GRACIAS A DIOS, HOY DIMOS UN PASO CRUCIAL

A nuestros familiares, amigos, conocidos y a toda la sociedad que nos ha acompañado:
Hoy, ante todo, queremos darle gracias a Dios.
Gracias, Señor, por proteger a nuestros hijos, por sostenerlos durante esta larga y dolorosa prueba y por darnos la fortaleza necesaria para no desfallecer cuando el camino parecía interminable.
Hoy se dio un paso crucial.
Después de una larga espera, se han superado los obstáculos e impedimentos procesales que habían retrasado el avance hacia la etapa decisiva que establece la legislación mexicana.
El camino finalmente está abierto para que los hechos sean examinados y para que pueda demostrarse, como firmemente sostenemos desde el principio, la plena inocencia de estos jóvenes que han permanecido privados de su libertad durante demasiado tiempo.
No ha sido fácil llegar hasta aquí.
Han sido meses de angustia, incertidumbre, sacrificios y espera. Hemos visto pasar días que nadie podrá devolverles; hemos acompañado el sufrimiento de sus familias y hemos tenido que aprender a confiar en Dios incluso cuando no entendíamos por qué las cosas tardaban tanto.
Pero Dios nunca nos abandonó.
Cuando aparecía un obstáculo, nos daba fuerzas para enfrentarlo.
Cuando parecía cerrarse una puerta, nos ayudaba a encontrar el camino.
Cuando nuestras fuerzas disminuían, la oración nos levantaba nuevamente.
Y hoy podemos decir:
Gracias, Dios nuestro. Hemos llegado a la recta final.
Ahora esperamos que los tiempos legales permitan que esta etapa avance sin nuevos contratiempos y que, en un plazo que confiamos sea corto, pueda llegar finalmente el momento que todos hemos esperado: ver a José Gregorio y Kelvin recuperar plenamente su libertad y reunirse con sus seres queridos.
Todavía necesitamos de ustedes.
A quienes han orado, colaborado, compartido nuestros mensajes y permanecido a nuestro lado: gracias de todo corazón.
Y a quienes aún no se han sumado, les pedimos que lo hagan ahora. Estamos llegando al momento más importante de todo este recorrido.
No dejemos de orar.
No dejemos de apoyar.
No perdamos la fe ahora que estamos tan cerca.
Pidámosle juntos a Dios que ilumine a jueces, fiscales, abogados y a todas las personas que participarán en esta etapa; que permita que los hechos hablen por sí mismos y que finalmente prevalezcan la verdad y la justicia.
Hoy no celebramos todavía el final.
Celebramos que el camino hacia ese final finalmente está abierto.
Nuestra esperanza es enorme.
Nuestra fe permanece intacta.
Y nuestra confianza en Dios es absoluta.
Gracias, Señor, por proteger a nuestros hijos.
Gracias por permitirnos llegar hasta aquí.
Ahora acompáñalos hasta el último paso.
Esperamos que muy pronto podamos compartir la noticia que llevamos tanto tiempo esperando:
José Gregorio y Kelvin, libres, abrazando nuevamente a sus familias y comenzando a recuperar el tiempo que injustamente han perdido.
Dios está con ellos.
La verdad prevalecerá.
La justicia llegará.
Y confiamos en que la libertad está cada vez más cerca.
Amén.