Prohibición de uso de pirotecnia sonora

El problema

La manipulación y uso de la pirotecnia acarrea cada año que muchas personas, incluidos niños, tengan que ser atendidas de emergencia en los hospitales por mutilaciones, fracturas y luxaciones, heridas, lesiones oculares con perforación y penetración de cuerpos extraños, hipoacusia por perforación del tímpano y quemaduras de diversa consideración.

Los bebés, los ancianos y las personas convalecientes soportan con incomodidad y malestar el ruido ensordecedor y la contaminación acústica provocada por estos artefactos. También personas con capacidades diferentes e hipersensitividad sensorial, como es el caso de las personas autistas, sufren las consecuencias de la molesta pirotecnia. Miedo, estrés, palpitaciones, taquicardia, infartos, afectación del sistema inmunitario y, en caso de enfermedad, empeoramiento de la salud del paciente.

Pero tal vez quienes más lo padecen son los animales, al ser su oído mucho más sensible al ruido que el nuestro. Lo que para ti es motivo de celebración, para ellos es un infierno. Cada año durante las fiestas, muchos son los animales que desaparecen de sus hogares asustados por el estruendo y el pánico, tratando de escapar de éste. Algunos se pierden, otros son atropellados o mueren en la carretera.

Los estallidos de pólvora afectan al sistema nervioso de los animales. En cada animal el efecto de la pirotecnia es diferente. Esta puede provocarles dolor de oídos, taquicardia, temblores, náuseas, aturdimiento, problemas cardíacos, y miedo. Los perros pueden llegar a escapar, porque no entienden de dónde proviene el extraño sonido. Las aves reaccionan frente a los estruendos con taquicardia; los gatos suelen correr en busca de los explosivos por curiosidad, y pueden llegar a ingerirlos o lesionarse.

Los explosivos que se utilizan para celebrar suelen sobrepasar los 85 decibelios que soportan los oídos de los perros. Y en algunos casos llegan a los 120 decibelios, lo que puede provocarles un aturdimiento grave.

Además, la pirotecnia puede liberar aluminio y otras partículas que dañan el suelo, el aire y el agua. Los colores brillantes de los fuegos artificiales se consiguen con una gran cantidad de químicos tóxicos que dejan humo, y generan residuos tóxicos para el medio ambiente. Lo ideal sería su total prohibición. 

Las normativas en cuanto a su etiquetado y empleo no siempre se respetan: la venta en lugares establecidos, la manipulación según su nivel de peligrosidad y edad del consumidor, su uso en zonas estrictamente delimitadas, mantener la distancia de seguridad con uno mismo y con los demás…Incluso se distribuyen libremente por Internet. En épocas navideñas sufrimos durante un mes entero, a cualquier hora y cualquier día. Y no solo en época navideña. No hay normativa que regule esto. Es un sinvivir para muchas familias y dueños de mascotas, sin hablar de todos esos animales silvestres, que también la sufren. Incluso tenemos que sufrir que nos tiren petardos dentro de casa para “hacer la gracia”. 

Lo que para algunos es tan divertido, a otros nos origina graves problemas. Y las autoridades deben ser conscientes de esta problemática. 

Si prohibirla es tan difícil, por lo menos, prohiban la pirotecnia sonora. Esa que tanto daño nos hace.

Debemos avanzar, tal y como ya han hecho en varias ciudades europeas, siendo pionera, la ciudad  Collecchiode (Italia), las autoridades adoptaron una normativa que establece que los fuegos artificiales ruidosos deben cambiarse por otros sin sonido. De esta forma, sus habitantes pueden disfrutar de todo el esplendor de los fuegos de artificio sin dañar a otras personas ni a los animales con los estruendos. Muchas otras ciudades han seguido sus pasos. Por qué San Bartolomé de Tirajana no?   Y digo San Bartolomé de Tirajana  porque es donde vivo, pero es aplicable a todos los Municipios. 

Por una mejor convivencia y respeto! 

 

 

 

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El problema

La manipulación y uso de la pirotecnia acarrea cada año que muchas personas, incluidos niños, tengan que ser atendidas de emergencia en los hospitales por mutilaciones, fracturas y luxaciones, heridas, lesiones oculares con perforación y penetración de cuerpos extraños, hipoacusia por perforación del tímpano y quemaduras de diversa consideración.

Los bebés, los ancianos y las personas convalecientes soportan con incomodidad y malestar el ruido ensordecedor y la contaminación acústica provocada por estos artefactos. También personas con capacidades diferentes e hipersensitividad sensorial, como es el caso de las personas autistas, sufren las consecuencias de la molesta pirotecnia. Miedo, estrés, palpitaciones, taquicardia, infartos, afectación del sistema inmunitario y, en caso de enfermedad, empeoramiento de la salud del paciente.

Pero tal vez quienes más lo padecen son los animales, al ser su oído mucho más sensible al ruido que el nuestro. Lo que para ti es motivo de celebración, para ellos es un infierno. Cada año durante las fiestas, muchos son los animales que desaparecen de sus hogares asustados por el estruendo y el pánico, tratando de escapar de éste. Algunos se pierden, otros son atropellados o mueren en la carretera.

Los estallidos de pólvora afectan al sistema nervioso de los animales. En cada animal el efecto de la pirotecnia es diferente. Esta puede provocarles dolor de oídos, taquicardia, temblores, náuseas, aturdimiento, problemas cardíacos, y miedo. Los perros pueden llegar a escapar, porque no entienden de dónde proviene el extraño sonido. Las aves reaccionan frente a los estruendos con taquicardia; los gatos suelen correr en busca de los explosivos por curiosidad, y pueden llegar a ingerirlos o lesionarse.

Los explosivos que se utilizan para celebrar suelen sobrepasar los 85 decibelios que soportan los oídos de los perros. Y en algunos casos llegan a los 120 decibelios, lo que puede provocarles un aturdimiento grave.

Además, la pirotecnia puede liberar aluminio y otras partículas que dañan el suelo, el aire y el agua. Los colores brillantes de los fuegos artificiales se consiguen con una gran cantidad de químicos tóxicos que dejan humo, y generan residuos tóxicos para el medio ambiente. Lo ideal sería su total prohibición. 

Las normativas en cuanto a su etiquetado y empleo no siempre se respetan: la venta en lugares establecidos, la manipulación según su nivel de peligrosidad y edad del consumidor, su uso en zonas estrictamente delimitadas, mantener la distancia de seguridad con uno mismo y con los demás…Incluso se distribuyen libremente por Internet. En épocas navideñas sufrimos durante un mes entero, a cualquier hora y cualquier día. Y no solo en época navideña. No hay normativa que regule esto. Es un sinvivir para muchas familias y dueños de mascotas, sin hablar de todos esos animales silvestres, que también la sufren. Incluso tenemos que sufrir que nos tiren petardos dentro de casa para “hacer la gracia”. 

Lo que para algunos es tan divertido, a otros nos origina graves problemas. Y las autoridades deben ser conscientes de esta problemática. 

Si prohibirla es tan difícil, por lo menos, prohiban la pirotecnia sonora. Esa que tanto daño nos hace.

Debemos avanzar, tal y como ya han hecho en varias ciudades europeas, siendo pionera, la ciudad  Collecchiode (Italia), las autoridades adoptaron una normativa que establece que los fuegos artificiales ruidosos deben cambiarse por otros sin sonido. De esta forma, sus habitantes pueden disfrutar de todo el esplendor de los fuegos de artificio sin dañar a otras personas ni a los animales con los estruendos. Muchas otras ciudades han seguido sus pasos. Por qué San Bartolomé de Tirajana no?   Y digo San Bartolomé de Tirajana  porque es donde vivo, pero es aplicable a todos los Municipios. 

Por una mejor convivencia y respeto! 

 

 

 

Los destinatarios de la petición

Ayuntamiento San Bartolome de Tirajana
Ayuntamiento San Bartolome de Tirajana
Ilustre Alcalde Marco Aurelio Pérez

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Petición creada en 11 de diciembre de 2018