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Petitioning Al defensor del lector de La Vanguardia

Que se respete el rigor científico en la información periodística.

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CASTELLANO

A la atención de Josep Rovirosa, defensor del lector de La Vanguardia,

Como periodistas y comunicadores científicos, hemos observado con preocupación que La Vanguardia (LV) reserva sistemáticamente espacios destacados, muy especialmente La Contra, para informaciones contrarias al conocimiento científico, y a veces incluso al mismo sentido común. Escribimos para pedir que LV tenga en consideración unos mínimos criterios de rigor científico al elegir los temas a tratar y los entrevistados.
Dos ejemplos recientes de este problema son una entrevista a Joe Dispenza en La
Contra (09/01/2013, ya entrevistado el 14/08/2007), cuyas afirmaciones sobre mecánica cuántica y neurociencias carecen notoriamente de fundamento científico; y un reportaje sobre Masaru Emoto en el Magazine (18/01/2013), cuyas declaraciones sobre la “memoria del agua” han quedado desmentidas en conocidos experimentos, publicados en la revista Nature, entre otras.  
La situación se hace aún más confusa, ya que estos mensajes se yuxtaponen a
contenidos científicos, lo que les da a dos informaciones tan dispares la misma credibilidad, a los ojos del lector no prevenido.  
Nos duele reconocer que informaciones de este tipo se dan en todos los medios. Sin embargo, la importancia de LV y la recurrencia de esta situación en sus páginas nos ha empujado a dirigirnos al defensor del lector. El pasado año 2012, la Generalitat galardonó a LV con su premio de comunicación científica, motivado por el “rigor ejemplar” de su información científica. Excelentes reportajes científicos abundan en el diario, sin embargo La Contra y otros espacios presentan a menudo contenidos totalmente contrarios a este rigor.  
Una de las funciones esenciales del periodismo es filtrar la información, ordenarla y jerarquizarla, para ofrecer al lector un marco conceptual para interpretar la realidad. Los criterios de jerarquización posibles son muchos, pero no nos cabe la mínima duda de que la relevancia, calidad y fiabilidad científicas son criterios irrenunciables, especialmente para asignar espacios tan destacados como La Contra o una entrevista en el Magazine. Además, la calidad de algunos entrevistados es dudosa aún sin tener en cuenta criterios científicos. Esto es especialmente grave cuando los entrevistados pueden usar la credibilidad otorgada por el medio para lucrarse, a través de contratos con empresas, venta de libros, terapias, y otros medios. No pedimos respeto sólo por la ciencia, sino sobre todo por el periodismo de calidad, tanto el científico y el especializado, como el generalista.  
Vivimos en un mundo complejo y en crisis, y el periodismo es una herramienta esencial para orientarnos en una realidad con muchas caras. No faltan asuntos fascinantes y controvertidos, en los cuales el conocimiento científico se entrelaza con debates éticos o conflictos sociales: esperamos que LV lo tenga en cuenta, especialmente al momento de asignar espacios destacados del diario.

Atentamente

(Carta enviada a Josep Rovirosa por la Associació Catalana de Comunicació Científica - ACCC, la Asociación Española de Comunicación Científica - AECC y la Sociedad por el Avance del Pensamiento Crítico- ARP-SAPC)

Apoyo con mi firma esta acción.

CATALÀ

A l’atenció de Josep Rovirosa, defensor del lector de La Vanguardia,

Com a periodistes i comunicadors científics, hem observat amb preocupació que La Vanguardia (LV) reserva sistemàticament espais destacats, molt especialment La Contra, per a informacions contràries al coneixement científic, i de vegades fins i tot al mateix sentit comú. Escrivim per demanar que LV tingui en consideració uns mínims criteris de rigor científic en triar els temes a tractar i els entrevistats.
Dos exemples recents del problema són una entrevista a Joe Dispenza, a La Contra,
(2013.01.09, ja entrevistat el 2007.08.14), on les afirmacions sobre mecànica quàntica i neurociències no tenen notòriament fonament científic, i un reportatge sobre Masaru Emoto al Magazine (2013.01.18), amb unes declaracions sobre la “memòria de l’aigua” que han quedat desmentides en coneguts experiments, publicats a la revista Nature, entre altres.
La situació es fa encara més confusa, ja que aquests missatges es juxtaposen a continguts científics, el que els dóna a dues informacions tan diferents la mateixa credibilitat, als ulls del lector no previngut.
Ens dol reconèixer que informacions d’aquest tipus es donen en tots els mitjans. No obstant això, la importància de LV i la recurrència d’aquesta situació en les seves pàgines ens ha empès a dirigir‐nos al defensor del lector. El passat any 2012, la Generalitat va guardonar LV amb el seu premi de comunicació científica, motivat pel “rigor exemplar” de la seva informació científica. Excel∙lents reportatges científics abunden al diari, però La Contra i altres espais presenten sovint continguts totalment contraris a aquest rigor.
Una de les funcions essencials del periodisme és filtrar la informació, ordenar‐la i jerarquitzar‐la, per oferir al lector un marc conceptual per interpretar la realitat. Els criteris de jerarquització possibles són molts, però no tenim cap mena de dubte que la rellevància, qualitat i fiabilitat científiques són criteris irrenunciables, especialment per assignar espais tan destacats com La Contra o una entrevista al Magazine. A més, la qualitat d’alguns entrevistats és dubtosa, encara sense tenir en compte criteris científics. Això és especialment greu quan els entrevistats poden utilitzar la credibilitat atorgada pel medi per lucrar‐se, a través de contractes amb empreses, venda de llibres, teràpies, i altres mitjans. No demanem respecte només per la ciència, sinó sobretot pel periodisme de qualitat, tant el científic i especialitzat, com el generalista.
Vivim en un món complex i en crisi, i el periodisme és una eina essencial per orientar‐nos en una realitat amb moltes cares. No falten assumptes fascinants i controvertits, en els quals el coneixement científic s’entrellaça amb debats ètics o conflictes socials: esperem que LV ho tingui en compte, especialment en el moment d’assignar espais destacats del diari.

Atentament,

(Carta enviada a Josep Rovirosa per l' Associació Catalana de
Comunicació Científica - ACCC, l' Asociación Española de Comunicación
Científica - AECC i la Sociedad por el Avance del Pensamiento Crítico
- ARP-SAPC)

Dono el meu suport a aquesta acció amb la meva signatura.

Letter to
Al defensor del lector de La Vanguardia
Como periodistas y comunicadores científicos, hemos observado con preocupación que La Vanguardia (LV) reserva sistemáticamente espacios destacados, muy especialmente La Contra, para informaciones contrarias al conocimiento científico, y a veces incluso al mismo sentido común. Escribimos para pedir que LV tenga en consideración unos mínimos criterios de rigor científico al elegir los temas a tratar y los entrevistados.
Dos ejemplos recientes de este problema son una entrevista a Joe Dispenza en La Contra (09/01/2013, ya entrevistado el 14/08/2007), cuyas afirmaciones sobre mecánica cuántica y neurociencias carecen notoriamente de fundamento científico; y un reportaje sobre Masaru Emoto en el Magazine (18/01/2013), cuyas declaraciones sobre la “memoria del agua” han quedado desmentidas en conocidos experimentos, publicados en la revista Nature, entre otras.
La situación se hace aún más confusa, ya que estos mensajes se yuxtaponen a contenidos científicos, lo que les da a dos informaciones tan dispares la misma credibilidad, a los ojos del lector no prevenido.
Nos duele reconocer que informaciones de este tipo se dan en todos los medios. Sin embargo, la importancia de LV y la recurrencia de esta situación en sus páginas nos ha empujado a dirigirnos al defensor del lector. El pasado año 2012, la Generalitat galardonó a LV con su premio de comunicación científica, motivado por el “rigor ejemplar” de su información científica. Excelentes reportajes científicos abundan en el diario, sin embargo La Contra y otros espacios presentan a menudo contenidos totalmente contrarios a este rigor.
Una de las funciones esenciales del periodismo es filtrar la información, ordenarla y jerarquizarla, para ofrecer al lector un marco conceptual para interpretar la realidad. Los criterios de jerarquización posibles son muchos, pero no nos cabe la mínima duda de que la relevancia, calidad y fiabilidad científicas son criterios irrenunciables, especialmente para asignar espacios tan destacados como La Contra o una entrevista en el Magazine. Además, la calidad de algunos entrevistados es dudosa aún sin tener en cuenta criterios científicos. Esto es especialmente grave cuando los entrevistados pueden usar la credibilidad otorgada por el medio para lucrarse, a través de contratos con empresas, venta de libros, terapias, y otros medios. No pedimos respeto sólo por la ciencia, sino sobre todo por el periodismo de calidad, tanto el científico y el especializado, como el generalista.
Vivimos en un mundo complejo y en crisis, y el periodismo es una herramienta esencial para orientarnos en una realidad con muchas caras. No faltan asuntos fascinantes y controvertidos, en los cuales el conocimiento científico se entrelaza con debates éticos o conflictos sociales: esperamos que LV lo tenga en cuenta, especialmente al momento de asignar espacios destacados del diario.