Cannabis, milpa y biodiversidad: investigar para conservar

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La causa

Por una política que permita estudiar el cannabis como parte de la biodiversidad agrícola de México

México tiene una historia agrícola construida sobre la diversidad.

La milpa no es únicamente una forma de sembrar maíz. Es un sistema vivo en el que conviven cultivos, plantas espontáneas, microorganismos, suelo, agua, conocimientos y prácticas transmitidas durante generaciones. La propia CONABIO reconoce a la milpa como un espacio dinámico de recursos genéticos y señala que su conservación mantiene no solamente especies y variedades, sino también conocimientos y procesos de diversificación.

Los campesinos no solamente producen alimentos: también han sido, durante generaciones, seleccionadores, experimentadores y custodios de semillas.

México conserva una extraordinaria diversidad de maíces, frijoles, calabazas, chiles y otras especies gracias precisamente a esos procesos de selección, adaptación e intercambio.

Por eso consideramos necesario abrir una conversación diferente sobre el cannabis.

No hablamos solamente de consumo.

Hablamos de una planta.

Hablamos de genética vegetal.

Hablamos de biodiversidad.

Hablamos de investigación.

Hablamos de trazabilidad.

Hablamos de la posibilidad de conservar y estudiar variedades vegetales antes de que desaparezcan.

El caso de Casa Quetzal Cannabis Seeds

Casa Quetzal Cannabis Seeds S.A.S. de C.V. (CQCS) ha desarrollado una propuesta de investigación que busca estudiar el cannabis desde una perspectiva de producción primaria, genética vegetal, trazabilidad y conservación de variedades.

El proyecto se encuentra relacionado con el Protocolo de Investigación identificado como EXP. 354/2022-VI-B.

La experiencia de CQCS ha mostrado una dificultad que merece ser discutida públicamente: cuando una actividad tiene componentes de investigación agrícola, conservación genética y producción no psicoactiva, el marco regulatorio puede resultar difícil de transitar, especialmente cuando distintas autoridades intervienen desde competencias sanitarias, agrícolas y administrativas.

Actualmente existen disposiciones y propuestas legislativas que reconocen la necesidad de establecer sistemas de autorización, control y trazabilidad para actividades científicas, médicas, industriales y productivas relacionadas con cannabis y cáñamo.

La pregunta que planteamos es sencilla:

¿Podemos construir un modelo mexicano que permita investigar esta planta sin reducir toda discusión sobre ella al consumo recreativo?

Cannabis y milpa: una oportunidad de investigación

No proponemos afirmar que el cannabis sea históricamente un componente de la milpa mesoamericana.

Proponemos algo distinto:

estudiar si determinadas variedades de Cannabis spp. pueden incorporarse experimentalmente a sistemas agrícolas de diversidad, bajo condiciones controladas, trazabilidad genética y criterios científicos de conservación.

La milpa ha demostrado que la diversidad agrícola puede funcionar como una estrategia de adaptación.

Cada región desarrolla combinaciones diferentes de cultivos de acuerdo con su suelo, clima, disponibilidad de especies, conocimientos y necesidades. No existe una única milpa: existen muchas milpas.

Ese mismo principio puede servir para pensar en el futuro.

¿Qué variedades de cannabis están adaptadas a determinados ambientes?

¿Qué características genéticas podrían perderse?

¿Qué variedades podrían tener interés agrícola, industrial o científico?

¿Qué conocimientos pueden generarse mediante su cultivo experimental?

¿Qué mecanismos permitirían conservar esa diversidad sin fomentar el mercado ilícito?

Estas preguntas no se responden prohibiendo la investigación.

Se responden investigando.

¿Qué solicitamos?

Solicitamos a las autoridades competentes:

1. Que se garantice una respuesta administrativa clara, fundada y verificable respecto de los proyectos de investigación relacionados con cannabis que hayan sido presentados formalmente ante las autoridades correspondientes.

 

2. Que se establezcan mecanismos transparentes para la investigación de Cannabis spp., diferenciando científicamente entre investigación, conservación genética, producción agrícola, usos industriales, usos medicinales y consumo adulto.

 

3. Que se considere la conservación de variedades vegetales y la biodiversidad como objetivos legítimos de las políticas públicas relacionadas con cannabis.

 

4. Que se facilite la participación de productores, investigadores, organizaciones, campesinos y proyectos independientes en el desarrollo de modelos experimentales de conservación y producción controlada.

 

5. Que se desarrollen mecanismos de trazabilidad que permitan conocer el origen, identidad genética, manejo, transformación y destino de las variedades estudiadas.

 

6. Que cualquier modelo experimental se encuentre sujeto a controles sanitarios, ambientales y de seguridad adecuados, evitando que la apertura a la investigación signifique ausencia de regulación.

 

7. Que se promueva un diálogo interdisciplinario entre las autoridades sanitarias, agrícolas, ambientales, científicas y las comunidades que conservan la agrobiodiversidad.

 

No pedimos ausencia de regulación. Pedimos regulación que permita investigar.

El objetivo de esta petición no es promover el consumo de cannabis.

Tampoco pretende sustituir las facultades de las autoridades ni anticipar el resultado de ningún procedimiento administrativo o judicial.

Lo que buscamos es algo más básico:

que una planta pueda ser estudiada como planta.

Que su diversidad genética pueda ser investigada.

Que puedan desarrollarse mecanismos para conservarla.

Que los proyectos científicos puedan recibir respuestas claras.

Y que México pueda decidir, con evidencia, qué hacer con sus recursos genéticos en lugar de descubrir demasiado tarde que alguna parte de esa diversidad ya se perdió.

La conservación in situ funciona precisamente porque las plantas continúan formando parte de los sistemas donde evolucionan y son seleccionadas. CONABIO señala que conservar la diversidad dentro de las parcelas permite mantener también el proceso evolutivo que genera esa diversidad.

La historia de la milpa demuestra que conservar no significa necesariamente congelar.

Conservar también puede significar observar, seleccionar, experimentar, documentar y transmitir.

Una oportunidad para México

México ya cuenta con instrumentos para reconocer y registrar la diversidad de variedades vegetales. El Catálogo Nacional de Variedades Vegetales integra variedades nativas, mejoradas y de uso común, mientras que el SNICS mantiene bases públicas de variedades registradas.

El siguiente paso puede ser construir puentes entre esos instrumentos y una política científica moderna para Cannabis spp.

Una política que permita conocer antes de decidir.

Investigar antes de prohibir.

Conservar antes de perder.

Y regular sin impedir que el conocimiento avance.

Por eso invitamos a investigadores, campesinos, productores, estudiantes, organizaciones civiles y ciudadanos interesados en la biodiversidad mexicana a respaldar esta petición.

No estamos pidiendo que se le dé un cheque en blanco al cannabis.

Estamos pidiendo que México tenga la posibilidad de estudiarlo.

Porque una sociedad que conoce su biodiversidad tiene más herramientas para decidir qué conservar, qué cultivar y qué futuro construir.

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