

Hola,
Han sido meses intensos. Duros, sí, pero también llenos de alegría y de descubrimientos, a pesar de todo lo ocurrido. En el camino me he encontrado con personas profundamente humanas, y eso no tiene precio. Gracias, de corazón, a cada unx de vosotrxs por haber firmado y acompañado esta petición.
Aviso: cruzo límites, derribo muros y, en este punto, todo eso me da un poco igual. Una parte de mí se ha rendido por completo; la otra disfruta, con una lucidez nueva, de cada instante de la vida.
Os cuento qué ha pasado. Me han concedido el grado II de dependencia, y el 26 de febrero tengo la valoración de discapacidad. Por desgracia, nada de esto habría sido posible sin iniciar un proceso que quizá a algunas personas os parezca fuera de lugar, pero que para mí ha sido una decisión profundamente difícil, delicada y muy meditada.
En noviembre de 2025 solicité la eutanasia, siendo plenamente consciente de todo lo que conlleva. Desde aquí quiero dar las gracias a todas las personas que me habéis acompañado en una decisión tan radical y tan dolorosa. Y, especialmente, gracias a mi médica de cabecera, que movió todo lo que estaba en su mano y consiguió que se activara lo que parecía inamovible.
Ahora mismo me estoy dando margen, tiempo y espacio para ver si existe una solución. Pero tengo claro algo: nadie debería llegar hasta aquí para que el sistema responda. Algo falla, y hay que cambiarlo. No sé todavía cómo, pero mientras siga en esta tierra, lo seguiré intentando.
Sé que es duro leer esto. Lo es también vivirlo. Pero esta es la cruda realidad.
Gracias, una vez más, por cada firma, por cada gesto y por cada mirada que no aparta los ojos.
Yo sigo encontrando fuerza en mi vulnerabilidad, incluso en medio de esta solicitud.