

El sentido común y la Ley se han impuesto a la locura de la Ciudad del Rugby iniciada y organizada por políticos y sus amigos, que pretendían montar un negocio privado a costa de los intereses de todos los paracuellenses.
Aunque ni el Alcalde ni quienes le apoyaron, han hecho oficial la noticia para evitar el escarnio público antes de las elecciones y mientras la oposición política no ha sido capaz de liderar la demanda vecinal, la Confederación Hidrográfica ha sido la puntilla para un proyecto nacido con sombras de corrupción e intereses injustificables en nombre del rugby; el deporte y lo que es aún peor, los nińos como excusa.
Casi tres ańos alzando la voz.
Ahora le toca a la Justicia averiguar qué y quienes estaban detrás de este proyecto millonario para rendir cuentas civiles; penales y de patrimonio tras el gasto realizado durante estos ańos a costa de las cuentas públicas.
Adiós a la Ciudad del Rugby.
Gracias a tod@s por vuestro apoyo.