
Yo no me imaginé estar algún día en la Casa de Nariño, creo que siempre he sido un colombiano más de los que simplemente pasa y si mira detrás de las rejillas, se queda viendo los soldados quietos de la entrada y pensando en que estarán pensando... Si tienen los pies planos como uno, o estarán con ganas de ir al baño... Hoy sentí algo diferente al ambiente que se respira en el Congreso, donde a veces se torna todo tenso… me sentí tranquilo, y contento de ver a mi hija subir las escaleras de esas puertas que siempre se ven impenetrables. Después de participar en esta promulgación de la ley 1968 de 2019, (Ley Ana Cecilia Niño) fuimos a la iglesia que queda frente a la casa de Nariño para pedir bendición y gracias por todos lo que hicieron posible esta realidad, abracé a mi hija y le dije que por favor recordara este momento, que no permitiera que nadie le dijera que algo es imposible, que no se rinda nunca ante nada, ante nadie...
Agradezco la invitación y el homenaje Presidencial, esperamos que el compromiso del gobierno se haga realidad. Hay mucho trabajo por hacer.
Quiero contar esta historia de la lucha por una Colombia Sin Asbesto en un libro, llegar a muchas ciudades y personas, para quienes quieran apoyarlo pueden ingresar a este enlace y formar parte de este proyecto además llevarse unas buenas recompensas ;) : https://vaki.co/vaki/1562356625927
Sé que puedo decir esto en nombre de Ana y en el mío propio:
Enviamos un fuerte abrazo de pulmón lleno de alegría, cariño y agradecimiento para todos los colombianos que apoyaron este sueño que salva vidas y que hoy se hace real.
Daniel Pineda González
fundacionacn@gmail.com