad.
Por eso solicitamos que el Consejo Superior:
- Considerar expresamente el resultado de la consulta y la participación de los distintos estamentos de la Facultad.
- Comparar las propuestas por su conocimiento de la realidad institucional, su viabilidad y su capacidad de responder a las necesidades académicas, humanas, científicas y sociales de la Facultad de Medicina en este momento histórico.
- Valorar el efecto que tendría sobre la legitimidad y la estabilidad institucional una decisión que desconozca la voluntad mayoritaria expresada en la consulta.
- Poner por delante la misión pública, la autonomía y los valores democráticos de la Universidad.
- Elejir una Decanatura que escuche, rinda cuentas y asuma compromisos verificables frente al bienestar, la salud mental, las violencias basadas en género, el maltrato, la participación y la transparencia.
Con esto, la comunidad académica de la Facultad de Medicina aquí firmante, no pretende reemplazar la deliberación del Consejo Superior, ni reemplazar los resultados de la consulta. Pedimos que esta deliberación incluya la voz de quienes estudian, enseñan, investigan, trabajan y se han formado en la Facultad. Una decisión institucional es más legítima cuando escucha a quienes tendrán que vivir sus consecuencias.
Agradecemos su atención y esperamos que la sesión del 6 de octubre se desarrolle con responsabilidad, transparencia y consideración por la voluntad expresada por la comunidad académica de la Facultad de Medicina.
Atentamente,
Estudiantes de pre y posgrado, docentes de cátedra, ocasionales y vinculados, y egresados. Facultad de Medicina Universidad de Antioquia

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Petición creada en 1 de octubre de 2026