
Estimado Presidente
Me atrevo escribirle esta carta, por mi hijo, y también por los casos de los hijos e hijas de muchos padres y madres, que he conocido en este corto caminar en la lucha por la tuición compartida.
Quisiera contarle un poco la realidad de estos niños. Tuve la enorme suerte de crecer rodeado del amor de mí madre y mí padre, y todos deberían poder tener esa suerte. No debe haber nada peor que crecer en un mundo que a veces es bastante hostil y no tener un padre y una madre que sean un refugio.
En mi caso, perdí a mi padre a lo 12 años de edad, por una muerte repentina, y esto generó una fuerte sensación de tristeza que me ha marcado toda la vida y no me gustaría que ningún niño pasara por esa experiencia tan dura, pero uno con el tiempo entiende que la muerte es parte de la vida, y empieza a entender que en estos casos no se puede hacer nada.
Sin embargo, hay miles de niños y niñas que debido a la separación de sus progenitores pasan por esta misma sensación, son despojados de alguna u otra manera de una parte de su identidad, de su padre o de su madre.
Actualmente en Chile hay una posibilidad de acordar una tuición compartida, pero en la práctica, en muy pocos casos puede acordarse esta figura luego de una separación, que en general es conflictiva.
Por tal motivo, los hijos pasan a ser parte de la separación, vistos como un trofeo de guerra lamentablemente, sin querer ellos dejar de ver a alguno de sus progenitores.
Es por eso que muchos luchamos por una ley de tuición compartida preferente, que permita a los niños, niñas y adolescentes mantener el contacto con ambos padres, aunque sus progenitores decidan separarse
He visto la cercanía que ha mostrado en especial con los niños, y quisiera pedirle en nombre de todos estos niños impedidos de relacionarse con alguno de sus progenitores, el poder considerar el enviar un proyecto de ley que establezca una tuición compartida preferente y así evitar la realidad de hijos huérfanos de padres vivos
Muchas gracias desde ya por su atención