Petición cerrada
Dirigida a CARABANCHEL, Ayer, Hoy....SIEMPRE

La Quinta de Vista Alegre debe ser catalogada como Bien de Interés Cultural

LA QUINTA DE VISTA ALEGRE:
Situada en el barrio de Puerta Bonita del Distrito de Carabanchel, con entrada principal en la calle General Ricardos nº 177-179, constituye un Bien del Patrimonio Cultural madrileño de indudable valor histórico y artístico.
Catalogada como Jardín Histórico en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997, consideramos que la Quinta de Vista Alegre debería ser catalogada como Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid en la categoría de Conjunto Histórico.
La Quinta tiene una superficie de 450.000 m², algo menos que la mitad del Retiro, siendo en su mayor parte propiedad de la Comunidad de Madrid. Es el cuarto en tamaño de los Jardines Históricos, por detrás de la Casa de Campo, el Parque del Retiro y el Parque del Oeste…
A finales del siglo XVIII comenzaron a surgir gradualmente en Carabanchel residencias estivales en forma de posesiones, casas-jardín o palacetes, erigidas por nobles o burgueses que seguían la tradición ya famosa del buen aire y del excelente agua de la zona, con la ventaja adicional de estar en un lugar con vistas privilegiadas sobre la Corte y comunicada con ella a través del camino de Alcorcón (actual calle General Ricardos).
La casa de Campo, El Retiro, la Quinta de la Fuente del Berro, El Capricho o Jardín Botánico, Hace tiempo fueron declarados Bien de interés Cultural. Sin embargo y sorprendentemente La Quinta de Vista Alegre, antiguo Sitio Real, es el único Jardín Histórico que no goza de tal declaración por otra parte se trata de un lugar casi desconocido por la mayoría de Madrileños y merece la pena descubrir..
Ya nada queda de las villas de Ceriola, del Marqués de Mortara, de la Finca de “Buenos Aires”, de la de “Las Delicias Cubanas”, de la de González Bravo, de la de D. Jaime Girona,… y así hasta cerca de la treintena de fincas y casas jardín donde los burgueses madrileños mataban sus ocios veraniegos. Otros casos flagrantes son los de la “Quinta del Sordo”, que perteneció a Goya, y la vergonzosa desaparición de la Finca de los Montijo.
La Quinta de Vista Alegre es la única que mantiene intactos sus límites. Al haber sido posesión de la Reina María Cristina de Borbón se conserva mucha documentación en el Archivo General de Palacio que nos permite comprender y valorar como eran las Quintas decimonónicas de Carabanchel y ésta en particular.
La Reina María Cristina compró en 1832 la finca propiedad del coronel Pablo Cabrero, (entre el Camino de Madrid y el Camino de la Venta de Prado longo) dónde existía un establecimiento público de recreo. Ente 1832 y 1836 compró las parcelas colindantes hasta un total de 52 parcelas. María Cristina construyó, sobre el primitivo establecimiento público, un palacio, conocido después como Palacio Viejo, de María Cristina o de invierno. Prueba del afecto de la Soberana por Vista Alegre es que durante su exilio en París a partir de 1840 se hizo llamar Marquesa de Vista Alegre. En 1846 donó la Quinta a sus hijas la Reina Isabel II y la Infanta Luisa Fernanda.
El Marqués de Salamanca la compró en 1858 a los Duques de Montpensier, y tras su muerte la finca fue vendida por sus herederos al Estado en 1883 con la condición de que se destinara a instituciones de beneficencia. El Marqués de Salamanca revitalizó la finca rehabilitando los edificios existentes y encargando a Narciso Pascual y Colomer la rehabilitación del Palacio Nuevo, también llamado del Marqués de Salamanca o de verano, que se había empezado a construir en tiempos de María Cristina.
Los jardines próximos a los palacios eran “de recreo”, mientras que según se descendía hacia el sur y el este adquirían un carácter productivo, con frutales, viñedos, olivos, cereales. No dejaban sin embargo de tener la unidad que le confería la cerca, y todo el jardín, considerado en su conjunto como paisajista, estaba surcado de caminos y canales de agua. Abundaban las construcciones tanto utilitarias (vaquería, cuadras, casas de empleados) como los caprichos o “folies” (el castillo viejo, la codornicera, la faisanera, etc.) Cinco norias extraían el agua del subsuelo para riego y consumo.
Había estufas e invernaderos de distinto tipo y gran cantidad de animales domésticos y exóticos. Pero sin duda el elemento más representativo del jardín era la ría navegable, que en un extremo tenía la fortaleza, la isla o baluarte en forma de estrella, el embarcadero y el dique y en el otro la montaña artificial. Un tramo de la ría ha sido recientemente reconstruido en el recinto del Palacio Viejo. Narciso Pascual y Colomer dejó un bellísimo testimonio del jardín y sus construcciones en los planos que levantó en 1845 para uno de los inventarios, que se conservan en el Archivo General de Palacio.
Comenzó la instalación de instituciones benéficas en 1887 cuando se creó por Real Decreto el Asilo de Inválidos que se inauguró dos años después en el Antiguo Palacio del Marqués de Salamanca. La finca comenzó progresivamente a dividirse hasta llegar a la situación actual: trece recintos de los cuales dos no pertenecen a la Comunidad de Madrid, presididos por los siguientes edificios e instituciones que se construyeron en el siguiente orden cronológico:
El Palacio Viejo, cuyo edificio principal fue restaurado a finales de los años 90 y hoy es sede del Centro Regional de Información y Formación del Profesorado. Tiene protección Nivel I-Integral según el Plan General, y los jardines que le rodean nivel protección I.
El Palacio Nuevo, que tiene protección Nivel I-singular y sus jardines, con nivel protección I. Es la sede del Centro de Educación Especial María Soriano. En el PAU de Carabanchel se está terminando de construir un edifico al que se trasladarán sus dependencias, sin que conozca el destino futuro de este Palacio patrimonio de la historia de Madrid.
La Residencia de Estudiantes San Fernando, dependiente del Patronato de Huérfanos del Ejército del Tierra situado en el ángulo noreste de la finca, y el Centro de Formación de la Dirección General de Policía, que tiene protección estructural y entrada desde la plaza de Carabanchel. Son los dos recintos que no pertenecen a la Comunidad de Madrid.
El Instituto de Enseñanza Secundaria Puerta Bonita, situado en el ángulo SO de la Quinta, que se comenzó a construir en 1.929 como Reformatorio del Sagrado Corazón. Se trata de un magnífico edificio con protección estructural.
Los edificios del oeste y sur de la Quinta, construidos por la Dirección General de Regiones devastadas entre 1.944 y 1.948: el edificio de “Los Lujanes”, cedido a Caja Madrid para su gestión como Centro Integrado de Enseñanza Musical; la Residencia de mayores “Gran Residencia”; la Residencia de menores “Las Acacias”; el Centro de Formación Ocupacional “Fray Bernardino Álvarez” y la Residencia de mayores “Carabanchel”. Presentan una uniformidad de estilo, tenían bellos patios ajardinados y hoy en día son edificios con protección estructural y ejemplos representativos de la arquitectura de una determinada etapa histórica. También en la primera mitad el siglo XX intervino en la Quinta el paisajista y pintor sevillano Xavier Winthuyssen con el diseño y la ejecución de bellos jardines andalucistas cuyas trazas se conservan sólo parcialmente
El Centro de Formación Profesional “Carabanchel Bajo”, situado en el centro de la Quinta, la Residencia de mayores “Vista Alegre” y los centros de reinserción del menor “El Madroño” y “Renazco”. Construidos sin plan prefijado a partir de los años setenta no ha aportado a la Quinta más que arquitectura de nulo interés, fragmentación, incoherencia en las circulaciones y destrucción de los trazados originales del jardín. Los jardines han quedado desde entonces fragmentados y sin coherencia interna. No existe modo de gestión y mantenimiento unitario, y hay zonas que se encuentran en estado de conservación lamentable.
A partir de los últimos decenios del siglo XX se han comenzado a gestar “planes” tanto por iniciativa de la Comunidad como del Ayuntamiento de Madrid.
En mayor o menor medida, contemplaban la Quinta como “residuo” de espacio libre dentro de la ciudad susceptible de seguir siendo ocupado con nuevos edificios o equipamientos y su “inserción” en la ciudad mediante la demolición de la cerca. Cabe preguntarse por qué este trato a la Quinta de Vista Alegre, cuando planes similares serían impensables para cualquier otro jardín histórico (La Casa de Campo, el Retiro, la Quinta de la Fuente del Berro, El Capricho o el Jardín Botánico, hace tiempo fueron declarados Bien de Interés Cultural). Como ejemplo mencionar el proyecto de la Consejería de Medio Ambiente de 1995 para proyectar un “parque” ajeno a los datos históricos con amplias zonas de aparcamiento en el centro de la Quinta. Afortunadamente para los madrileños ninguno de esos proyectos y planes comenzó a ejecutarse: la Quinta no merece cualquier destino irreflexivo.
En cualquier caso lo importante de Vista Alegre es su valor de conjunto integrado tanto por edificios representativos de la historia de Madrid en los siglos XIX y XX como por sus Jardines de los que es posible recuperar su trazado y su valor histórico con independencia de su estado de conservación, siendo necesaria para su protección la declaración de Bien de Interés Cultural como conjunto Histórico, aprobada su ley 10/1998, de 9 de julio declarado Patrimonio Histórico de Madrid..

De artedemadrid.wordpress.

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