Update petisiSalvemos a las palomas también en Zaragoza
El odio no salva a nadie. Las palomas nos necesitan también.

Moringa NosoyplagaSpanyol

21 Des 2017
Las palomas en nuestras vidas
El odio hacia las palomas comenzó en el siglo XX. Antes, habían sido queridas durante 9,900 años. También habían sido utilizadas, es cierto.
Las palomas son voladoras rapidísimas y fueron las mensajeras que hicieron llegar noticias sobre los primeros Juegos Olímipicos en el mundo entonces conocido.
Las palomas son fuertes, capaces de criar en pésimas condiciones. Ellas quieren vivir y siempre lo han querido. Vivir a pesar de los humanos.
Las palomas viven con nosotros en las ciudades porque nosotros las trajimos aquí. ¿No tenemos la responsabilidad de cuidarlas ahora? Hoy sus deposiciones son demasiadas aquí y allá y a veces ocasionan molestias en algunos edificios, pero ellas no saben que ya no son nuestras amigas, simplemente viven donde las hicimos vivir.
El capítulo que Darwin escribió sobre las palomas en El Origen de las Especies fue tan apreciado que los editores quisieron que escribiera todo un volumen sobre ellas.
Durante miles de años, amamos a las palomas. Incluso los excrementos de nuestras amigas voladoras eran muy apreciados.
Las palomas son cariñosas, reconocen a quien las quiere y a quien las incomoda. Las palomas que viven en una casa con humanos
son muy dulces y les encanta recibir a su familia.
Las palomas son limpias. ¿Acaso se puede acusar a una persona sin hogar de andar poco aseada? Ellas también se lavarían más a menudo y no solamente en charcos si hubiera más fuentes y menos cloro. Estarían más sanas si hubiera más semillas y menos comida basura en las papeleras, chicles y restos de cualquier tentempié en el suelo. Sus patitas no estarían en tan mal estado si la calle no estuviera llena de pinchos, hilos, colillas, pedazos de cristal...
Las palomas siguen siendo el símbolo de la paz. ¿Cómo puede tratarse tan mal a un animal con ese papel? Mejor sería cambiar el símbolo.
Hay palomas de primera y otras de segunda y hasta de tercera clase. Unas son compradas y vendidas por su supuesto valor estético, por ejemplo. Otras no merecen más que acabar gaseadas en Co2 o envenenadas o hacinadas en jaulas mortales.
Repensemos nuestra relación con los animales que comparten su vida con nosotros en las ciudades.
Apoyemos los métodos éticos de control poblacional de aves urbanas, en este caso, las palomas. No nos dejemos llevar por el odio y las informaciones interesadas. Querer es querer a todos.
#Nosoyplaga
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