Petition updateAsegurar transparencia en el proyecto Metrocable Zacamil

Mas alla de un metrocable. Es sobre el futuro ambiental del AMSS: Voto ambiental 2027 #ElSalvador

Ana CisnerosSan Salvador, El Salvador
Aug 2, 2026

Mas alla de un metrocable. Es sobre el futuro ambiental del AMSS: Voto ambiental 2027 #ElSalvador

El debate ya no es únicamente sobre un aerocable que nos quita la paz y llena las zonas donde vivimos de ruido y basura.   Es sobre el futuro ambiental del Área Metropolitana de San Salvador.  Cuando iniciamos esta petición, solicitamos algo sencillo y razonable: transparencia.

No pedimos detener el desarrollo.

No nos oponemos a la movilidad sostenible.

No rechazamos la innovación en el transporte público.

Lo que solicitamos es que toda obra pública de esta magnitud sea planificada y ejecutada con información abierta, estudios ambientales accesibles y una participación ciudadana real.

Hoy, esa solicitud cobra aún mayor relevancia.

El proyecto Metrocable Zacamil ya no puede analizarse de forma aislada. Forma parte de una visión más amplia de transformación del Área Metropolitana de San Salvador, donde se han anunciado varias líneas de metrocable y otras grandes intervenciones urbanas que modificarán profundamente el territorio durante las próximas décadas.

La movilidad urbana sostenible representa un objetivo importante para cualquier ciudad moderna. Sin embargo, la sostenibilidad no depende únicamente del tipo de transporte utilizado.

También depende de cómo se protege el territorio donde ese transporte será construido.

Una pregunta que sigue sin respuesta
La ciudadanía continúa preguntando:

¿Cuál será el impacto ambiental acumulativo de todas estas intervenciones metropolitanas?

No hablamos únicamente del primer metrocable.

Hablamos de una red proyectada que atravesará distintos sectores del Área Metropolitana de San Salvador.

Cada nueva línea implica:

construcción de estaciones;
instalación de torres;
apertura de accesos;
modificación del paisaje;
posible remoción de árboles;
intervención sobre laderas y suelos;
afectación potencial de corredores biológicos;
presión adicional sobre zonas de recarga hídrica.
Estas transformaciones deben evaluarse de manera integral y no únicamente proyecto por proyecto.

Las Áreas Naturales Protegidas y los bosques urbanos también forman parte de la ciudad
El Área Metropolitana de San Salvador todavía conserva espacios naturales fundamentales para la calidad de vida de millones de personas.

Bosques urbanos.

Áreas Naturales Protegidas.

Zonas de recarga hídrica.

Corredores biológicos.

Estos ecosistemas cumplen funciones que ninguna infraestructura puede reemplazar:

infiltran agua hacia los acuíferos;
reducen el riesgo de inundaciones;
regulan la temperatura urbana;
almacenan carbono;
sostienen la biodiversidad;
disminuyen los efectos del cambio climático.
Su conservación debe ser un componente esencial de cualquier planificación metropolitana.

La fauna también merece ser considerada
Cada intervención sobre el territorio tiene consecuencias sobre la vida silvestre.

Las aves cambian sus rutas.

Los mamíferos pierden refugios.

Los reptiles y anfibios desaparecen de áreas intervenidas.

Los polinizadores encuentran menos hábitats.

La ciudadanía continúa preguntando:

¿Existen planes públicos para el rescate y manejo de fauna?
¿Cómo se monitoreará el desplazamiento de especies?
¿Qué medidas compensatorias serán implementadas?
¿Cómo se protegerán los corredores ecológicos?
Hasta ahora, estas preguntas no han recibido respuestas públicas suficientemente claras.

Transparencia no significa obstaculizar el desarrollo
Solicitar información nunca debería interpretarse como oposición.

Al contrario.

La transparencia fortalece la confianza pública.

Los estudios ambientales permiten mejorar los proyectos.

La participación ciudadana identifica riesgos que pueden prevenirse.

Las decisiones informadas producen mejores ciudades.

Por eso seguimos preguntando:

¿Dónde están los estudios completos?
¿Dónde están las evaluaciones ambientales?
¿Dónde están los análisis de impactos acumulativos?
¿Cómo fueron seleccionados los corredores?
¿Qué alternativas fueron evaluadas?
¿Cómo participará la ciudadanía durante todas las etapas del proyecto?

Un país que ya tomó decisiones históricas
El Salvador ha demostrado que puede liderar importantes avances ambientales.

En 2017 prohibió la minería metálica.

En 2019 la Asamblea Legislativa reconoció a los bosques como Entidades Vivientes, destacando su papel esencial para la biodiversidad, el agua y el bienestar de la población.

En 2022 aprobó la Ley Especial de Protección y Bienestar Animal, fortaleciendo la protección de los animales y reconociendo la importancia de su bienestar.

Estos avances reflejan un principio fundamental:

La vida debe ocupar un lugar central en las políticas públicas.

Precisamente por ello, resulta indispensable que los proyectos de infraestructura sean coherentes con ese mismo compromiso.

Si los bosques son entidades vivientes, no pueden ser considerados únicamente como espacios disponibles para intervenir.

Si el país reconoce la importancia de la biodiversidad, entonces también debe garantizar información pública suficiente sobre los impactos que las obras producirán sobre ella.

Una invitación a construir mejores ciudades
No estamos discutiendo únicamente un sistema de transporte.

Estamos definiendo cómo serán nuestras ciudades durante las próximas generaciones.

Una ciudad verdaderamente sostenible necesita:

movilidad eficiente;
planificación territorial;
protección de las áreas naturales;
seguridad hídrica;
biodiversidad;
infraestructura resiliente;
transparencia;
participación ciudadana.
Estos objetivos no son incompatibles.

Se fortalecen mutuamente.

2027: El voto ambiental también se construye con información
Las próximas elecciones representan una oportunidad para colocar el medio ambiente en el centro del debate nacional.

Invitamos a toda la ciudadanía a preguntar a cada candidatura:

¿Cómo protegerá las Áreas Naturales Protegidas?
¿Cómo garantizará la conservación de las zonas de recarga hídrica?
¿Cómo asegurará transparencia en los grandes proyectos de infraestructura?
¿Cómo protegerá la biodiversidad urbana?
¿Cómo hará compatible la movilidad sostenible con la conservación ambiental?
¿Cómo respetará el reconocimiento de los bosques como Entidades Vivientes?
¿Cómo garantizará que las futuras generaciones reciban ciudades más verdes y resilientes?
El voto ambiental no pertenece a ningún partido.

Pertenece a todas las personas que comprenden que una ciudad sostenible necesita tanto transporte eficiente como bosques saludables, agua limpia y ecosistemas funcionales.

Porque una ciudad del futuro no será aquella que únicamente construya más infraestructura.

Será aquella capaz de hacerlo sin destruir la infraestructura natural que sostiene la vida.

«El Aerocable es como empezar la casa por el tejado» | Roberto Valencia

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