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Petitioning Intendenta de Montevideo Ana Olivera and 5 others
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Intendenta de Montevideo
Ana Olivera
Dirección Nacional de Cultura
Hugo Achugar
Direccion de Centros MEC
Roberto Elissalde
Subsecretario de Educación y Cultura
Oscar Gómez
Director de Cultura de Montevideo
Héctor Guido
Ministro de Educación y Cultura del Uruguay
Ricardo Ehrlich

Al Gobierno Nacional y a la Intendencia de Montevideo: Expropiar el Cine Teatro Plaza para garantizar el uso público

Hoy la ciudad de Montevideo necesita audacia cultural y política para hacer que ciertas cosas sucedan. Necesitamos defender el “derecho a la ciudad”.

Nos negamos a ser espectadores inmóviles y dejar pasar, que la ciudad pierda el Cine Teatro Plaza.

Ese espacio, ubicado en el kilómetro cero de Montevideo, es necesario preservarlo en su uso para el presente y para el futuro. Es un ámbito insustituible de la ciudad y su venta una amputación al desarrollo cultural hacia el futuro. Es cierto que este no es el primer caso, pero creemos que ha llegado el momento de parar la dinámica por la cual el dinero ordena y diseña la ciudad, derriba sus espacios de convivencia y pauta un desarrollo urbano bajo la lógica del que paga.

La ciudad es de todos y por eso creemos que hay intereses públicos que están por encima del capital. Esto no implica negar las inversiones y las transformaciones, pero desde hace tiempo estamos llegando tarde a poner freno a transformaciones que privatizan espacios públicos. Y esto hay que cambiarlo.

Es necesario cambiar y pensar con perspectiva de futuro.

La ciudad necesita en forma urgente un “Catálogo de uso de los edificios emblemáticos de la ciudad”, que implica un acuerdo colectivo sobre los destinos que pueden tener algunos lugares de la ciudad que marcan y perfilan nuestra identidad. De lo contrario, tendremos una ciudad sin memoria.
El catálogo de uso no implica que todos los edificios identificados sean estatales, pero si que el uso que tengan deba ser regulado para que evitemos que cines y teatros se conviertan en templos, supermercados o depósitos. Para evitar también que edificios emblemáticos desaparezcan ante la presión inmobiliaria y Montevideo pierda su fisonomía. La ciudad necesita de referencias permanentes y de transformaciones. Permanencia y cambio en un equilibrio que salvaguarde el espacio público como un bien público.
Este Catálogo tiene que estar acompañado de un fortalecimiento de las políticas de construcción de ciudad, de regulación del espacio público y de entender que el valor fundamental a preservar es Montevideo como el mejor lugar para vivir.

Para el caso del Cine Teatro Plaza, solicitamos formalmente que el Estado inicie ya el proceso de expropiación del edificio, para que no sigamos quejándonos en público de cosas que sabíamos que iban a suceder y sin embargo no actuamos. La queja y el lamento de lo que pudimos haber hecho tenemos que cambiarlo por una estrategia de “actitud con Montevideo”, para quererla y defenderla.

Hay que arriesgarse y animarse a dar el debate público sobre las razones de preservar lugares insustituibles y emblemáticos de la ciudad. La ciudad es de todos y tenemos que defenderla.

 


Letter to
Intendenta de Montevideo Ana Olivera
Dirección Nacional de Cultura Hugo Achugar
Direccion de Centros MEC Roberto Elissalde
and 3 others
Subsecretario de Educación y Cultura Oscar Gómez
Director de Cultura de Montevideo Héctor Guido
Ministro de Educación y Cultura del Uruguay Ricardo Ehrlich
Hoy la ciudad de Montevideo necesita audacia cultural y política para hacer que ciertas cosas sucedan. Necesitamos defender el “derecho a la ciudad”.

Nos negamos a ser espectadores inmóviles y dejar pasar, que la ciudad pierda el Cine Teatro Plaza para que se convierta en un templo donde dudosos pastores hacen “sesiones de milagros” a cambio de “estampitas y diezmos”

Ese espacio, ubicado en el kilómetro cero de Montevideo, es necesario preservarlo en su uso para el presente y para el futuro. Es un ámbito insustituible de la ciudad y su venta una amputación al desarrollo cultural hacia el futuro. Es cierto que este no es el primer caso, pero creemos que ha llegado el momento de parar la dinámica por la cual el dinero ordena y diseña la ciudad, derriba sus espacios de convivencia y pauta un desarrollo urbano bajo la lógica del que paga.

La ciudad es de todos y por eso creemos que hay intereses públicos que están por encima del capital. Esto no implica negar las inversiones y las transformaciones, pero desde hace tiempo estamos llegando tarde a poner freno a transformaciones que privatizan espacios públicos. Y esto hay que cambiarlo.

Es necesario cambiar y pensar con perspectiva de futuro.

La ciudad necesita en forma urgente un “Catálogo de uso de los edificios emblemáticos de la ciudad”, que implica un acuerdo colectivo sobre los destinos que pueden tener algunos lugares de la ciudad que marcan y perfilan nuestra identidad. De lo contrario, tendremos una ciudad sin memoria.
El catálogo de uso no implica que todos los edificios identificados sean estatales, pero si que el uso que tengan deba ser regulado para que evitemos que cines y teatros se conviertan en templos, supermercados o depósitos. Para evitar también que edificios emblemáticos desaparezcan ante la presión inmobiliaria y Montevideo pierda su fisonomía. La ciudad necesita de referencias permanentes y de transformaciones. Permanencia y cambio en un equilibrio que salvaguarde el espacio público como un bien público.
Este Catálogo tiene que estar acompañado de un fortalecimiento de las políticas de construcción de ciudad, de regulación del espacio público y de entender que el valor fundamental a preservar es Montevideo como el mejor lugar para vivir.

Para el caso del Cine Teatro Plaza, solicitamos formalmente que el Estado inicie ya el proceso de expropiación del edificio, para que no sigamos quejándonos en público de cosas que sabíamos que iban a suceder y sin embargo no actuamos. La queja y el lamento de lo que pudimos haber hecho tenemos que cambiarlo por una estrategia de “actitud con Montevideo”, para quererla y defenderla.

Hay que arriesgarse y animarse a dar el debate público sobre las razones de preservar lugares insustituibles y emblemáticos de la ciudad. La ciudad es de todos y tenemos que defenderla.